Restaurante Santa María del Chicu
AtrásEl Restaurante Santa María del Chicu se presentó en Arriondas como una propuesta hostelera insólita, un proyecto que rápidamente capturó la atención mediática y la curiosidad del público. Impulsado por tres de las exmonjas clarisas protagonistas del cisma de Belorado, este establecimiento tuvo una vida tan intensa como breve, dejando tras su cierre un rastro de opiniones encontradas y una historia singular. Su propuesta se centraba en una cocina tradicional asturiana, servida en un ambiente que muchos comensales describieron como familiar y acogedor. Sin embargo, el proyecto, que nació en marzo de 2025, cesó su actividad antes de cumplir un año, marcando el final de un capítulo controvertido en la gastronomía local.
La Experiencia Gastronómica: Entre el Cariño Casero y la Sencillez
El principal atractivo de Santa María del Chicu residía en su oferta de comida casera, basada en un menú del día con un precio muy competitivo, que rondaba los 17.50 euros. Los clientes podían elegir entre primeros platos emblemáticos como la fabada asturiana, paella o ensalada, seguidos de segundos como los cachopines con salsa de cabrales o el pollo asado. La mayoría de las valoraciones coincidían en que las raciones eran abundantes y la comida, aunque sencilla, estaba elaborada con esmero y cariño. Postres como el arroz con leche, con un particular toque de anís, los frixuelos o la tarta de queso casera solían recibir elogios, consolidando la percepción de una cocina honesta y sin pretensiones.
Un punto muy destacable era su atención a las necesidades dietéticas especiales. Varios comensales celíacos resaltaron la gratificante disponibilidad de opciones sin gluten, incluyendo pan adaptado, lo que demostraba una sensibilidad poco común en locales de menú tradicional. Este detalle, junto a un trato cercano y amable por parte del personal de sala, contribuía a una experiencia mayoritariamente positiva.
Aspectos Menos Convincentes
A pesar de las numerosas críticas favorables, la propuesta culinaria no convenció a todos por igual. Algunos visitantes consideraron que la comida era demasiado básica, calificándola como un "menú de batalla" típico, donde la experiencia se basaba más en la curiosidad por el contexto del restaurante que en la excelencia gastronómica. Hubo señalamientos específicos sobre la irregularidad en la calidad de los platos; un ejemplo recurrente fue el de un arroz de paella que, en ocasiones, llegaba a la mesa "muy quemado". Estas críticas sugieren que, si bien la intención era buena, la ejecución podía ser inconsistente, dejando a algunos clientes con la sensación de que el principal atractivo del lugar era su singular historia y no necesariamente su cocina.
El Trato al Cliente y el Ambiente
Si hubo un área donde el Restaurante Santa María del Chicu generó un consenso casi unánime fue en la calidad del servicio. Los comensales describen de forma recurrente al personal como "encantador", "muy atentos y amables" y "profesionales". Este servicio amable y el trato familiar eran, para muchos, el verdadero pilar de la experiencia, haciendo que los clientes se sintieran bienvenidos y bien atendidos. El ambiente era generalmente tranquilo y limpio, aunque su popularidad inicial, impulsada por la novedad, a veces requería una dosis extra de paciencia por parte de los visitantes.
La gestión del restaurante era peculiar: las tres exreligiosas se encargaban de la cocina, manteniendo así su clausura, mientras que personal contratado atendía directamente al público en el comedor. Esta dinámica añadía un elemento de misterio y autenticidad que sin duda formaba parte del atractivo del local.
El Contexto y el Cierre Prematuro
Para entender Santa María del Chicu es imprescindible conocer su origen. El restaurante fue la respuesta de una parte de la comunidad de monjas de Belorado a su excomunión y a la necesidad de encontrar una fuente de sustento. Alquilaron el antiguo hotel La Ribera del Chicu en Arriondas y se lanzaron a esta aventura hostelera que, desde el anuncio de su apertura, generó un enorme revuelo. Las reservas se dispararon, y el local se llenó de curiosos y simpatizantes.
No obstante, la aventura duró poco. A principios de 2026, se anunció el cierre del establecimiento. La razón oficial fue el "profundo desgaste físico, psíquico y emocional" de sor Myryam, la cocinera principal, derivado de la intensa "presión mediática, legal y judicial" que rodeaba a la comunidad. Este final abrupto dejó a muchos con la miel en los labios y convirtió al restaurante en una anécdota memorable en la lista de restaurantes en Arriondas. Su historia es un reflejo de cómo un proyecto, por más buena voluntad y atención que reciba, puede verse superado por circunstancias externas.