Xigarito

Xigarito

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Acceso a la Playa de Xivares, 33492 Xivares, Asturias, España
Bar Chiringuito Restaurante
9 (1644 reseñas)

Situado directamente sobre la arena de la Playa de Xivares, en Asturias, el Xigarito ha sido durante años mucho más que un simple bar; se ha consolidado como un merendero con una propuesta muy particular que ha generado tanto fieles devotos como detractores acérrimos. Su concepto, a medio camino entre un chiringuito tradicional y un área recreativa autogestionada, lo convirtió en un punto de referencia para los días de verano. Sin embargo, su estado actual aparece como 'cerrado temporalmente' e incluso 'permanentemente cerrado' en diversas plataformas, sembrando la duda sobre su futuro y dejando un legado de experiencias radicalmente opuestas.

La principal fortaleza y el gran atractivo del Xigarito residía en su modelo de negocio: permitía a los clientes traer su propia comida. Esta flexibilidad es un factor clave para quienes buscan una opción para comer barato junto al mar. Familias y grupos de amigos podían organizar una jornada playera completa sin el coste asociado a un restaurante convencional. Para facilitar aún más esta dinámica, el local ofrecía el alquiler de parrillas y paelleras a precios muy asequibles, proporcionando incluso el carbón y los utensilios necesarios. La única condición era consumir las bebidas del establecimiento, un trato que la mayoría de sus clientes consideraba más que justo a cambio de las instalaciones y el ambiente.

Una Experiencia Comunitaria a Pie de Playa

Muchos de sus clientes habituales describen el Xigarito como un lugar con un encanto especial, casi como sentirse en casa. El ambiente era frecuentemente elogiado, con buena música, una decoración alternativa de estilo playero y urbano, y un entorno ideal para socializar. Para una comida familiar, el espacio ofrecía un amplio terreno donde los niños podían jugar con libertad, e incluso contaban con el atractivo añadido de unas pequeñas cabras que los más pequeños podían alimentar. Además, era un establecimiento pet-friendly, permitiendo el acceso de mascotas atadas, lo que sumaba puntos para muchos visitantes.

En cuanto a la oferta gastronómica propia, aunque sencilla, también recibía buenas críticas. Entre los platos recomendados destacaba el cachopo, una especialidad asturiana que, según los asiduos, era de un tamaño considerable, ideal para compartir entre dos o más personas. La sidra, como no podía ser de otra manera en Asturias, también era uno de los productos estrella. Este conjunto de factores —ubicación privilegiada, modelo flexible, ambiente agradable y precios económicos— cimentó una base de clientes leales que volvían verano tras verano.

Las Sombras de un Servicio Controvertido

A pesar de las numerosas valoraciones positivas que alaban un trato cercano y un servicio espectacular, existe una cara muy distinta y preocupante del Xigarito, documentada en testimonios de clientes que vivieron experiencias radicalmente opuestas. La más grave de estas acusaciones detalla un incidente de enorme tensión y hostilidad por parte de un responsable del local. Según una reseña detallada, una familia fue objeto de un trato intimidatorio y desproporcionado cuando una menor de 15 años intentó sacar una botella de agua del recinto.

El relato describe cómo el responsable se abalanzó sobre la joven, le gritó y le arrebató la botella de forma agresiva, generando una situación de miedo. La misma reseña denuncia un comportamiento desigual y misógino, ya que la actitud violenta se dirigió específicamente a las mujeres y menores del grupo, cambiando a un tono calmado cuando intervinieron los hombres. Para agravar la situación, se acusa al personal de registrar sin permiso los bolsos de la familia en busca de más bebidas del exterior, una clara invasión de la privacidad. Esta experiencia, calificada por los afectados como humillante y peligrosa, representa un punto de inflexión crítico para cualquiera que considere visitar el lugar, especialmente familias.

Un Legado de Extremos: ¿Recomendable o a Evitar?

La existencia de opiniones tan polarizadas dibuja el perfil de un negocio con una doble identidad. Por un lado, un paraíso playero de bajo coste, flexible y con un gran ambiente comunitario. Por otro, un lugar con el potencial de ofrecer una de las peores experiencias de cliente imaginables, donde una norma interna sobre bebidas puede, presuntamente, desencadenar un trato vejatorio. Es evidente que la experiencia en el Xigarito podía variar drásticamente dependiendo, quizás, del personal de turno o de la interpretación de sus reglas.

Actualmente, con su futuro en el aire, el legado de Xigarito es complejo. Para muchos, sigue siendo el recuerdo de días de verano perfectos, de parrillas con amigos y de un concepto que priorizaba la comodidad del visitante. Para otros, es una advertencia sobre cómo un mal servicio al cliente puede arruinar por completo una propuesta, por buena que sea. Si el Xigarito reabriera sus puertas, sería imprescindible para los nuevos visitantes investigar las reseñas más recientes. La decisión de acudir a este chiringuito en la Playa de Xivares implicaría sopesar su atractivo único frente al riesgo documentado de un encuentro profundamente desagradable.

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