Restaurante Sierra Bernia
AtrásEn el sinuoso Camino Bernia Carretera, anidado en las alturas de la sierra que le daba nombre, existió un establecimiento que para muchos fue sinónimo de recompensa tras una larga caminata y de auténtica gastronomía de montaña: el Restaurante Sierra Bernia. Hoy, el cartel de "Cerrado Permanentemente" pone un punto final a su historia, pero su legado perdura en el recuerdo de más de 200 comensales que le otorgaron una notable calificación de 4.4 estrellas. Este no es un análisis para futuros visitantes, sino una crónica de lo que fue un referente de la comida casera en un entorno privilegiado.
El restaurante no era un lugar de lujos ni de pretensiones. Su valor residía en su autenticidad, en ofrecer una experiencia rústica que complementaba perfectamente el paisaje agreste de la Sierra de Bernia. Era, en esencia, uno de esos restaurantes de montaña donde el mantel de papel y la silla de madera importaban menos que la calidad del plato y la calidez del servicio.
El Sabor de la Montaña Alicantina
La propuesta culinaria del Restaurante Sierra Bernia era una declaración de principios. Se centraba en los platos emblemáticos de la zona, preparados sin artificios y con un profundo respeto por la tradición. El plato estrella, el que atraía a visitantes desde la costa y motivaba a reservar con antelación, era sin duda la paella. Múltiples testimonios la califican de "riquísima" y "genial", un motivo suficiente para emprender el viaje hasta allí. La necesidad de encargarla previamente era, más que un inconveniente, una garantía de su preparación al momento, un ritual que aseguraba su frescura y sabor.
Más allá del arroz, la carta se adentraba en la cocina de interior con especialidades como el conejo (conill) y las chuletas (xulles), platos contundentes ideales para reponer fuerzas. La experiencia se completaba con postres caseros, entre los que destacaba una memorable tarta de almendra, y bebidas que evocaban otros tiempos, como el café de puchero y el "herbero", el licor de hierbas digestivo tan característico de la montaña alicantina.
Lo Bueno: Más Allá de la Comida
- Trato Familiar: Un aspecto consistentemente elogiado era el servicio. Descrito como "estar en casa", el trato cercano y familiar convertía una simple comida en una experiencia acogedora y personal.
- Vistas y Entorno:Comer con vistas era uno de sus grandes atractivos. El porche sombreado ofrecía un panorama espectacular del entorno natural, proporcionando un ambiente tranquilo y precioso que elevaba la experiencia gastronómica.
- Relación Calidad-Precio: Los comensales coincidían en que los precios eran "estupendos". Ofrecía una excelente relación calidad-precio, un factor clave que fomentaba la repetición de visitas, tanto de locales como de turistas extranjeros.
- Ubicación Estratégica: Su localización lo convertía en el punto final perfecto para las rutas de senderismo de la Sierra de Bernia, como la que conduce a la Font de Bèrnia. Era el lugar ideal para culminar una jornada de esfuerzo en la naturaleza.
Lo Malo: Los Obstáculos en el Camino
- Acceso Complicado: Llegar no era sencillo. La carretera, descrita como "costosa" y llena de "muchas curvas", suponía un desafío y requería una conducción atenta. Para muchos, el destino merecía el esfuerzo, pero sin duda era una barrera de entrada para otros.
- Pago Exclusivamente en Efectivo: En una era digital, la política de "ONLY CASH" era su mayor inconveniente práctico. No aceptar tarjetas de crédito era una limitación significativa que obligaba a los visitantes a planificar con antelación y podía generar situaciones incómodas.
- Necesidad de Reserva: Si bien es común en restaurantes que preparan paellas por encargo, la obligación de reservar, especialmente en fines de semana, restaba espontaneidad y podía dejar fuera a visitantes desinformados.
Un Legado Cerrado
El cierre del Restaurante Sierra Bernia representa la pérdida de un establecimiento que formaba parte del tejido cultural y gastronómico de la Marina Alta. Era más que un simple negocio; era un punto de encuentro, un refugio para excursionistas y un embajador de la cocina local. Las razones de su cierre no son públicas, pero su ausencia deja un vacío en la oferta gastronómica de la sierra. Los comentarios de clientes fieles, algunos que lo visitaron durante 25 años, reflejan la tristeza por su desaparición y el cariño hacia sus propietarios. El Restaurante Sierra Bernia ya no acepta reservas, pero su recuerdo sigue servido en la memoria de quienes encontraron, en lo alto de la montaña, el auténtico sabor de Alicante.