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Chiringuito El Puntal Tricio

Chiringuito El Puntal Tricio

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del Calle el Puntal, 39140, Cantabria, España
Bar Bar restaurante Restaurante
8.8 (2542 reseñas)

El Chiringuito El Puntal Tricio no es simplemente un bar en la playa; es una institución gastronómica en Cantabria con una historia que se remonta a mediados del siglo XX. Fundado sobre el esfuerzo de las familias Ricardo y Tricio, quienes no solo transportaban a los primeros visitantes a esta lengua de arena sino que llegaron a construir su propio embarcadero en 1970, este establecimiento trasciende la definición convencional de chiringuito. Su propuesta se aleja del picoteo rápido para adentrarse en el terreno de los restaurantes de producto, ofreciendo una experiencia completa que comienza mucho antes de sentarse a la mesa.

El viaje para llegar es parte integral del encanto. La forma más habitual es a través de las 'pedreñeras', las lanchas que cruzan la bahía desde Santander, un trayecto de apenas quince minutos que ofrece vistas espectaculares y predispone al comensal a una jornada especial. Esta singularidad en el acceso es, a la vez, su mayor atractivo y uno de sus primeros filtros; no es un lugar al que se llegue por casualidad, requiere una decisión consciente de visitarlo.

Una oferta gastronómica de alto nivel en la arena

La filosofía culinaria del Chiringuito El Puntal Tricio es clara: producto de máxima calidad. El propio Ricardo Tricio, alma del negocio, asegura que su pescado fresco y marisco provienen de los mismos proveedores que surten a los restaurantes más prestigiosos de Santander, rechazando explícitamente el producto de piscifactoría. Esta apuesta por la excelencia se refleja en una carta que combina clásicos de la cocina cántabra con elaboraciones más sofisticadas.

Los clientes habituales y las reseñas destacan platos que se han convertido en imprescindibles. Las raciones de rabas y bocartes fritos son un clásico, pero se ejecutan con una fritura fina y cuidada que marca la diferencia. La sencillez elevada a la máxima potencia se encuentra en la ración de tomate aliñado, un plato que triunfa por la extraordinaria calidad de la materia prima. Sin embargo, el local también ofrece creaciones más ambiciosas, como las impresionantes patatas con huevos fritos y carabineros, un plato que justifica por sí solo la visita, o las delicadas cigalas acompañadas también de huevos fritos. La oferta se completa con pescados salvajes del día (lubina, rodaballo, besugo) y otras delicias como los maganos encebollados o las albóndigas de bonito. No se puede obviar su famosa tarta de queso, postre obligado para muchos.

El ambiente y la experiencia: más allá de la comida

Comer en El Puntal Tricio es disfrutar de un entorno privilegiado. Las mesas se asientan sobre la arena, con la bahía de Santander como telón de fondo. El servicio, compuesto por un equipo numeroso y bien coordinado, es frecuentemente elogiado por su profesionalidad y amabilidad, un factor crucial para gestionar la alta demanda. A pesar de la informalidad inherente a comer en la playa, la atención y el montaje buscan ofrecer una experiencia cuidada y confortable, lo que ha llevado a que muchos lo consideren un 'chiringuito de lujo'.

Los puntos débiles: popularidad, precios y paciencia

El éxito masivo de El Puntal Tricio conlleva una serie de desafíos para el cliente. El principal inconveniente es la altísima afluencia. En días soleados de verano, el lugar puede llegar a estar, según los propios visitantes, "agobiantemente lleno". Esto hace que conseguir una mesa para comer sin planificación sea prácticamente imposible. El sistema habitual consiste en apuntarse a una lista de espera al llegar y aguardar una llamada telefónica, lo que puede suponer una espera considerable.

Otro aspecto a tener en cuenta es el nivel de precios. La calidad excepcional del producto y la compleja logística de un negocio que funciona sin conexión a la red de agua o luz tienen un coste que se refleja en la cuenta. Las reseñas a menudo apuntan a que "el precio puede mejorar", indicando que el desembolso es superior al de otros restaurantes de la zona. Un vistazo a los precios orientativos de los pescados en su web, con piezas que superan los 30 y 40 euros, confirma esta percepción. Por tanto, es un destino para una ocasión especial más que para una comida improvisada y económica.

Finalmente, es importante señalar que este es un negocio estacional. Como indican en su web, suelen operar durante la temporada alta, cerrando durante los meses de invierno. Los interesados deben verificar siempre su calendario de apertura, que actualmente señala un regreso en la primavera de 2026, para evitar decepciones.

¿Merece la pena la visita?

Sin duda, Chiringuito El Puntal Tricio ofrece una experiencia gastronómica memorable y distinta. Es la elección perfecta para quienes buscan dónde comer producto de mar de primera calidad en un entorno natural único y no les importa pagar un extra por ello. La combinación de un viaje en barco, unas vistas inmejorables y una cocina que respeta y ensalza la materia prima lo convierten en uno de los mejores chiringuitos de España, reconocido incluso por la Guía Repsol. Sin embargo, no es un lugar para quienes huyen de las multitudes, tienen un presupuesto ajustado o buscan inmediatez. Exige planificación, paciencia y estar dispuesto a disfrutar de la jornada completa, con sus esperas y su bullicio, como parte del ritual.

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