Trivio
AtrásEn el panorama de la gastronomía de Cuenca, pocos nombres resuenan con la fuerza y el cariño que evoca Trivio. Aunque hoy sus puertas en la Calle de Colón ya no se abren al público, su legado como uno de los restaurantes más influyentes de la ciudad perdura. Durante sus ocho años de actividad, se consolidó como una parada obligatoria para los amantes de la buena mesa, ofreciendo una propuesta de cocina de autor que supo combinar la innovación con el respeto por la tradición castellano-manchega, llegando incluso a ser galardonado con una prestigiosa Estrella Michelin que mantuvo hasta su cierre.
Una doble propuesta para todos los públicos
Uno de los grandes aciertos de Trivio, liderado por el chef Jesús Segura, fue su capacidad para atraer a una clientela diversa gracias a su doble formato. Por un lado, ofrecía una experiencia de alta cocina en su comedor principal, donde los menús degustación eran los protagonistas. Estos menús, como el recordado "menú Trivio" de nueve platos, permitían un recorrido completo por la creatividad del chef a un precio que muchos comensales calificaban de excepcional en relación con su calidad. Por otro lado, disponía de una zona más informal con mesas altas, ideal para quienes buscaban dónde comer de manera más relajada, pidiendo a la carta o disfrutando de tapas y raciones de alto nivel. Esta flexibilidad lo convirtió en un espacio accesible tanto para una celebración especial como para un picoteo improvisado.
Platos que dejaron huella
La memoria gustativa de quienes visitaron Trivio está marcada por platos icónicos que se comentaban de mesa en mesa. La croqueta Joselito era, sin duda, una de las estrellas, elogiada de forma recurrente por su cremosidad y sabor intenso. Otros platos destacados por los clientes incluían el "Trisoto", una original interpretación del risotto; el morteruelo de conejo servido con hojaldre, un homenaje a la cocina local con un toque moderno; o postres como su aclamada tarta de queso. Los menús variaban con la temporada, incorporando creaciones como el gazpacho de tomate verde o un delicado encebollado, demostrando una cocina viva y en constante evolución. La mantequilla de ajo negro, servida como aperitivo, era otro de esos pequeños detalles que anticipaban una gran experiencia.
La experiencia Trivio: más allá de la comida
El éxito de un restaurante no reside únicamente en su cocina, y en Trivio lo sabían bien. El servicio era constantemente descrito como profesional, amable y atento, a la altura de la calidad de los platos. El equipo de sala sabía guiar a los comensales a través de los menús y de interesantes maridajes de vinos, creando una atmósfera acogedora y diferente. Además, el local era práctico y considerado, contando con acceso para sillas de ruedas y ofreciendo adaptaciones en sus menús para personas con alergias o intolerancias, un gesto que siempre suma puntos en la valoración de un cliente.
Un balance de luces y sombras
La valoración general de Trivio, con una media de 4.4 estrellas sobre 5 basada en más de 800 opiniones, habla por sí sola. La inmensa mayoría de las experiencias eran sobresalientes. Sin embargo, en un análisis completo, es justo mencionar las críticas, aunque escasas. Algún cliente señaló pequeños detalles, como no recibir los tradicionales dulces de cortesía con el café o la infusión al final de la cena, un desliz menor que no empañaba la velada pero que demuestra el altísimo nivel de exigencia que el propio local había establecido.
El verdadero punto negativo, y el definitivo, es su cierre. En febrero de 2023, el chef Jesús Segura anunció un "pequeño alto en el camino", cerrando Trivio para centrar todas sus energías en sus nuevos y ambiciosos proyectos: los restaurantes Casa de la Sirena y, especialmente, Casas Colgadas. Esta decisión, aunque triste para los fieles de Trivio, fue un movimiento estratégico del chef para evolucionar y llevar su cocina a un nuevo escenario, recuperando un espacio icónico de la ciudad. De hecho, su trabajo en Casas Colgadas le ha valido nuevamente una Estrella Michelin, demostrando que su talento sigue siendo un referente en la gastronomía española.
El legado de un restaurante que marcó una época
Aunque Trivio ya no forme parte de la oferta de restaurantes en Cuenca, su impacto es innegable. Democratizó la alta cocina en la ciudad, ofreciendo una experiencia cercana a la de los grandes templos gastronómicos a un precio ajustado. Fue una escuela de talento y un motor para los productores locales, poniendo en valor la riqueza de la despensa conquense. Para muchos visitantes, fue el lugar indispensable dónde comer para entender la evolución culinaria de Castilla-La Mancha. Su recuerdo es el de un lugar donde la creatividad y la profesionalidad se unían para ofrecer no solo una comida, sino una experiencia memorable que, afortunadamente, continúa de otra forma en los nuevos proyectos de su creador.