Inicio / Restaurantes / Restaurante Tursia
Restaurante Tursia

Restaurante Tursia

Atrás
Carrer Barcelona, 9, 17320 Tossa de Mar, Girona, España
Restaurante
9.4 (1314 reseñas)

Ubicado a pocos metros del paseo marítimo, en una segunda línea de mar que ofrecía un respiro del bullicio turístico, el Restaurante Tursia fue durante más de tres décadas una referencia gastronómica en Tossa de Mar. Fundado en 1989, este restaurante familiar se ganó a pulso una reputación envidiable, reflejada en una altísima valoración de 4.7 estrellas sobre 5 con más de 800 opiniones. Sin embargo, para decepción de su fiel clientela y de futuros visitantes, el establecimiento figura como cerrado permanentemente, marcando el fin de una era para uno de los restaurantes más queridos de la zona.

La propuesta de Tursia se centraba en una cocina de raíces mediterráneas, pero con un toque moderno y personal. Su filosofía era clara: trabajar con producto local, fresco y de temporada. Esta apuesta por la calidad se materializaba en una carta reducida pero muy cuidada, que rotaba en función de lo que ofrecían la lonja y el mercado del día. Esta dependencia del producto fresco era, para muchos, su mayor virtud, garantizando una experiencia culinaria auténtica y de primer nivel en cada visita.

El servicio: el alma de Tursia

Más allá de la comida, si algo definía la experiencia en Tursia era el trato humano. Las reseñas coinciden de forma casi unánime en destacar la excelencia del servicio. El personal, con figuras como Dani y Emilio a menudo mencionadas, era descrito como cercano, profesional, amable y sumamente atento. No era un servicio distante o impersonal; los comensales se sentían acogidos, casi como en casa. Esta atmósfera familiar y acogedora fue un pilar fundamental de su éxito, logrando fidelizar a clientes durante generaciones, con familias que, como algunos relatan, llevaban más de 25 años acudiendo a sus mesas. Este trato esmerado convertía una simple cena en una ocasión especial, haciendo que muchos visitantes repitieran la experiencia incluso al día siguiente de su primera visita.

Platos estrella y sabores inolvidables

La carta de Tursia, aunque cambiante, tenía ciertos platos que se convirtieron en auténticos clásicos y motivos de peregrinación. La especialidad más aclamada eran, sin duda, sus tostadas de foie. Ya fuera con jamón ibérico, jamón de pato casero o con cebolla caramelizada, esta creación del chef era unánimemente elogiada y un imprescindible para cualquier comensal, nuevo o recurrente. Era un ejemplo perfecto de su cocina: un producto de calidad tratado con técnica y creatividad.

El enfoque en los restaurantes de mariscos y pescados era evidente y muy celebrado. Entre los favoritos se encontraban:

  • El carpaccio de gamba: Un plato delicado y fresco que representaba la esencia del producto de proximidad.
  • La fideuá y la paella de marisco: Clásicos de la comida mediterránea ejecutados con maestría, disponibles por encargo o para un mínimo de dos personas.
  • El rodaballo al horno: Un pescado noble, preparado de forma sencilla para resaltar su sabor y textura, una elección frecuente para el plato principal.
  • Vieiras, pulpo y buñuelos de bacalao: Otras opciones del mar que demostraban la versatilidad y el buen hacer de la cocina, siempre con producto fresco y de alta calidad.

La oferta se completaba con carnes bien seleccionadas y postres caseros como la crema catalana, que ponían el broche de oro a la experiencia de comer o cenar en Tursia.

El debate: ¿Calidad-precio justificada?

A pesar de la abrumadora mayoría de opiniones positivas, existía un punto de discordia que algunos clientes señalaron: la relación entre la cantidad y el precio. Si bien nadie ponía en duda la calidad superior de los ingredientes y la cuidada elaboración, algunos comensales consideraban que las raciones eran excesivamente pequeñas para el coste de los platos. Un ejemplo citado fue un carpaccio de gamba, descrito como una fina capa en un plato pequeño, con un precio cercano a los 18€, o unas vieiras con salsa de coco que, aunque sabrosas, no justificaban su precio superior a 20€ por su tamaño.

Esta percepción llevaba a que algunas mesas tuvieran que pedir platos adicionales, como unos calamares a la andaluza, para no marcharse con hambre, elevando considerablemente la cuenta final. Una comida para dos personas, compuesta por cuatro platos para compartir y media botella de sangría de cava, podía ascender a casi 95€. Este factor convertía a Tursia en una opción menos accesible para quienes buscan restaurantes económicos, generando un debate sobre si la experiencia global, aunque excelente en servicio y calidad, ofrecía un valor justo por el dinero invertido. Para su clientela más fiel, el precio estaba justificado; para otros, era un obstáculo que empañaba una experiencia por lo demás notable.

Un legado que perdura en el recuerdo

El cierre permanente de Restaurante Tursia deja un vacío en el panorama gastronómico de Tossa de Mar. Su historia es la de un negocio familiar que, durante más de 30 años, priorizó la calidad del producto y un servicio excepcional. Se convirtió en un lugar de celebración, de reencuentros y de disfrute culinario para locales y turistas. Aunque ya no es posible reservar una mesa en su terraza cubierta, su legado perdura en el recuerdo de miles de comensales que encontraron en Carrer Barcelona un rincón donde la comida mediterránea se servía con profesionalidad, cariño y un sabor inolvidable.

Otros negocios que podrían interesarte

Ver Todos