Voro
Urb. Atalaya de Canyamel, Vial A2, 12, Mallorca, 07589 Canyamel Platja, Illes Balears, España
Restaurante Restaurante de alta cocina Restaurante mediterráneo
9.6 (415 reseñas)

Voro se erigió durante su tiempo de actividad como uno de los estandartes de la alta cocina en Mallorca, un destino que llegó a ser el único en las Islas Baleares en ostentar dos estrellas Michelin. Ubicado en el lujoso entorno del Cap Vermell Grand Hotel en Canyamel, este establecimiento, bajo la batuta del chef Álvaro Salazar, ofrecía mucho más que una cena; proponía un viaje sensorial que, lamentablemente, ha llegado a su fin. Es crucial señalar desde el principio que, a pesar de la información contradictoria que pueda encontrarse, Voro se encuentra permanentemente cerrado tras la venta y cese de operaciones del hotel que lo albergaba.

La propuesta de Voro, cuyo nombre proviene del latín "vorare" —devorar—, era una declaración de intenciones. Se trataba de una cocina de autor, libre y sin ataduras, pero profundamente comprometida con el producto local y las raíces mediterráneas, con un claro guiño a los orígenes andaluces de su chef. Esta dualidad, un puente entre Mallorca y Andalucía, se materializaba en creaciones que sorprendían por su técnica, equilibrio y presentación, tal como lo describen numerosos comensales que tuvieron la oportunidad de vivir la experiencia.

La Experiencia Gastronómica en Voro

El formato principal de Voro era el menú degustación, una fórmula que permitía al equipo de cocina desplegar todo su potencial creativo. Se ofrecían dos variantes principales, el menú "Voro" (con aproximadamente 17 pases) y el más extenso "Devoro" (con hasta 22 pases), ambos en constante evolución para reflejar la temporalidad del producto. Los precios, acordes a un restaurante de lujo de esta categoría, rondaban los 190€ y 220€ respectivamente, sin incluir el maridaje.

Las reseñas de los clientes describen el inicio de la cena como algo sublime. Una sucesión de pequeños bocados iniciales despertaba el paladar y establecía el tono para el resto de la velada. Platos como el bogavante, un ravioli calificado como "obra maestra" o la faraona, eran frecuentemente mencionados como puntos álgidos de una cocina que buscaba la emoción en cada plato. La técnica era impecable, la presentación espectacular y los sabores, una fusión equilibrada que lograba sorprender y agradar. La coordinación y el ritmo del servicio eran también un punto fuerte, asegurando que la extensa duración del menú fluyera de manera perfecta.

El Chef y su Visión

No se puede hablar de Voro sin destacar la figura de Álvaro Salazar. Un chef de Jaén que, tras formarse en algunas de las cocinas más prestigiosas de España, encontró en Mallorca el lugar para desarrollar su visión culinaria. Su cocina se definía como libre, pero con un profundo respeto por el entorno y la memoria gastronómica. Esta filosofía le valió la primera estrella Michelin en 2019 y la segunda en 2021, consolidando a Voro como uno de los mejores restaurantes no solo de la isla, sino de todo el país.

Aspectos a Mejorar: Puntos de Fricción

A pesar de la abrumadora mayoría de opiniones positivas, que califican la experiencia de "brutal" o "inolvidable", existían ciertos aspectos que generaron críticas. El punto más recurrente en los comentarios menos favorables se centraba en la gestión de la bodega y, en particular, en el sumiller. Un cliente relata una experiencia específica en la que, para evitar pedir una segunda botella, optó por vino por copas, resultando en un cargo de 90€ por una copa de Riesling, un precio que consideró excesivo y que no fue advertido previamente. Este tipo de incidentes, aunque aislados, sugieren una falta de sensibilidad hacia las necesidades y el presupuesto del cliente, enfocándose quizás en exceso en la venta de botellas de alto valor.

Otro punto, más subjetivo, mencionado por un comensal, es la sensación de que el menú iba "de más a menos", alcanzando su cénit en los platos salados para luego decaer ligeramente en la sección de postres. Si bien es una apreciación personal, indica que para algunos la excelencia no se mantenía de forma homogénea hasta el final de la experiencia gastronómica.

El Legado de un Restaurante que Marcó una Época

Voro no era solo un lugar dónde cenar, era un destino en sí mismo. Su cierre definitivo deja un vacío importante en el panorama gastronómico de Mallorca. Representaba la cúspide de la creatividad culinaria, un restaurante con estrella Michelin que atraía a gourmands de todo el mundo. Su servicio atento y profesional, las increíbles vistas desde su ubicación en Canyamel y, sobre todo, la cocina audaz y memorable de Álvaro Salazar, son los elementos que definieron su identidad.

Voro fue un proyecto de excelencia casi absoluta. Ofrecía una cocina innovadora, técnicamente perfecta y llena de sabor, respaldada por un servicio de sala impecable. Sin embargo, no estaba exento de pequeños fallos, como una política de precios en la bodega que podía generar sorpresas desagradables y una sección de postres que, para algunos, no estaba al mismo nivel estratosférico que el resto del menú. Su cierre es una pérdida para la isla, pero su legado perdura en el recuerdo de quienes pudieron "devorar" su propuesta y en la carrera de un chef destinado a seguir brillando.

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