SHANGRILA
AtrásShangrila, situado en la Finca Los Olivos en Dehesa de Campoamor, se presenta como mucho más que un simple establecimiento de comida. Es un GastroClub que ha experimentado una notable transformación, generando tanto elogios fervientes como críticas contundentes. Su propuesta busca fusionar la gastronomía de alta calidad con una experiencia de ocio y bienestar, un equilibrio complejo que define su identidad actual. Su enclave, apartado del asfalto y rodeado de una pinada, promete una atmósfera de tranquilidad que contrasta con la energía vibrante de sus eventos nocturnos.
Una Propuesta Gastronómica de Autor y Fusión
El pilar fundamental de Shangrila reside en su cocina, liderada por el chef Sergio Degea. La oferta culinaria se centra en productos de calidad con una base tradicional, donde destacan las carnes a la brasa y las paellas. Platos como el entrecot, descrito como tierno y jugoso, o la carrillera que se deshace en la boca, son ejemplos del buen hacer en la cocina más clásica. Sin embargo, el restaurante no teme a la innovación. Los viernes, por ejemplo, la carta se fusiona con una propuesta de sushi que ha sido calificada por los comensales como excepcional, destacando la frescura y el corte impecable del sashimi de toro.
La creatividad del chef se manifiesta en platos con identidad propia, como el tartar con "esencia murciana", que aporta un toque original y sabroso. La atención al detalle se extiende a las guarniciones, como las patatas caseras cortadas a mano, un gesto que eleva la experiencia. En el apartado de postres, la tarta de queso ha ganado fama, siendo considerada por algunos como la mejor de la zona, mientras que el coulant de vainilla con helado de jengibre ofrece una combinación de sabores audaz y celebrada.
El Doble Ambiente: De Refugio Familiar a Club Exclusivo
Una de las características más definitorias de Shangrila es su dualidad. Durante el día, el espacio rústico, con su decoración de inspiración ecuestre, una terraza acogedora y un parque infantil, lo convierte en una opción atractiva para quienes buscan restaurantes para familias. La piscina renovada y los distintos ambientes rediseñados con un estilo boho-chic ofrecen un entorno relajado para disfrutar de una comida de fin de semana.
Al caer la noche, especialmente los fines de semana, el lugar se transforma. Se convierte en un club vibrante con cenar con espectáculo, música en directo y sesiones de DJs. Los viernes evocan la energía de los años 80, mientras que los sábados y domingos se adentran en una programación más conceptual bajo marcas como "Playa Shanta". Estos eventos buscan conectar con tendencias de bienestar y música consciente, fusionando sonidos electrónicos, orgánicos y étnicos, atrayendo a un público que busca una experiencia nocturna diferente y sofisticada.
Puntos a Considerar: Las Críticas y la Nueva Identidad
Esta profunda transformación no ha sido del agrado de todos, especialmente de algunos clientes habituales de su etapa anterior. Han surgido críticas que apuntan a una pérdida de la esencia original, describiendo el nuevo ambiente como "artificial y postureo". Algunos comensales veteranos lamentan que lo que consideraban un "templo" se haya convertido en un lugar más comercial, atrayendo a un público diferente, calificado por un crítico como "reggetonero".
Otro punto de fricción es el precio. La percepción de que es un restaurante "carísimo" se une a quejas sobre el coste de la entrada a los eventos, que según algunos no se corresponde con la calidad de los artistas invitados. Si bien muchas reseñas alaban un servicio impecable, rápido y atento, personificado en empleados como Alejandra y Laura, también existe la contraparte: opiniones que señalan un servicio que no respeta los tiempos, un factor crucial en la restauración. Esta disparidad de opiniones sugiere que la experiencia puede variar significativamente dependiendo del día y la afluencia de público.
Información Práctica y
Es fundamental tener en cuenta que Shangrila opera con un horario limitado, concentrando su actividad exclusivamente de viernes a domingo. Esta decisión de abrir solo el fin de semana refuerza su posicionamiento como un destino para el ocio y eventos especiales, más que un lugar para comer bien a diario. El establecimiento cuenta con facilidades como la posibilidad de reservar, lo cual es altamente recomendable, y acceso para sillas de ruedas.
En definitiva, Shangrila es un local de contrastes. Ofrece una cocina de autor de alto nivel y una atmósfera que puede ser, según el momento, un remanso de paz o un epicentro de fiesta. Los potenciales clientes deben ser conscientes de esta doble faceta. Aquellos que busquen una experiencia gastronómica memorable en un entorno cuidado probablemente saldrán satisfechos. Quienes busquen una noche de fiesta con música electrónica y un ambiente selecto también pueden encontrar su lugar. Sin embargo, los que añoran su anterior identidad o buscan una opción más económica y tradicional, quizás deban sopesar las críticas antes de visitarlo.