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Cafetería Restaurante La Penúltima

Cafetería Restaurante La Penúltima

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C. de Medina de Pomar, 10, local 4, Barajas, 28042 Madrid, España
Bar Café Cafetería Cervecería Restaurante Restaurante peruano
8.8 (206 reseñas)

La Cafetería Restaurante La Penúltima, situada en la Calle de Medina de Pomar, 10, en el distrito de Barajas, Madrid, se presenta como un establecimiento de barrio con una propuesta dual que busca atraer tanto a los amantes de la cocina española más castiza como a quienes buscan sabores latinoamericanos. Opera como cafetería, bar y restaurante, ofreciendo servicios de desayuno, almuerzo y cena, lo que le confiere una gran versatilidad horaria, abriendo desde primera hora de la mañana hasta la medianoche entre semana y extendiendo su cierre hasta la una de la madrugada los viernes y sábados.

Una Oferta Gastronómica de Dos Mundos

El menú de La Penúltima refleja una interesante fusión cultural. Por un lado, se arraiga en la tradición de los bares de tapas y restaurantes españoles. Su carta incluye una sólida selección de platos combinados, bocadillos, montados y raciones. Aquí encontramos opciones contundentes y reconocibles como el cachopo asturiano de 400 gramos, el chuletón de ternera de medio kilo o un entrecot con huevos y patatas a un precio competitivo. Platos como los calamares, el lomo a la plancha o la tortilla española completan una oferta que satisface a quienes buscan una opción segura y tradicional para comer o cenar.

Por otro lado, el establecimiento se distingue por una sección en su carta dedicada a la gastronomía de Perú y Latinoamérica. Esta es, quizás, su faceta más característica, con platos como el ceviche de pescado, el lomo al jugo, el arroz chaufa o los anticuchos. La presencia de tequeños venezolanos y empanadas colombianas añade una capa de autenticidad y variedad, sugiriendo una especialización en la cocina venezolana y peruana que lo diferencia de otros locales de la zona. Esta dualidad permite que La Penúltima funcione tanto como el bar de confianza para el café matutino como un destino para una cena diferente.

Aspectos Positivos: El Valor de la Cercanía y el Buen Trato

Las experiencias de los clientes que han salido satisfechos de La Penúltima suelen destacar dos pilares fundamentales: el servicio y los precios. Varios comensales lo describen como un "buen sitio" con "camareros muy atentos" y "buenos precios", llegando a recomendarlo al cien por cien. Este tipo de feedback sugiere un ambiente acogedor y un trato cercano, elementos clave en un negocio de barrio que busca fidelizar a su clientela. El precio del café, a 1,50€, es un ejemplo de su posicionamiento como un restaurante económico.

Un detalle interesante que habla bien de su enfoque de servicio es su gestión del programa Too Good To Go. Un usuario reporta que, al no tener excedente de comida, el personal preparó unas empanadas en el momento para cumplir con el pedido. Aunque esto implicó una espera, el gesto demuestra un compromiso por no defraudar al cliente, y el resultado fue calificado como "muy ricas". Este tipo de flexibilidad y atención puede convertir una posible incidencia en una experiencia positiva.

Además, el local cuenta con facilidades que amplían su alcance, como la entrada accesible para sillas de ruedas, la opción de reservar y la disponibilidad de servicio de comida a domicilio y para llevar, adaptándose a las necesidades modernas de los consumidores.

Las Sombras de la Inconsistencia: Problemas Críticos en la Cocina y el Servicio

A pesar de sus puntos fuertes, La Penúltima arrastra una serie de críticas muy severas que dibujan un panorama de inconsistencia preocupante. Estos comentarios negativos no son triviales, sino que apuntan a fallos graves en áreas fundamentales para cualquier negocio de hostelería.

Alertas sobre Seguridad Alimentaria

La crítica más alarmante proviene de un cliente que afirma haber recibido un plato con el pollo crudo. Este es, sin duda, el peor error que puede cometer un restaurante, ya que trasciende la mera calidad o el sabor para entrar en el terreno de la seguridad alimentaria. Un fallo de esta magnitud, aunque sea un caso aislado, genera una desconfianza considerable y plantea serias dudas sobre los protocolos y la atención en la cocina. La contundente afirmación del cliente, jugando con el nombre del local para decir que era la "penúltima" vez que iría, refleja el impacto de una experiencia tan negativa.

La Calidad en el Servicio de Entrega

El servicio de comida a domicilio también ha sido objeto de fuertes quejas. Una usuaria relata una experiencia que la hizo sentir "estafada". Pidió una ración de salchipapas por 9€ y recibió una cantidad que consideró "vergonzosa" con patatas medio crudas. En el mismo pedido, las empanadas estaban excesivamente aceitosas y sin sabor, mientras que los tequeños fueron descritos como sosos y elaborados con una masa que no parecía fresca. Esta vivencia contrasta de manera dramática con la de otros clientes que alaban precisamente las empanadas. Esta disparidad sugiere que la calidad puede variar drásticamente dependiendo del día, del cocinero o del canal de venta, siendo el delivery un punto débil evidente.

Un Desequilibrio entre Precio y Calidad

La percepción del valor es otro punto de fricción. Mientras algunos clientes celebran los "buenos precios", la queja sobre las salchipapas a 9€ pone este aspecto en perspectiva. Comparado con un entrecot con guarnición por 9,50€, el precio de unas simples patatas con salchichas de mala calidad parece desproporcionado. Esto indica que no toda la carta ofrece la misma relación calidad-precio, y los clientes que optan por ciertos platos pueden sentirse decepcionados.

Final: ¿Merece la Pena la Visita?

La Cafetería Restaurante La Penúltima es un establecimiento de contrastes. Por un lado, tiene el potencial de ser un excelente punto de encuentro en Barajas, con un personal que puede ser amable y atento, una oferta que fusiona con acierto la cocina tradicional española con exóticos platos latinos, y precios que en general son razonables. Es un lugar que puede ofrecer una comida satisfactoria y un buen momento.

Sin embargo, los testimonios negativos son lo suficientemente graves como para no ser ignorados. El riesgo de encontrarse con un plato mal cocinado, como el pollo crudo, o de recibir un pedido a domicilio de baja calidad y escasa cantidad, es real. La experiencia en La Penúltima parece ser una lotería: puede tocar un servicio excelente y comida deliciosa, o una decepción mayúscula. Para los potenciales clientes, la decisión de dónde comer aquí debe tomarse con cautela, especialmente si se opta por el servicio de entrega. La Penúltima podría ser una gran opción, pero primero necesita resolver sus profundas y alarmantes inconsistencias.

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