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Taberna Son Molas

Taberna Son Molas

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Carrer, Camí del Mar, 16, 17255 Begur, Girona, España
Restaurante Restaurante mediterráneo
9.2 (1153 reseñas)

Ubicada en una masía tradicional en el Camí del Mar de Begur, la Taberna Son Molas se presentó durante años como una propuesta gastronómica destacada en la Costa Brava. Sin embargo, es fundamental señalar de antemano que el establecimiento se encuentra permanentemente cerrado. Este análisis recoge las experiencias y valoraciones de quienes lo visitaron, ofreciendo una visión completa de lo que fue uno de los restaurantes con más encanto de la zona, detallando tanto sus fortalezas como las debilidades que marcaron su etapa final.

Un Entorno y Servicio que Enamoraban

El principal y más consistentemente elogiado atributo de Taberna Son Molas era, sin duda, su emplazamiento. Situado en una auténtica masía catalana, el restaurante ofrecía un ambiente que muchos describían como mágico y acogedor. Su terraza exterior era el gran protagonista, un espacio encantador que regalaba a los comensales unas vistas privilegiadas del castillo de Begur. Este escenario lo convertía en una opción ideal para cenar, ya fuera en una velada romántica o en una reunión distendida con amigos. La atmósfera relajada, combinada con el atractivo rústico del edificio, creaba una experiencia que iba más allá de la propia comida.

A este entorno idílico se sumaba un servicio que recibía alabanzas de forma casi unánime. Los clientes destacaban la profesionalidad, cercanía y atención del personal. Comentarios como "muy amables y atentos" o "servicio profesional" eran recurrentes, señalando que el equipo contribuía de manera significativa a que la experiencia fuera redonda. Las recomendaciones acertadas y un trato cuidado hacían que los visitantes se sintieran bien recibidos desde el primer momento, un factor clave que fidelizó a muchos durante su época de esplendor.

La Propuesta Gastronómica: De la Creatividad a la Controversia

La carta de Son Molas se centraba en un concepto de "cocina en miniatura", una selección de tapas, pinchos y platos para compartir que apostaba por la creatividad y la presentación cuidada. Esta filosofía permitía a los comensales probar una variedad de sabores en una misma visita. Durante su mejor período, la gastronomía del lugar era muy apreciada. Platos como los espaguetis de mar eran recordados por su originalidad y sabor, y en general, la calidad de la materia prima y la elaboración eran puntos fuertes que justificaban su popularidad.

Sin embargo, la percepción sobre la cocina de este restaurante de tapas comenzó a cambiar en su última etapa. Varias opiniones recientes apuntaban a un notable descenso en la calidad y cantidad de los platos. Algunos clientes habituales expresaron su decepción, especulando con un posible cambio en la cocina que habría afectado negativamente a la oferta. Las raciones, que siempre se enmarcaron en el concepto de "miniatura", empezaron a ser percibidas por algunos como excesivamente pequeñas para el precio, perdiendo el equilibrio en la calidad-precio que antes lo caracterizaba.

Aspectos Positivos de su Cocina:

  • Concepto original: La idea de "cocina en miniatura" permitía disfrutar de una experiencia de degustación variada y dinámica.
  • Presentación cuidada: Los platos destacaban por una estética trabajada que los hacía visualmente atractivos.
  • Sabores intensos: En su mejor momento, muchos platos eran elogiados por su sabor bien definido y la calidad del producto.

Críticas y Puntos Débiles:

  • Irregularidad en la calidad: Platos que antes eran excelentes, como el bao, fueron criticados en su etapa final por fallos básicos, como un pan duro. Otros, como el tartar de tomate o la mini hamburguesa, fueron calificados como simplemente correctos, sin destacar.
  • Tamaño de las raciones: El punto más conflictivo. Mientras algunos entendían que el tamaño reducido era parte del concepto, otros consideraban que la cantidad no justificaba el coste, que rondaba los 30€ por persona.
  • Cambios en la carta: Algunos clientes fieles lamentaron que los cambios en el menú no fueron para mejor, eliminando platos que habían sido favoritos.

Un Legado de Contrastes

La trayectoria de Taberna Son Molas es un claro ejemplo de la importancia de la consistencia en el competitivo mundo de los restaurantes de la Costa Brava. Nació como una apuesta segura, un lugar donde el encanto del entorno y un servicio impecable se daban la mano con una propuesta de tapas creativas y bien ejecutadas. Logró una valoración media muy alta, de 4.6 sobre 5, basada en más de 700 opiniones, lo que demuestra el gran número de clientes satisfechos que pasaron por sus mesas.

No obstante, los testimonios de su fase final dibujan un panorama diferente, donde la experiencia ya no resultaba tan redonda. La percepción de un bajón en la cocina, junto a detalles como la dificultad para encontrar aparcamiento en la zona —un problema práctico pero relevante—, comenzaron a pesar en la balanza. Aunque el ambiente y el servicio se mantuvieron como pilares sólidos, la base de todo restaurante, la comida, generó dudas entre una parte de su clientela más reciente. Hoy, aunque sus puertas estén cerradas, su historia permanece como un reflejo de lo que fue: un lugar con un potencial enorme y un encanto innegable que, por diversas razones, no logró mantener el nivel que lo había llevado a ser un referente en Begur.

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