Restaurante Sidrería La Figal
AtrásEl Restaurante Sidrería La Figal se ha consolidado como un establecimiento de referencia en Cuenca para los amantes de la cocina tradicional asturiana. Fundado en 1985, este negocio familiar trae un pedazo del Cantábrico a tierras manchegas, ofreciendo una experiencia culinaria que va más allá de simplemente comer; se trata de un acercamiento a la cultura y los sabores del norte de España. Su propuesta se centra en la autenticidad, algo que se percibe tanto en su carta como en el ambiente de taberna que acoge a sus comensales.
La especialidad de la casa: Platos que dejan huella
Si hay un plato que define a La Figal y atrae a clientes de todas partes, ese es el cachopo. Las opiniones de los usuarios son unánimes al calificarlo de "brutal" y "fenomenal", destacando no solo su sabor tierno y gustoso, sino su imponente tamaño. Es una de esas raciones pensadas para compartir, ideal para dos o incluso tres personas, lo que lo convierte en una opción con una excelente calidad-precio. La versión más clásica, 'La Figal', combina ternera de primera, jamón ibérico y queso manchego, un guiño a la tierra que lo acoge. Pero la oferta no se detiene ahí; la carta presenta variedades como el 'Leñador', con cecina y queso cabrales, o el innovador 'Marineru', elaborado con lomos de atún, que fue reconocido como el quinto mejor del mundo en su categoría.
Una cocina inclusiva: Opciones sin gluten
Un aspecto sumamente positivo y diferenciador de La Figal es su compromiso con los clientes celiacos. Para muchas personas con intolerancia al gluten, encontrar opciones seguras y sabrosas es un desafío, especialmente cuando se trata de platos rebozados como el cachopo. Este restaurante no solo ofrece una versión adaptada, sino que lo hace con tal acierto que recibe elogios como "una fantasía". La posibilidad de disfrutar de un cachopo sin gluten después de años sin poder hacerlo es un valor añadido incalculable y demuestra un cuidado y una atención al detalle que fideliza a la clientela. Todos los cachopos de su promoción de las Jornadas del Cachopo están disponibles en versión sin gluten, lo que amplía enormemente las posibilidades para estos comensales.
Más allá del cachopo: Un recorrido por la gastronomía asturiana y local
Aunque el cachopo es el rey, la carta de La Figal es un completo homenaje a la cocina asturiana. Platos de cuchara como la fabada o las fabes con almejas son fundamentales en su propuesta, elaborados siguiendo la receta tradicional. De hecho, su fabada ha llegado a ser finalista en el concurso "La Mejor Fabada del Mundo", lo que certifica su calidad. Además, se pueden degustar entrantes típicos como los chorizos a la sidra o las patatas con salsa de cabrales.
Resulta interesante cómo La Figal ha sabido integrar en su oferta especialidades de la propia Cuenca. Los clientes han valorado muy positivamente la calidad de platos locales como el morteruelo y los zarajos, demostrando que su cocina es versátil y respeta tanto la tradición asturiana como la manchega. Esta fusión enriquece la experiencia y ofrece opciones para todos los gustos.
La experiencia de la sidra
Una sidrería no sería auténtica sin su bebida estrella. En La Figal, la sidra natural es protagonista y se sirve como manda la tradición: escanciada. Algunos clientes mencionan el uso de un escanciador automático, un método que garantiza un servicio rápido y eficiente, permitiendo disfrutar de la sidra en su punto óptimo de oxigenación. Esta parte del ritual es un atractivo más del restaurante.
Servicio, ambiente y aspectos a mejorar
El ambiente del local es el de una sidrería clásica, acogedora y con zonas diferenciadas para tapeo o para una comida más formal en su comedor. El servicio es, en general, calificado como correcto, rápido y atento, e incluso algunos clientes destacan la amabilidad de miembros concretos del personal. Sin embargo, es en este punto donde aparecen algunas de las críticas constructivas. En días de máxima afluencia, como festivos o fines de semana, algunos comensales han percibido a los camareros algo más distraídos. También se ha reportado algún caso aislado de cobros por servicios no solicitados, como el pan. Aunque parecen ser incidentes menores y poco frecuentes, son detalles que el establecimiento podría cuidar para redondear una experiencia que, en lo gastronómico, roza la excelencia.
Consideraciones prácticas para el cliente
Dada su popularidad, es altamente recomendable reservar mesa, especialmente si se planea visitar durante el fin de semana. El restaurante ofrece facilidades como la posibilidad de pedir comida para llevar o a domicilio, adaptándose a las necesidades actuales. Un punto práctico a su favor es la relativa facilidad para aparcar en las inmediaciones, un detalle importante en una ciudad como Cuenca. Además, el local cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas, lo que garantiza la comodidad para todas las personas.
- Lo mejor:
- El cachopo, tanto por su tamaño como por su calidad, con múltiples variedades.
- La excelente y celebrada oferta de platos sin gluten, especialmente el cachopo.
- La autenticidad de la comida casera asturiana, con una fabada premiada.
- La buena integración de especialidades locales de Cuenca.
- Relación calidad-precio muy favorable, con raciones abundantes.
- Aspectos a mejorar:
- El servicio puede verse desbordado en momentos de máxima ocupación.
- Pequeños detalles como el cobro de extras no solicitados pueden empañar la experiencia.
En definitiva, La Sidrería La Figal es una parada casi obligatoria para quien busque dónde comer en Cuenca y quiera disfrutar de una cocina tradicional contundente y llena de sabor. Su éxito se basa en un producto estrella bien ejecutado, una atención destacada a las necesidades dietéticas como la celiaquía y una propuesta honesta que ha sabido ganarse el reconocimiento no solo de sus clientes, sino también de certámenes gastronómicos.