Ruda Restaurante Plant based
AtrásRuda Restaurante Plant based se presenta como una propuesta culinaria que rompe esquemas en Villacarriedo, Cantabria. No es simplemente un restaurante vegetariano, sino un proyecto personal y coherente liderado por el cocinero autodidacta Óscar Ferreras y la bioquímica y sumiller japomexicana Katsuko Nakamura. Su enfoque se aleja de dogmas para centrarse en una cocina vegetal creativa, donde los productos de la tierra cántabra dialogan con técnicas y sabores de México y Japón. Este establecimiento ha ganado reconocimiento, incluyendo un Solete en la Guía Repsol, destacándose como un destino gastronómico singular en la región.
Una Fusión de Culturas en la Cocina
La filosofía de Ruda se basa en el respeto por el producto de temporada y de kilómetro cero, colaborando estrechamente con huertos ecológicos locales como los de AMPROS, que incluso cultivan ingredientes específicos como chiles mexicanos para el restaurante. La carta del restaurante, que está en constante cambio para adaptarse a la disponibilidad de los productos, es una invitación a compartir y probar diversas elaboraciones. No operan con un menú degustación cerrado, permitiendo al comensal construir su propia experiencia gastronómica a partir de una selección de platos pensados para disfrutar en compañía.
Entre los platos que han generado excelentes comentarios se encuentra el Kare raisu, un curry japonés reinterpretado con aguacate, arroz venere, elote y tortillas mexicanas hechas a mano, que simboliza la unión de las culturas de sus creadores. Otras creaciones notables incluyen los puerros confitados con mole artesano, el apionabo con mantequilla fermentada y queso pasiego, o las zanahorias especiadas y lactofermentadas. Estas preparaciones demuestran una técnica precisa y una búsqueda de profundidad en los sabores, utilizando fondos de verduras y fermentados para lograr una complejidad que sorprende incluso a los comensales no habituados a la cocina vegetal.
La Experiencia Líquida y el Ambiente
La propuesta de Ruda no termina en la comida. La bodega es otro de sus pilares fundamentales, gestionada con esmero por Katsuko Nakamura. La selección se centra en vinos naturales, de baja intervención y biodinámicos de pequeños productores, con cerca de 85 referencias. Además, elaboran sus propias bebidas fermentadas, como tepache, sidras y kombuchas, aprovechando al máximo los productos y minimizando el desperdicio. Esta cuidada oferta líquida complementa a la perfección la singularidad de los platos.
El local, con un aforo reducido para unos 15 comensales, contribuye a una atmósfera íntima y tranquila. La decoración, realizada por los propios dueños, fusiona un estilo minimalista, entre nórdico y zen, con materiales sostenibles y madera, creando un espacio acogedor y sereno. Los clientes destacan el ambiente silencioso, con una iluminación y música cuidadosamente seleccionadas que permiten disfrutar de la velada sin distracciones.
Aspectos a Considerar Antes de la Visita
Si bien la valoración general de Ruda es excepcionalmente alta, existen varios puntos prácticos que los potenciales clientes deben conocer para evitar sorpresas. El más significativo es su horario de apertura, que se limita exclusivamente a los fines de semana: viernes y sábados para comidas y cenas, y domingos únicamente para comidas. El restaurante permanece cerrado de lunes a jueves, lo que requiere una planificación considerable para poder visitarlo.
Otro factor clave es su política de reservas. Dada la alta demanda y el aforo limitado, es imprescindible reservar con antelación. El proceso requiere el pago de un depósito de 15€ por comensal a través de Bizum para confirmar la mesa. Aunque esta es una práctica cada vez más común en restaurantes de este tipo para evitar ausencias, puede ser un inconveniente para algunos clientes.
Detalles sobre la Oferta y el Servicio
La carta de restaurante no es muy extensa, un hecho que algunos clientes valoran positivamente al interpretarlo como un sinónimo de frescura y especialización, pero que podría no satisfacer a quienes prefieren una mayor variedad de opciones. En cuanto a la experiencia en sala, el servicio es descrito como atento, cuidado y encantador. Sin embargo, una opinión aislada mencionó que la temperatura del local podría ser algo fría, un detalle menor pero a tener en cuenta.
Finalmente, aunque algunos postres son muy elogiados, como las fresas escabechadas con crema de leche, otras opciones como el de boniato y chocolate han recibido críticas mixtas, demostrando que la percepción de los sabores puede variar. El precio medio se sitúa entre 35 y 40 euros por persona, posicionándolo como una opción para una ocasión especial más que para una comida casual.
En definitiva, Ruda Restaurante Plant based es una apuesta valiente y personal que enriquece el panorama gastronómico de Cantabria. Su propuesta es ideal para comensales aventureros, amantes de la cocina vegetariana de autor y aquellos que valoran los proyectos sostenibles con una historia detrás. No es el lugar para una comida improvisada, sino un destino que requiere planificación y que recompensa con una experiencia culinaria memorable y distinta.