Taberna Casa Saqués
AtrásLa Taberna Casa Saqués, situada en la Avenida de Oza, 41, ha sido durante décadas una institución en el panorama gastronómico de A Coruña. Fundada en 1947, este establecimiento se consolidó como una clásica "casa de comidas", un tipo de restaurante que evoca nostalgia y promete sabores auténticos y contundentes. Sin embargo, su larga trayectoria, que finalizó con su cierre a principios de 2024, estuvo marcada por una dualidad que generó opiniones radicalmente opuestas entre sus clientes. Por un lado, era venerada por la calidad de su producto y su fidelidad a la cocina gallega más tradicional; por otro, fue duramente criticada por sus precios y la falta de transparencia, creando una experiencia que podía ser sublime o decepcionante.
El Legado Gastronómico: Sabor Auténtico y Producto de Primera
El punto fuerte indiscutible de Casa Saqués era su comida. Quienes valoraban positivamente el lugar lo hacían con un fervor que dejaba claro que la calidad culinaria estaba fuera de toda duda. El local se ganó a pulso la fama de ser uno de los mejores sitios dónde comer un cocido gallego en la ciudad. Parte de este éxito residía en el control absoluto sobre la materia prima: el propietario, Tonecho Saqués, criaba sus propios cerdos en Friol, alimentándolos de forma tradicional para garantizar una calidad excepcional en los lacones y chorizos que luego servía en la mesa. Este compromiso con el producto es un rasgo diferenciador que muchos clientes supieron apreciar.
Más allá del cocido, otros platos recibían elogios constantes. La empanada era descrita por algunos comensales como una de las mejores que habían probado en mucho tiempo, un testimonio significativo en una región donde la empanada es casi una religión. La carne asada era calificada de "espectacular", tierna y bien guarnicionada, mientras que los calamares de la ría fritos destacaban por su frescura y punto de cocción. La tortilla y las sardinas también formaban parte de un repertorio de comida casera que transportaba a los sabores de antaño. Un cliente satisfecho resumió la experiencia como "algo caro, pero todo riquísimo", destacando además el trato encantador del personal, lo que demuestra que, para un sector del público, la calidad de la comida justificaba cualquier otro inconveniente.
La Cara B: Precios, Ambiente y Polémica
A pesar de la excelencia de su cocina, una nube de controversia siempre sobrevoló a Casa Saqués, centrada principalmente en su política de precios. Una queja recurrente, y el motivo de las puntuaciones más bajas, era la ausencia de una carta o un menú del día con los precios detallados en la mesa. Esta práctica generaba una enorme incertidumbre en los clientes, que a menudo se enfrentaban a una cuenta final que consideraban desproporcionada y arbitraria. Varios testimonios hablan de haberse sentido "estafados".
Los ejemplos concretos son elocuentes: un comensal reportó haber pagado 24€ por una ración de carne asada que describió como pequeña; otro, 75€ por tres raciones de carne y dos de pollo para llevar, un precio que consideró "carísimo" para la cantidad servida. Incluso consumiciones más sencillas, como tres vinos de la casa y un refresco, llegaron a costar 10€, una cifra muy por encima de lo habitual en la zona. Este sistema de precios, percibido como opaco, hacía que el local no fuese una opción para quienes buscan restaurantes baratos y generaba una sensación de desconfianza que empañaba la experiencia culinaria.
Un Entorno Anclado en el Pasado
El ambiente del local era otro punto de discordia. Descrito como un restaurante tradicional y antiguo, algunos lo veían con encanto, pero para otros resultaba oscuro, falto de ventilación y con una notable sensación de humedad. Las críticas se extendían a detalles como el mobiliario, con menciones a sillas de plástico incómodas, y a aspectos de higiene que preocuparon a algunos clientes, como supuestos pelos en los platos o cubiertos con restos de comida. La ubicación del único baño, cuya puerta daba directamente a la cocina, también fue motivo de comentarios negativos, al considerarse poco higiénico. En conjunto, la atmósfera era la de una taberna que no había evolucionado con el tiempo, algo que para algunos era parte de su autenticidad y para otros, simplemente, una muestra de dejadez.
El Fin de una Era y la Supervivencia de su Plato Estrella
Tras 75 años de historia, Taberna Casa Saqués cerró sus puertas permanentemente a principios de 2024, dejando un vacío en la ruta gastronómica de A Coruña y un legado complejo. Sin embargo, la historia de su plato más icónico no terminó ahí. En un giro que alegró a muchos de sus fieles, Tonecho Saqués se asoció con el reconocido chef Iván Domínguez para recuperar el famoso cocido en los fogones del restaurante NaDo. Esta colaboración permite que la tradición y el sabor del cocido de Casa Saqués, elaborado con la misma materia prima de calidad, sobreviva, ofreciendo a los coruñeses la oportunidad de revivir una parte fundamental de la historia del local en un nuevo contexto.
Taberna Casa Saqués no figurará en las listas convencionales de los mejores restaurantes por su servicio o decoración, pero sí ocupará un lugar destacado en la memoria gastronómica de la ciudad. Fue un lugar de extremos: de la comida casera más sublime a las prácticas comerciales más cuestionadas. Su historia es un reflejo de un modelo de hostelería en extinción, donde el producto era el rey absoluto, a veces en detrimento de todo lo demás. Su recuerdo sirve como lección sobre la importancia del equilibrio entre una cocina excepcional y la necesaria transparencia con el cliente.