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Sidrería El Cabañón – Vegastur Carnes Roxas

Sidrería El Cabañón – Vegastur Carnes Roxas

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Plaza Iyán, s/n, 33594 Naves, Asturias, España
Bar Restaurante Sidrería Tienda Tienda general
8.6 (4337 reseñas)

Ubicada en la Plaza Iyán de Naves, en Llanes, la Sidrería El Cabañón - Vegastur Carnes Roxas fue durante años un destino de referencia para los amantes de la buena mesa y, en particular, para los devotos de la carne de alta calidad. Es importante señalar desde el principio que, para tristeza de sus fieles clientes y de quienes planeaban visitarla, el establecimiento anunció su cierre permanente a finales de 2023 debido a la jubilación de sus propietarios. Este artículo sirve como un análisis y recuerdo de lo que hizo a El Cabañón uno de los restaurantes más emblemáticos de la zona, destacando tanto sus aclamados puntos fuertes como aquellos aspectos que generaban opiniones diversas.

La Catedral de la Carne a la Brasa

El principal imán de El Cabañón era, sin lugar a dudas, su excepcional oferta de carnes rojas, amparada bajo la marca Vegastur Carnes Roxas, que garantizaba un producto de primera. El protagonista indiscutible de su carta era el chuletón. Los comensales recuerdan con aprecio el ritual de la casa: antes de cocinarlo, presentaban la pieza de carne cruda en la mesa, permitiendo al cliente dar su visto bueno al corte y tamaño, que solía rondar los 1.3 kg para dos personas, con un precio aproximado de 55€ el kilo. Esta transparencia y la maestría en la parrilla eran sus sellos de identidad. Los clientes habituales elogiaban el punto de cocción perfecto que lograban, descrito por uno de ellos como "muy poco hecho pero manteniendo las tres capas", un detalle que denota un profundo conocimiento del producto.

Más allá del chuletón, otros cortes como el solomillo, calificado de "delicioso", y el entrecot, recordado por su terneza, mantenían el altísimo estándar de calidad. La oferta carnívora se complementaba con entrantes contundentes como el chorizo criollo con chimichurri, un clásico que nunca defraudaba.

Entrantes y Menús: Más Allá del Chuletón

Aunque la carne a la brasa era la estrella, la experiencia en El Cabañón comenzaba mucho antes. Entrantes como la cecina, cortada finamente y de sabor "espectacular", o el carpaccio, eran opciones muy populares para abrir el apetito. El restaurante también tenía el detalle de ofrecer aperitivos de la casa, como unos puerros aliñados que recibían constantes elogios, o un simple pero memorable plato de tomate de temporada que muchos calificaron con la máxima nota. Estos detalles demostraban un compromiso con la calidad en todos los niveles de su cocina.

Una de las fórmulas de más éxito era su menú de sidrería. Aunque los precios variaban según la temporada o la oferta (algunos clientes mencionan 26€, otros 36€), la estructura era similar y muy atractiva: una degustación que incluía cecina, criollo, un generoso chuletón para compartir, postre y bebida, ya fuera media botella de vino o una botella de su sidra de elaboración propia. Esta propuesta ofrecía una excelente relación calidad-precio y permitía disfrutar de un recorrido completo por sus especialidades.

El Encanto de una Auténtica Sidrería Asturiana

El Cabañón no era solo un lugar para comer, sino para vivir una experiencia. El local, un antiguo llagar rehabilitado, conservaba toda la esencia de una sidrería asturiana tradicional. Los comensales estaban rodeados de grandes toneles de sidra y prensas antiguas, en un ambiente rústico y acogedor dominado por la piedra y la madera. Su amplio patio cubierto y sus distintos salones lo convertían en un espacio versátil, ideal tanto para comidas familiares como para cenas en pareja. Además, disponía de un amplio aparcamiento propio, un detalle muy valorado en la zona.

La sidra, como no podía ser de otra manera, era un pilar fundamental. Ofrecían su propia sidra, que se podía comprar por cajas para llevar a casa. Un detalle tecnológico que sorprendía a muchos era el uso de escanciadores eléctricos en las mesas. Esta herramienta, que garantiza un escanciado óptimo y constante, era muy apreciada por los clientes, quienes afirmaban que "hace que la sidra rompa y el sabor es completamente distinto e increíble", mejorando notablemente la degustación.

Aspectos a Mejorar: Lo Bueno y lo No Tan Bueno

Ningún negocio es perfecto, y El Cabañón también tenía áreas que generaban críticas constructivas. Un punto recurrente en las opiniones de los clientes era el servicio. Si bien la mayoría destacaba la amabilidad del personal, en momentos de máxima afluencia, especialmente durante el verano, el servicio podía volverse lento o algo desorganizado, como reflejan anécdotas sobre tener que pedir una botella de agua a varios camareros.

Otro aspecto era el nivel de ruido. La acústica del local, especialmente en el patio que actuaba como un gran salón, podía hacer que el ambiente fuera bastante ruidoso cuando estaba lleno, algo a tener en cuenta para quienes buscaran una velada más tranquila.

En el apartado gastronómico, dos puntos destacaban en el lado negativo. Primero, la ausencia de cachopo en la carta. Para muchos visitantes, este plato es un imprescindible en cualquier comida tradicional asturiana, y su falta sorprendía y decepcionaba a quienes llegaban buscándolo específicamente. Segundo, los postres. Mientras los platos principales alcanzaban la excelencia, los postres como el coulant de chocolate o el arroz con leche eran descritos a menudo como simplemente correctos o "normalitos", sin llegar al nivel memorable del resto de la comida.

Un Legado de Calidad

A pesar de estos pequeños detalles, el balance final de la Sidrería El Cabañón es abrumadoramente positivo. Se consolidó como un templo para los amantes de la carne, un lugar con un encanto auténtico y una propuesta de valor muy sólida. Su cierre deja un vacío en la oferta gastronómica de Naves y de Asturias en general, pero su recuerdo perdura como un ejemplo de cómo la especialización en un producto de máxima calidad y el respeto por la tradición pueden crear un negocio de gran éxito. Fue, y será en la memoria de muchos, un lugar imprescindible para disfrutar de uno de los mejores chuletónes del Principado.

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