El Molino
AtrásEl Asador El Molino se presenta como un bastión de la comida tradicional española en Madrid, un lugar donde el reclamo principal es la cocina castellana elaborada en un auténtico horno de leña. Su propuesta se centra en platos contundentes y sabores reconocibles, atrayendo a quienes buscan una experiencia culinaria clásica. La decoración del local, con sus vigas de madera a la vista, azulejos cerámicos y detalles en hierro forjado, refuerza esta imagen de mesón rústico y atemporal, transportando a los comensales a una atmósfera que evoca épocas pasadas.
Los Asados: El Corazón de la Propuesta Gastronómica
Sin lugar a dudas, el principal motivo para visitar El Molino es su oferta de carnes asadas. El cochinillo asado y el cordero lechal son las estrellas indiscutibles de la carta. Según múltiples comensales, cuando estos platos salen bien de cocina, el resultado es notable: una piel crujiente y dorada que contrasta con una carne tierna y jugosa. La preparación en el horno de leña, visible al entrar al establecimiento, no es solo un elemento decorativo, sino el método que le confiere ese sabor característico tan buscado por los amantes de los restaurantes de este tipo. Se sirven tradicionalmente acompañados de patatas panaderas, un complemento que rara vez decepciona y que completa la experiencia de un buen asador castellano.
Una Experiencia de Luces y Sombras
A pesar de la fortaleza de sus platos principales, la experiencia en El Molino parece ser una moneda al aire. La inconsistencia es, quizás, su mayor debilidad. Mientras algunos clientes relatan una velada perfecta con un servicio atento, rápido y profesional incluso con el salón lleno, otros describen un panorama completamente opuesto. Las críticas más severas apuntan a una desorganización notable durante los días de alta afluencia, como festivos o celebraciones especiales. Se han reportado esperas extremadamente largas a pesar de tener reserva, discusiones entre el personal a la vista de los clientes y una atención deficiente que puede arruinar una comida familiar.
Un caso particularmente negativo menciona una reserva para las 15:15 en el Día de la Madre que se convirtió en una espera de más de una hora para los entrantes, culminando con la llegada de los platos principales a las 17:00. Además, la calidad de la comida en estas situaciones de estrés parece decaer drásticamente, con acusaciones de recibir platos que parecían sobras o raciones mermadas de otros servicios. Este tipo de experiencias, aunque no sean la norma, representan un riesgo significativo para quien planea una celebración importante.
Más Allá de los Asados: Entrantes y Postres
El menú de El Molino va más allá de los asados, aunque con resultados variables. Algunos entrantes reciben elogios, como las mollejas o el jamón. Un detalle frecuentemente destacado de forma positiva es el aperitivo de bienvenida, que incluye encurtidos y unos panes esponjosos hechos al horno que preparan gratamente el paladar. Sin embargo, no todos los entrantes corren con la misma suerte.
- Torreznos: Han sido calificados por algunos comensales como decepcionantes e incluso incomestibles.
- Croquetas de cocido: Descritas como simplemente "pasables", sin destacar especialmente.
- Postres: Existe un consenso general en que los postres, aunque correctos, no están a la altura de los platos principales. Se definen a menudo como predecibles y sin nada especial que los haga memorables.
Análisis de la Relación Calidad-Precio
El Molino se sitúa en un nivel de precios medio (marcado como 2 sobre 4). Una comida para dos personas, incluyendo un entrante, cochinillo asado para compartir, postres y cafés, puede rondar los 100-110 euros. Este coste puede parecer razonable si la experiencia es satisfactoria, con un servicio impecable y un asado perfecto. No obstante, el valor percibido disminuye considerablemente cuando el servicio falla o las raciones, como ha señalado algún cliente, resultan escasas para el precio pagado. La inconsistencia vuelve a ser el factor clave: se paga por una promesa de alta calidad que no siempre se cumple, lo que puede generar una sensación de haber pagado demasiado por una experiencia deficiente.
Veredicto Final: ¿Merece la Pena la Visita?
Decidir si cenar en Madrid en El Molino es una buena opción depende en gran medida del nivel de riesgo que el cliente esté dispuesto a asumir. El potencial para disfrutar de uno de los mejores ejemplos de cordero asado o cochinillo de la zona es real. En un día tranquilo, con el equipo de sala y cocina funcionando en sintonía, la visita puede ser muy gratificante, ofreciendo una auténtica inmersión en la comida tradicional española. La atmósfera rústica y el sabor del horno de leña son puntos fuertes innegables.
Sin embargo, los testimonios sobre el caos en días concurridos son una advertencia importante. No parece ser el lugar más fiable para una ocasión que no admita fallos. Quienes busquen donde comer en Madrid un buen asado sin sorpresas desagradables quizás deban considerar si la posible recompensa justifica el riesgo de una velada frustrante. La recomendación sería optar por una visita entre semana, evitando fechas señaladas, para aumentar las probabilidades de encontrar a El Molino en su mejor versión.