Taberna del Alabardero Madrid – Restaurante Palacio Real
AtrásFundada en 1974 por Don Luis de Lezama, la Taberna del Alabardero no es simplemente un negocio de hostelería, sino una institución con una rica historia entrelazada con la transición española. Su nombre rinde homenaje a los guardias reales que custodiaban el cercano Palacio Real, quienes encontraban en esta taberna un lugar de descanso. Este establecimiento, ubicado en un edificio del siglo XIX, se concibió con la idea de ser un punto intermedio entre el restaurante de lujo y la casa de comidas tradicional, logrando un equilibrio que atrajo a figuras del mundo de la cultura, la política y la prensa, convirtiéndose en un foco de tertulias literarias y debates políticos.
Hoy en día, esa esencia se mantiene, ofreciendo una propuesta de comida tradicional española con un marcado acento en la cocina vasca. La carta es un reflejo de este compromiso con el recetario clásico, donde los productos de calidad y de temporada son los protagonistas. Los clientes habituales y los nuevos visitantes destacan la calidad de ciertos platos que se han convertido en insignia del lugar, como el solomillo y el rabo de toro estofado, ambos elogiados por su ejecución respetuosa con la receta original.
La Experiencia Gastronómica: Entre la Excelencia y la Inconsistencia
La oferta culinaria se divide entre una animada barra, ideal para disfrutar de tapas y raciones, y un comedor más formal para una cena a la carta o un completo menú del día. En la barra, se puede disfrutar de una amplia selección de pintxos fríos y calientes que celebran la tradición vasca, desde la clásica gilda hasta un solomillo de cerdo ibérico con cebolla caramelizada. Para una comida más reposada, la carta ofrece platos contundentes y reconocibles, como la merluza en salsa verde, los chipirones en su tinta o diferentes preparaciones de bacalao.
La mayoría de las opiniones de los comensales son muy positivas, destacando la calidad del producto y la sazón de los platos caseros. Platos como el cordero o los chipirones, a menudo sugeridos por el chef, reciben alabanzas por su sabor y preparación. Los postres, como el tiramisú, también son mencionados como un cierre excelente para la comida. Sin embargo, para un restaurante de su categoría y nivel de precios (marcado con un 3 sobre 4), la consistencia es clave, y aquí es donde surgen algunas críticas. Un sector de los clientes ha señalado ciertas irregularidades. Por ejemplo, se menciona que algunos platos como la ensaladilla o los boquerones fritos, aunque correctos, no sobresalen. Más preocupantes son las críticas puntuales a platos principales como un rape descrito como excesivamente seco o unos chipirones rellenos que parecían recalentados. Incluso un producto tan emblemático como el jamón ibérico ha sido criticado por su corte, un detalle que los conocedores no pasan por alto.
Servicio y Ambiente: El Pilar del Alabardero
Si hay un aspecto en el que la Taberna del Alabardero parece brillar con luz propia es en el servicio. Las reseñas están repletas de elogios hacia el personal, descrito como atento, profesional, cercano y respetuoso. Nombres de camareros como Anas, José o Fernando son mencionados directamente por los clientes, un claro indicativo de un trato personalizado que deja huella. Esta excelencia en el servicio no es casual. La Taberna es el origen del Grupo Lezama, un proyecto social que incluye varias escuelas de hostelería, lo que garantiza una formación de alto nivel para su personal. Este compromiso con la profesionalización se traduce en una atención de primera que muchos consideran uno de los grandes valores del restaurante.
El ambiente es el de una taberna clásica, acogedora y con historia en sus paredes. Es un restaurante con encanto, cuya proximidad al Teatro Real lo convierte en un lugar muy concurrido, especialmente en noches de función, creando una atmósfera vibrante y animada. No obstante, esta popularidad tiene una contrapartida: el espacio entre las mesas. Algunos comensales han señalado que las mesas están muy juntas, lo que puede comprometer la comodidad y la intimidad de la velada, además de dificultar el flujo del servicio en momentos de máxima afluencia.
Consideraciones Finales
Visitar la Taberna del Alabardero es una experiencia que va más allá de la comida. Es conectar con un pedazo de la historia de Madrid en un lugar que ha sabido mantener su identidad a lo largo de las décadas. Es un lugar ideal para quienes buscan dónde comer cerca del Palacio Real y valoran un servicio impecable y un ambiente tradicional.
- Lo positivo: El servicio es consistentemente calificado como excelente. La calidad de platos estrella como el solomillo o el rabo de toro es muy alta. El ambiente clásico y la historia del local aportan un valor añadido significativo.
- A mejorar: Existe una percepción de inconsistencia en la ejecución de algunos platos, lo que no se alinea con las expectativas de su nivel de precios. El espacio reducido entre mesas puede resultar incómodo cuando el local está lleno.
En definitiva, la Taberna del Alabardero es un restaurante en Madrid centro muy recomendable, especialmente para quienes priorizan la atención y el ambiente. Si bien la cocina puede presentar altibajos puntuales, sus aciertos son notables y la experiencia global suele ser muy satisfactoria. Es aconsejable reservar restaurante en Madrid, sobre todo en fines de semana o noches de ópera, para asegurar una mesa en este histórico establecimiento.