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Can Ros Restaurante Burriana

Can Ros Restaurante Burriana

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Carrer Fray Terencio Huguet, s/n, locales 7- 8, 12530, 12530, 12530, Castelló, España
Restaurante Restaurante de cocina valenciana
8.4 (1311 reseñas)

Can Ros Restaurante, situado en Burriana, se ha consolidado como uno de los restaurantes de referencia para quienes buscan una experiencia culinaria centrada en la tradición y el producto local. Su propuesta se fundamenta en la cocina mediterránea, con un claro protagonismo de los arroces cocinados a la leña, una técnica que no solo imparte un sabor inconfundible, sino que también rinde homenaje a las raíces gastronómicas de la región. Este negocio familiar, liderado por la familia Martínez Ros, ha evolucionado desde sus inicios en El Torreón hasta convertirse en el actual Can Ros, un espacio donde la técnica y la herencia culinaria se dan la mano.

La especialidad de la casa: Arroces y brasas

El principal atractivo y la razón por la que muchos comensales deciden hacer una reserva en Can Ros es, sin duda, su maestría con los arroces. La cocción a leña de naranjo es un factor diferencial que aporta un aroma y un gusto ahumado característico, difícil de replicar. La carta ofrece diversas opciones, siendo la paella valenciana tradicional, con pollo, conejo, pato y caracoles, uno de los platos estrella. Los clientes que han tenido una experiencia positiva destacan el punto de cocción perfecto del grano y la intensidad del sabor, describiendo los arroces como "espectaculares" o "de maravilla". El "Rossejat Mariner", un arroz del tipo senyoret, también recibe elogios por su calidad y sabor concentrado.

Más allá de los arroces, el restaurante demuestra un buen manejo de los productos de temporada y de la zona. Los entrantes son un buen ejemplo de ello, con elaboraciones como la ensalada de atún con tomate de calidad o la berenjena con una delicada salsa de miel. Las croquetas son otro punto fuerte, a menudo calificadas como "brutales", y la tarta de queso casera se ha convertido en un postre casi obligatorio para muchos, llegando a ser descrita como un postre de "matrícula de honor".

Un chef premiado y platos innovadores

Un aspecto que añade valor a la gastronomía de Can Ros es el talento de Aitor Martínez Ros, uno de los hijos de los fundadores y chef del restaurante. Aitor ha cosechado numerosos premios en concursos nacionales, destacando el galardón al "Mejor Bocadillo de España" en Madrid Fusión 2025 por su creación "Bugs Bunny". Este bocadillo, elaborado con conejo en escabeche, champiñón portobello, trufa y cebolleta, es un ejemplo de la creatividad que complementa la oferta más tradicional del local. Este reconocimiento ha puesto a Can Ros en el mapa para un público más amplio, interesado en propuestas innovadoras.

Aspectos a mejorar: Precio, cantidad y servicio

A pesar de sus notables fortalezas culinarias, Can Ros presenta una serie de debilidades que son mencionadas de forma recurrente por sus clientes y que cualquier potencial comensal debería considerar. El punto más criticado es la relación entre el precio y la cantidad. Varios clientes perciben los precios como "elevados" o "desorbitados", especialmente en los entrantes. Pagar 15 euros por una ensaladilla o 20 por unos calamares resulta excesivo para algunos, que sienten que la cantidad servida no justifica el coste. Esta percepción se extiende a los arroces; es una recomendación común entre los asiduos pedir raciones para más comensales de los que realmente son para no quedarse con hambre. Esta política de precios puede hacer que la experiencia, aunque sabrosa, deje un regusto amargo en el bolsillo.

Otro punto de fricción es el cobro de ciertos servicios. En la carta se especifica un cargo de 1,80 euros por persona por el pan y el aperitivo, un detalle que algunos clientes consideran "tacaño" para un restaurante de su categoría, sobre todo si no se ha solicitado explícitamente. Es importante que los clientes sepan que deben comunicar al personal si no desean este servicio para evitar sorpresas en la cuenta.

Inconsistencias y una experiencia de servicio muy negativa

La consistencia en la cocina es otro factor que genera opiniones divididas. Mientras muchos alaban la perfección de los arroces, otros han señalado fallos puntuales como un exceso de sal en la paella o la ausencia del apreciado socarrat, esa capa crujiente en el fondo que es seña de identidad de un buen arroz. Incluso el premiado bocadillo "Bugs Bunny" ha recibido críticas por tener una proporción desequilibrada, con demasiado pan para el relleno que contiene.

Sin embargo, el aspecto más preocupante documentado por un cliente es un grave incidente relacionado con el servicio y la gestión de las reservas. Un comensal relató una experiencia extremadamente negativa que comenzó con una doble reserva realizada por seguridad para asegurar una mesa. El restaurante confirmó telefónicamente solo una de ellas. Al llegar, la familia fue atendida y se le sirvió el arroz solicitado. La sorpresa llegó cuando, en mitad de la comida, el encargado —identificado como el hijo de la gerente— contactó con ellos de malas maneras para recriminarles la reserva no confirmada. La situación escaló hasta el punto de obligarles a llevarse y pagar una segunda paella que no habían consumido, y además, al precio completo de servicio en mesa, a pesar de ser para llevar en un envase de plástico. Este tipo de gestión de un error, ya sea del cliente o del restaurante, es inaceptable y representa una mancha significativa en la reputación del establecimiento, mostrando una falta de profesionalidad y empatía que puede disuadir a muchos de dónde comer.

Un restaurante de dos caras

En definitiva, Can Ros es un restaurante con un potencial culinario innegable. Su dominio del arroz a leña y el uso de productos de calidad lo convierten en una opción muy atractiva para los amantes de la buena mesa. La creatividad de su chef y los reconocimientos obtenidos le otorgan un prestigio adicional. No obstante, la experiencia global puede verse empañada por factores importantes. Los precios, considerados elevados para las cantidades servidas, las inconsistencias ocasionales en la cocina y, sobre todo, la posibilidad de encontrarse con un servicio deficiente y una gestión de problemas que roza lo abusivo, son aspectos que no se pueden ignorar. Es un lugar para disfrutar de una gastronomía de alto nivel, pero al que se debe acudir con las expectativas bien ajustadas y siendo consciente de sus posibles inconvenientes.

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