Chiquilla Restaurante
AtrásChiquilla Restaurante se ha consolidado como una propuesta de gran interés para quienes buscan restaurantes en Sevilla que ofrezcan algo más que una simple comida. Situado en la calle Pastor y Landero, este establecimiento, liderado por el chef sevillano Urbano González, se fundamenta en una filosofía clara: el culto al producto. Este enfoque se traduce en una carta donde la materia prima de alta calidad, a menudo de proximidad y tratada con técnicas precisas como la brasa, es la protagonista indiscutible. La propuesta se aleja del concepto tradicional de gastrobar para ofrecer una experiencia más centrada y personal, lo que lo convierte en una parada obligatoria para los comensales más exigentes.
Un espacio íntimo con la cocina como escenario
El diseño del local es uno de sus rasgos más definitorios. Es un espacio reducido, lo que contribuye a crear una atmósfera acogedora y exclusiva. La decoración es descrita como "chic" y de buen gusto, pero el verdadero corazón del restaurante es su cocina abierta, visible desde una gran barra central de mármol. Esta disposición, que recuerda a una izakaya japonesa, convierte el acto de cocinar en un espectáculo, permitiendo a los comensales interactuar con los chefs y observar la preparación de los platos en directo. Muchos clientes habituales recomiendan encarecidamente sentarse en la barra para vivir esta experiencia inmersiva y tener un trato más cercano con el equipo de cocina.
Sin embargo, este tamaño reducido tiene sus contrapartidas. Con apenas media docena de mesas bajas además de la barra y una pequeña terraza exterior, el espacio es limitado. Varios visitantes han señalado que la proximidad entre las mesas puede restar privacidad, haciendo que las conversaciones ajenas se vuelvan parte del ambiente. Este factor convierte a Chiquilla en un lugar ideal para una experiencia gastronómica concentrada, pero quizás menos para quienes busquen una velada discreta. Por esta razón, es absolutamente imprescindible reservar con antelación, ya que el local se llena con rapidez.
La propuesta culinaria: producto y creatividad
La carta de Chiquilla es un reflejo del compromiso del chef con la excelencia. Se especializan en pescados y mariscos, muchos de ellos procedentes de las costas de Cádiz, con un apartado especial dedicado al atún rojo de almadraba de proveedores de prestigio como Petaca Chico. Platos como el tartar de atún o el morrillo a la brasa son consistentemente elogiados. Una de las creaciones más aclamadas es la gallineta, un pescado que preparan de dos maneras distintas: una mitad en una tempura perfecta y la otra a la brasa, demostrando un dominio técnico notable.
No todo es pescado. El restaurante también ofrece carnes de alta gama, como el chuletón de vaca frisona madurada o la presa ibérica. Entre los platos que los clientes califican como "indispensables" se encuentra la papada ibérica a baja temperatura y lacada en la brasa, una elaboración que genera comentarios entusiastas. Otros entrantes creativos y muy bien valorados incluyen la tosta de anchoa "00" sobre brioche con mantequilla de chalotas asadas y el carpaccio de picaña madurada. La cocina de Chiquilla logra un equilibrio entre el respeto por la materia prima y una ejecución moderna y con personalidad, consolidándose como un referente de la cocina de autor en la ciudad.
Aspectos a mejorar en la experiencia
A pesar de la altísima valoración de su cocina, existen algunos puntos que generan opiniones divididas. Un aspecto mencionado por algunos clientes es que el postre puede no estar al mismo nivel que los platos principales, describiéndolo como "lo más flojo" de la comida. Otros, sin embargo, alaban postres clásicos como el flan de huevo o la tarta de queso. Además, aunque la mayoría de las reseñas aplauden el servicio por ser atento, profesional y controlar perfectamente los tiempos, una crítica recurrente señala que el servicio de sala, en ocasiones, no alcanza la excelencia que demuestra la cocina. Este pequeño desajuste es un detalle a tener en cuenta, aunque no parece empañar de forma significativa la percepción general, que sigue siendo extraordinariamente positiva.
Bebidas y recomendaciones finales
La bodega es otro de los puntos fuertes de Chiquilla. Con unas 60 referencias, muchas de las cuales pertenecen a su propia distribuidora, Châpeau Wines, la oferta es amplia y bien seleccionada. Una gran ventaja es que muchos de estos vinos se pueden pedir por copas, permitiendo un maridaje dinámico a lo largo de la cena. La selección incluye vinos del Marco de Jerez, Riojas, Riberas y etiquetas internacionales.
En definitiva, Chiquilla es uno de los mejores restaurantes de Sevilla para quienes valoran el producto de temporada y una cocina honesta con un toque creativo. Es el lugar perfecto para cenar en Sevilla si se busca una atmósfera vibrante y se disfruta viendo a los cocineros en acción. La recomendación es clara: reservar con tiempo, intentar conseguir un sitio en la barra y dejarse aconsejar por las sugerencias del día, que a menudo incluyen joyas fuera de carta. Pese a los pequeños detalles sobre la privacidad o la consistencia del servicio, la calidad superlativa de sus platos lo convierte en una visita casi obligada para los amantes de la buena mesa.