Vii, Tapes i Platillos
AtrásSituado en la emblemática Plaça del Vi de Girona, el restaurante Vii, Tapes i Platillos opera bajo una premisa tan atractiva como exigente: ser el bar de tapas de los mundialmente aclamados hermanos Roca. Esta conexión inevitablemente eleva las expectativas de cualquier comensal que cruza su puerta. La propuesta busca ser un homenaje al Bar Roca de los años setenta, el establecimiento original de sus padres, ofreciendo una cocina catalana tradicional en un formato más informal y accesible que su nave insignia, El Celler de Can Roca. El resultado es un local con luces brillantes y algunas sombras que merecen ser analizadas.
La Propuesta Gastronómica: Entre la Excelencia y la Irregularidad
La carta de Vii, Tapes i Platillos es un recorrido por la gastronomía local y los clásicos del tapeo, pero con el inconfundible sello de calidad que se espera de sus creadores. La idea es clara: platos para compartir, frituras, cocas, bocadillos y platillos que invitan a una experiencia relajada. El concepto gira en torno al vino, como su nombre sugiere —un juego de palabras entre "Vi" (vino en catalán) y el número 7 de la plaza—, con una impresionante selección que supera las mil referencias, dirigida por Audrey Doré, quien fue jefa de sumilleres de El Celler de Can Roca.
Los Aciertos Indiscutibles
Existen platos en Vii que demuestran por qué el apellido Roca es sinónimo de excelencia culinaria. Uno de los más elogiados es el milhojas de patata con salsa brava, una creación que redefine un concepto clásico con una técnica impecable. Los calamares a la romana, herencia directa de Can Roca, son consistentemente mencionados como un plato imprescindible, crujientes y sabrosos. Otros platos que reciben aplausos son la butifarra de perol con patatas panaderas y la paleta de jamón ibérico de bellota, productos de alta calidad que hablan por sí solos. En el apartado de postres, el xuxo caramelizado con helado es descrito por muchos como una auténtica delicia, un final dulce y memorable para cualquier comida.
La intención de ofrecer una cocina honesta y rica se materializa en creaciones como el mollete de riñones al Jerez o la coca de pan con panceta y queso Idiazábal, que elevan el listón de lo que se espera de un bar de tapas. La calidad de los ingredientes, con verduras provenientes de la huerta de Mas Marroch, es otro punto a su favor.
Los Puntos Débiles en la Cocina
A pesar de estos picos de brillantez, la experiencia en Vii puede ser irregular. La crítica más recurrente apunta a una falta de consistencia en la ejecución de ciertos platos. La tortilla de camarones, por ejemplo, ha sido calificada en ocasiones como excesivamente aceitosa, un fallo técnico que desmerece el producto. De manera similar, algunos comensales han encontrado que las croquetas de jamón tienen un sabor donde predomina el lácteo sobre el propio jamón. Clásicos como la tortilla de patata o la ensaladilla rusa son considerados por algunos como simplemente "mejorables", un veredicto algo tibio para un establecimiento de este calibre. El platillo de 'cap i pota' también ha generado debate, al ser descrito más como un plato de callos con garbanzos y morcilla, alejándose de la receta esperada.
Servicio y Ambiente: Una Experiencia de Contrastes
El servicio en Vii, Tapes i Platillos refleja la misma dualidad que su cocina. Mientras algunos clientes destacan la amabilidad y profesionalidad de parte del personal, especialmente de los camareros más jóvenes, otros han tenido una experiencia menos satisfactoria, describiendo a algunos empleados como "secos" y poco comunicativos. Fallos en la logística del servicio, como servir los platos en un orden poco convencional —por ejemplo, traer frituras después de una tabla de quesos— o retirar los platos antes de que el cliente haya terminado, son detalles que restan puntos a la experiencia global.
El local goza de una ubicación privilegiada y un ambiente que busca ser elegante y relajado. Sin embargo, en la práctica, el espacio puede resultar problemático. Las mesas, según varias opiniones, están dispuestas de forma muy junta, lo que compromete la comodidad y la privacidad de los comensales. Otro punto negativo señalado es la climatización, que algunos clientes y el propio personal han admitido como insuficiente, un factor a tener muy en cuenta durante los meses más cálidos.
Precios y Veredicto Final
En cuanto a los precios, la percepción general es que son razonables y moderados, especialmente considerando la calidad de los productos y el prestigio asociado al nombre Roca. Se presenta como una excelente oportunidad para acercarse a su universo gastronómico sin el desembolso que requiere su restaurante principal. Sin embargo, hay detalles que desentonan, como el precio de la cerveza, que algunos consideran elevado, con la opción más económica partiendo de los 4 euros.
En definitiva, Vii, Tapes i Platillos es un restaurante en Girona con dos caras. Por un lado, ofrece la posibilidad de disfrutar de una cocina catalana de alta calidad a través de platos excepcionales que justifican plenamente la visita. Es un lugar ideal para una cena con amigos o para comer tapas en un restaurante céntrico con un ambiente vibrante. Por otro lado, las inconsistencias en la ejecución de algunos platos y en el servicio, junto con ciertas incomodidades en el local, impiden que la experiencia sea redonda. La clave para disfrutar de Vii es ajustar las expectativas: no es una réplica asequible de El Celler, sino un bar de tapas de alto nivel con un potencial enorme que, puliendo ciertos aspectos, podría convertirse en una referencia indiscutible.