Taberna A Calexa
AtrásTaberna A Calexa fue durante años un nombre destacado en el panorama de los restaurantes de Cedeira, un establecimiento que acumuló una notable calificación de 4.6 estrellas basada en más de 300 opiniones. Sin embargo, es fundamental aclarar desde el principio que, a pesar de la información contradictoria que pueda encontrarse, este local se encuentra permanentemente cerrado. Este artículo sirve como una retrospectiva de lo que fue un punto de referencia para la comida casera gallega, analizando tanto las virtudes que le ganaron su fama como los aspectos que generaron críticas entre su clientela.
Ubicado en la rúa Eirexa, el acceso a la taberna ya era parte de su encanto, a través de un pasadizo que evocaba la historia del casco antiguo de la villa. Su interior reforzaba esta sensación, con una decoración rústica pero muy cuidada, donde predominaban la piedra y la madera, creando un ambiente que los comensales describían como hermoso, cálido y acogedor. Contaba con un comedor interior y una terraza, siendo ambos espacios muy demandados, hasta el punto de que conseguir mesa sin reserva previa era una tarea complicada, un claro indicador de su popularidad.
La cocina: Claves de su éxito
El pilar fundamental de Taberna A Calexa era su producto y el cariño en su elaboración. La carta ofrecía un recorrido por los sabores más auténticos de la región, destacando platos que se convirtieron en insignia del lugar.
- Productos del mar: Las zamburiñas eran, sin duda, la joya de la corona. Múltiples opiniones las califican de "mágicas" y "deliciosas", preparadas en su punto justo de cocción. Este plato por sí solo justificaba la visita para muchos. Los boquerones en vinagre también recibían elogios por su calidad excepcional, así como el lomo de sardina ahumada. El marraxo, un pescado típico de la zona, formaba parte de su oferta, demostrando su conexión con la cocina marinera local.
- Carnes y raciones: No todo era pescado. La costilla de cerdo asada era otro de los platos estrella, descrita como tan tierna que "se deshace en la boca". El bacalao también figuraba entre los platos recomendados. En el apartado de tapas y raciones, las croquetas caseras, a menudo acompañadas de patatas, eran calificadas de "brutales" y sabrosas, un clásico bien ejecutado que nunca fallaba.
La relación calidad-precio era otro de sus grandes atractivos. Diversos clientes la señalaban como "extraordinaria", considerando la alta calidad de la materia prima y el tamaño generoso de las raciones. Este equilibrio convertía al local en una opción muy recomendable y un lugar al que muchos deseaban volver. El servicio, en general, era descrito como amable y correcto, contribuyendo a una experiencia positiva.
Puntos débiles y críticas constructivas
A pesar de su excelente reputación, la experiencia en Taberna A Calexa no era uniformemente perfecta, y algunas críticas recurrentes señalaban áreas de inconsistencia. Un cliente, por ejemplo, se sintió defraudado al esperar unos mejillones a la vinagreta y recibir en su lugar mejillones en escabeche, un cambio no menor en el sabor y la preparación. Los mismos mejillones fueron calificados por otra comensal como "regulares" y "sosos", sugiriendo que no todos los platos de la carta alcanzaban el mismo nivel de excelencia que las famosas zamburiñas.
El punto más discordante, sin embargo, era el acompañamiento de algunos platos principales. La decisión de servir el marraxo con patatas fritas congeladas, al estilo de una cadena de comida rápida, fue una gran decepción para quienes buscaban una experiencia de comida tradicional y casera en todos sus componentes. Este detalle chocaba frontalmente con la imagen de calidad y autenticidad que el restaurante proyectaba, siendo un fallo inesperado en un restaurante gallego de su categoría.
Un legado agridulce
En definitiva, Taberna A Calexa representó durante su actividad un ejemplo notable de taberna gallega, un lugar con un encanto especial y una propuesta gastronómica sólida basada en el buen producto. Su éxito se cimentó en platos memorables como las zamburiñas y las costillas, que dejaron una huella imborrable en el paladar de sus visitantes. Fue, para muchos, una visita obligada en Cedeira.
No obstante, las críticas sobre la inconsistencia en ciertos platos y decisiones cuestionables como el uso de guarniciones congeladas demuestran que incluso los lugares más queridos tienen margen de mejora. Aunque ya no es posible disfrutar de su cocina, el recuerdo de Taberna A Calexa perdura como el de un local que supo ofrecer grandes momentos gastronómicos, pero que también sirve como recordatorio de la importancia de cuidar cada detalle. Su cierre definitivo deja un vacío para los asiduos y para aquellos que, guiados por su fama, ya no podrán comprobar por sí mismos lo que esta emblemática taberna ofrecía.