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RESTAURANTE DIECISIETE VEINTISIETE.

RESTAURANTE DIECISIETE VEINTISIETE.

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Carr. del Puerto, Km 1, 5, 44367 Bronchales, Teruel, España
Restaurante
7.8 (210 reseñas)

Ubicado en un entorno singular, dentro de las instalaciones del Camping Las Corralizas y a una altitud de 1.727 metros que le da nombre, el Restaurante Diecisiete Veintisiete ofrece una propuesta gastronómica que busca fusionar la cocina tradicional con toques modernos en plena naturaleza de Bronchales, Teruel. Este establecimiento se ha convertido en una parada frecuente para visitantes de la Sierra de Albarracín, aunque las experiencias de sus comensales dibujan un panorama de contrastes, con puntos muy altos y áreas de mejora significativas.

Una Propuesta Culinaria Anclada en el Producto Local

El principal atractivo del Diecisiete Veintisiete reside en su cocina. La carta pone un claro énfasis en la comida casera, elaborada con productos de proximidad y de alta calidad. Muchos clientes habituales y visitantes ocasionales destacan la excelencia de sus platos, describiendo la comida como "soberbia" y "de diez". La base de su éxito parece estar en una elaboración cuidada y en el respeto por el sabor auténtico de los ingredientes de la región. Entre las especialidades más aclamadas se encuentran las carnes a la brasa, un punto fuerte que aprovecha la tradición ganadera de Teruel.

Además de sus platos principales, las tapas y raciones reciben elogios constantes. Una de las estrellas indiscutibles, mencionada repetidamente por los comensales satisfechos, es la oreja a la plancha, calificada por algunos como la mejor que han probado. Otros entrantes como las gyozas o el queso brie también suelen recibir buenas valoraciones. Sin embargo, la experiencia no es uniformemente positiva; algunos clientes han señalado irregularidades en la calidad, con platos como los calamares a la romana resultando algo duros o unas patatas bravas que, aunque correctas, no siempre sorprenden.

Postres Caseros y Atención a las Necesidades Alimentarias

Un capítulo aparte merecen los postres. El restaurante se enorgullece de su oferta de dulces caseros, que muchos describen como "absolutamente alucinantes". La torrija, en particular, se ha ganado una fama notable. Este cuidado por el detalle en el tramo final de la comida es un factor decisivo para que muchos clientes repitan su visita.

Otro punto a favor, y de gran importancia para un sector creciente de la población, es la gestión de alérgenos. El personal demuestra un buen conocimiento y ofrece una notable variedad de comida sin gluten, permitiendo que las personas con celiaquía o sensibilidad al gluten puedan disfrutar de una comida completa con tranquilidad, un servicio no siempre fácil de encontrar en restaurantes de zonas rurales.

El Ambiente: Entre el Encanto Natural y el Caos Estacional

El emplazamiento del restaurante es, sin duda, uno de sus grandes valores. Estar rodeado por el pinar del camping crea una atmósfera tranquila y agradable, ideal para desconectar. La disponibilidad de una terraza al aire libre permite disfrutar plenamente del entorno natural, convirtiendo una simple comida en una experiencia más completa, especialmente durante los meses de buen tiempo. El interior, construido en madera, aporta una sensación de calidez y refugio de montaña muy acogedor.

Sin embargo, este idílico escenario puede verse comprometido durante los periodos de máxima afluencia. La popularidad del restaurante, especialmente en temporada alta y fines de semana, a menudo desborda la capacidad del servicio. Este es el punto débil más señalado por los clientes insatisfechos.

El Servicio: La Cara y la Cruz de la Experiencia

El servicio en el Diecisiete Veintisiete es un arma de doble filo. Por un lado, una gran cantidad de reseñas alaban la profesionalidad, simpatía y atención del personal. En días tranquilos, los camareros y la gerente, Ana, son descritos como excepcionales, atentos a cada detalle y contribuyendo a una estancia memorable. La amabilidad y la eficiencia son la norma cuando el restaurante no está saturado.

Por otro lado, las críticas más severas se centran precisamente en el servicio durante los momentos de alta ocupación. Numerosos testimonios hablan de largos tiempos de espera, que pueden superar la hora incluso con reserva previa. Se reportan casos de desorganización, lentitud en la toma de comandas y en la entrega de platos, y una sensación general de caos. Algunos clientes han percibido una actitud menos amable por parte de un personal visiblemente sobrepasado por la carga de trabajo. La gestión de las reservas también ha sido objeto de queja en ocasiones, con mesas no preparadas a la hora acordada. Es fundamental tener en cuenta que, si se planea visitar dónde comer en la Sierra de Albarracín durante el verano o un fin de semana, la paciencia será un ingrediente necesario.

Relación Calidad-Precio: Una Valoración Subjetiva

La percepción sobre si el restaurante ofrece una buena relación calidad-precio varía considerablemente. Muchos comensales la consideran "espectacular" e "inmejorable", sintiendo que la calidad de la comida, el tamaño de las raciones y la experiencia general justifican sobradamente el coste, que se sitúa en un rango de precios moderado-alto para la zona. El menú del día, cuando está disponible, es una opción popular.

No obstante, otro grupo de clientes opina que los precios son algo elevados para el servicio recibido, especialmente cuando la experiencia se ha visto empañada por la lentitud o por platos que no cumplieron las expectativas. Este contraste de opiniones sugiere que la valoración final depende en gran medida de la suerte que se tenga con el nivel de ocupación del local en el momento de la visita.

¿Es una Parada Recomendable?

El Restaurante Diecisiete Veintisiete es un lugar con un potencial enorme. Su cocina, basada en el buen producto y la elaboración casera, tiene la capacidad de ofrecer una experiencia gastronómica de primer nivel. Su ubicación en plena naturaleza es un privilegio. Para quienes buscan comer bien y barato en Teruel, quizás el término "barato" no sea el más ajustado, pero "comer bien" es una posibilidad muy real.

La recomendación es clara: si visita Bronchales fuera de la temporada alta o entre semana, es muy probable que disfrute de una comida excelente con un servicio atento en un entorno precioso. Si su visita coincide con un fin de semana de agosto, es imprescindible reservar con mucha antelación e ir mentalizado para posibles esperas. Para familias, amantes de la naturaleza y cualquiera que valore la buena comida casera, este restaurante sigue siendo una de las opciones más interesantes de la comarca, siempre que se elija el momento adecuado para visitarlo.

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