El Molino

El Molino

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Calle Afueras, s/n, 22449 Cerler, Huesca, España
Cafetería Restaurante
9 (351 reseñas)

Situado estratégicamente a pie de pistas en la estación de esquí de Cerler, el restaurante El Molino se ha consolidado desde 1974 como una parada casi obligatoria para esquiadores y visitantes. Su propuesta se divide claramente en dos experiencias distintas bajo el mismo techo, una dualidad que genera tanto fervientes seguidores como detractores, dependiendo de lo que se busque y, sobre todo, de en qué planta se decida comer.

La Cafetería: El Refugio del Esquiador

La planta baja de El Molino funciona como una cafetería bulliciosa y un bar de tapas, el epicentro de su fama y donde reside su verdadero punto fuerte. Aquí, el ambiente es informal, rápido y está perfectamente adaptado a las necesidades de quienes bajan de la montaña con hambre y ganas de reponer fuerzas sin complicaciones. La eficiencia es una de sus grandes virtudes; el servicio es ágil, algo que los comensales agradecen enormemente tras una jornada en la nieve, permitiendo incluso comer a las cinco de la tarde cuando muchas cocinas ya han cerrado.

La oferta gastronómica de esta zona es la que cosecha las mejores críticas. Los clientes habituales, muchos de los cuales repiten visita cada año, destacan una serie de platos que se han convertido en insignia del local. El bocadillo de longaniza de Graus con queso brie es, según múltiples opiniones, una auténtica delicia y un imprescindible. A este se suman los platos combinados, especialmente los huevos fritos con longaniza, las hamburguesas caseras y las pizzas, todos ellos calificados como sustanciosos y con una excelente relación calidad-precio. Esta es la faceta de El Molino que le ha otorgado una valoración general muy positiva y la fidelidad de su clientela, que lo considera una opción mucho más sensata y sabrosa que las alternativas disponibles directamente en las cotas más altas de la estación.

Lo más destacado de la zona de bar:

  • Bocadillos y Platos estrella: La longaniza de Graus es protagonista, ya sea en bocadillo con brie o acompañando a unos huevos fritos. Las hamburguesas también reciben elogios constantes.
  • Servicio Rápido: La velocidad y eficiencia del personal son claves para una experiencia positiva, especialmente en un entorno de esquí donde el tiempo es valioso.
  • Precios Competitivos: Se percibe como una opción más económica y de mayor calidad en comparación con otros establecimientos de la propia estación de Aramón.
  • Ambiente Post-Esquí: Es el lugar ideal para el desayuno antes de subir a pistas o para la comida tardía al finalizar el día, con un ambiente animado y funcional.

El Restaurante del Primer Piso: Una Experiencia Cuestionada

Subiendo a la primera planta, El Molino transforma su propuesta. Aquí ofrece un servicio de restaurante a la carta y un menú del día con un precio que ronda los 27,50€. La intención es ofrecer una experiencia más formal y elaborada, centrada en la comida casera y los platos tradicionales del Valle de Benasque. Sin embargo, es en este punto donde las opiniones divergen drásticamente y surgen las críticas más notables.

Varios clientes han señalado que, si bien la calidad de algunos platos del menú es correcta, en general no justifica el elevado precio. La experiencia puede resultar decepcionante para quienes esperan un salto cualitativo acorde con el coste. Uno de los aspectos más criticados es el precio de las bebidas, que no están incluidas en el menú. Pagar 3€ por un refresco en lata o 7,50€ por un licor con hielo ha sido motivo de descontento, ya que infla considerablemente la cuenta final y se percibe como un coste excesivo.

El ambiente en esta planta también ha sido descrito como ruidoso y algo estresante, especialmente en momentos de alta afluencia, lo que resta valor a la experiencia de una comida que se presupone más tranquila. Otro detalle menor pero recurrente en las críticas es el olor a comida que puede impregnar la ropa, sugiriendo que el sistema de extracción de humos podría no ser del todo eficaz. Esta suma de factores lleva a algunos comensales a concluir que se puede comer mejor y a un precio más ajustado en otros establecimientos del pueblo de Cerler, situado a pocos minutos.

Puntos a considerar antes de elegir el menú:

  • Precio del Menú: A 27,50€, las expectativas son altas y, según algunas opiniones, no siempre se cumplen en términos de calidad y consistencia entre platos.
  • Coste de las Bebidas: Es un factor importante a tener en cuenta en el presupuesto, ya que no están incluidas y tienen un precio elevado.
  • Ambiente: Puede resultar ruidoso y poco relajado, lo que choca con la idea de una comida formal.

Veredicto Final: ¿Vale la pena visitar El Molino?

La respuesta depende enteramente de lo que se busque. Para aquellos que quieren dónde comer bien, rápido y a un precio razonable después de esquiar, la cafetería de la planta baja de El Molino es una de las mejores opciones en Cerler. Sus bocadillos, hamburguesas y platos combinados son una apuesta segura que satisface y fideliza. El trato del personal, descrito como cercano y muy amable, suma puntos a esta experiencia positiva.

Por otro lado, si la intención es disfrutar de un menú del día más elaborado en un entorno de restaurante, conviene ser cauto. La propuesta de la primera planta puede no estar a la altura de su precio para los paladares más exigentes, y los costes adicionales pueden generar una sorpresa desagradable. En este caso, podría ser prudente explorar otras alternativas en el pueblo. En definitiva, El Molino brilla con luz propia en su faceta de bar-cafetería de montaña, pero su ambición de alta cocina en el piso superior parece generar una experiencia mucho más irregular.

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