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Lhardy Restaurante

Lhardy Restaurante

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Cra de S. Jerónimo, 8, Centro, 28014 Madrid, España
Café Cafetería Panadería Pastelería Restaurante Restaurante de alta cocina Restaurante de cocina española Restaurante de comida madrileña Tienda
8.4 (4910 reseñas)

Lhardy no es simplemente un establecimiento donde comer, es una institución que forma parte del tejido histórico de Madrid desde su fundación en 1839. Con una decoración opulenta que evoca el siglo XIX, con sus maderas oscuras de caoba, terciopelos rojos y espejos isabelinos, sentarse a una de sus mesas es realizar un viaje en el tiempo. Este lugar ha sido testigo de reuniones de la realeza, políticos e intelectuales, y esa atmósfera de solemnidad y elegancia se percibe desde el momento en que se cruza su puerta. Recientemente, tras un periodo de incertidumbre, el Grupo Pescaderías Coruñesas tomó las riendas, una adquisición que ha sido vista como una garantía para la continuidad de este icono, prometiendo mantener su esencia mientras se asegura su viabilidad futura.

La Experiencia Gastronómica: Tradición y Calidad

El plato que define a Lhardy y atrae a comensales de todo el mundo es, sin duda, su cocido madrileño. Considerado por muchos una de las mejores representaciones de la gastronomía madrileña, se sirve siguiendo un ritual clásico. Los clientes destacan la intensidad y pureza de su sopa de fideos, sin rastro de grasa, seguida de los garbanzos de calidad y una selección de carnes y embutidos que conforman una comida abundante y memorable. Es una experiencia culinaria completa que, según las opiniones, justifica su elevado precio, que ronda los 65€ por persona e incluye el postre. Sin embargo, no todo es perfecto; algún comensal ha señalado que los fideos pueden llegar algo pasados, un pequeño detalle en una elaboración por lo demás sobresaliente.

Más allá del cocido, la carta ofrece otros pilares de la cocina tradicional española y francesa. Las croquetas de cocido son aclamadas, descritas como cremosas y con un rebozado crujiente, alcanzando un nivel de calidad que evoca la cocina casera más cuidada. Platos como el salpicón de bogavante, el Solomillo Wellington o pescados de alta calidad, como el Lenguado Evaristo al Champagne, reflejan la herencia del restaurante y la nueva influencia de sus actuales propietarios, expertos en productos del mar. Un detalle que enriquece la visita es la preparación de ciertos platos en la misma sala, como el pato canetón, un espectáculo que suma valor a la velada.

El Consomé y la Tienda: Otras Formas de Vivir Lhardy

Una de las tradiciones más arraigadas de Lhardy es su consomé, servido directamente de un samovar de plata en la tienda de la planta baja. Este caldo caliente, que se puede disfrutar solo o con un chorrito de jerez, es un reconstituyente clásico, especialmente en los días fríos. La tienda es el origen del negocio y sigue ofreciendo una exquisita selección de pastelería, hojaldres, fiambres y platos para llevar, permitiendo a los clientes llevarse una parte de la esencia de Lhardy a casa. Esta dualidad de tienda-restaurante lo convierte en uno de los restaurantes en Madrid más polifacéticos.

Aspectos a Considerar: Lo Bueno y lo Menos Bueno

Evaluar Lhardy requiere sopesar su innegable encanto histórico y su calidad culinaria frente a ciertos aspectos prácticos que los potenciales clientes deben conocer.

Puntos Fuertes

  • Historia y Ambiente: Comer en Lhardy es participar en la historia de Madrid. Sus salones, que han acogido a figuras como la Reina Isabel II, ofrecen un entorno único y elegante.
  • Calidad del Producto: La materia prima es excepcional, desde las carnes de su cocido hasta los pescados y mariscos, ahora respaldados por Pescaderías Coruñesas.
  • Servicio Profesional: La mayoría de las reseñas alaban un servicio atento, profesional y a la altura de un restaurante de lujo, descrito por varios clientes como impecable.
  • Platos Icónicos: La fama de su cocido y su consomé está bien fundada, ofreciendo una versión canónica de estos clásicos madrileños.

Áreas de Mejora

  • Precio Elevado: No es un restaurante económico. El precio, que puede superar los 100€ por persona, se justifica por la calidad, el servicio y la historia, pero lo sitúa en la gama alta de los restaurantes para cenar en el centro de Madrid.
  • Servicio Lento: Aunque muchos lo alaban, existen críticas puntuales que señalan una lentitud excesiva en el servicio, un factor a tener en cuenta si no se dispone de tiempo ilimitado.
  • Olor a Comida: Un punto negativo significativo mencionado por un cliente es que el olor de la cocina en vivo se impregna en la ropa. Para un establecimiento de esta categoría, es un detalle muy desfavorable.
  • Falta de Accesibilidad: Es importante destacar que el restaurante no cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas, una barrera importante para personas con movilidad reducida.

En definitiva, Lhardy ofrece una propuesta que va más allá de lo gastronómico. Es una inmersión en el Madrid más castizo y señorial. Es la opción ideal para una celebración especial o para cualquiera que busque dónde comer cocido madrileño en su versión más emblemática. Los comensales deben estar preparados para un desembolso considerable y ser conscientes de los posibles inconvenientes, como la lentitud ocasional del servicio o la falta de accesibilidad. La experiencia, en su conjunto, es un tributo a la alta cocina clásica y a la historia viva de la capital.

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