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Restaurante Parrilla El Bau

Restaurante Parrilla El Bau

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Aldea Peral, s/n, 33590 Estupenda, Asturias, España
Parrilla Restaurante Restaurante especializado en barbacoa
8.8 (1021 reseñas)

Emplazado en la tranquila Aldea Peral, en el concejo de Ribadedeva, el Restaurante Parrilla El Bau fue durante años una parada reconocida para los amantes de la buena mesa y la tradición asturiana. Aunque actualmente sus puertas se encuentran permanentemente cerradas, su recuerdo perdura entre quienes lo visitaron, dejando una estela de valoraciones mayoritariamente positivas y una reputación sólida. Este análisis retrospectivo busca entender qué hizo de El Bau un lugar tan apreciado y cuáles fueron los aspectos que, ocasionalmente, generaron críticas entre su clientela.

Con una valoración general de 4.4 estrellas sobre 5, basada en más de 600 opiniones, es evidente que la fórmula de este establecimiento funcionaba. Su éxito se cimentaba en tres pilares fundamentales: una oferta gastronómica auténtica y generosa, un ambiente acogedor y un servicio cercano y eficiente.

Una Propuesta Gastronómica Centrada en el Sabor

El Bau se definía como una parrilla y sidrería, dos conceptos que evocan inmediatamente lo mejor de la cocina del Principado. La oferta culinaria era un claro homenaje a los platos asturianos, donde la calidad del producto y la contundencia de las raciones eran protagonistas. La especialidad de la casa, y uno de los platos más aclamados, era el cachopo. Los comensales recuerdan con especial aprecio variantes como el cachopo de cecina con queso de cabra y pimientos, destacando su rebozado ligero, nada grasiento, y una ternera jugosa y en su punto. Otra versión que recibía elogios era el cachopo de pollo con una original salsa de almendras, demostrando una cocina que, sin abandonar la tradición, no temía introducir toques distintivos.

Más allá de su plato estrella, la carta ofrecía una amplia variedad de carnes a la brasa, honrando su nombre de parrilla. Platos como el chuletón de vaca madurada, el secreto ibérico, las costillas de cerdo y las chuletillas de lechazo eran opciones recurrentes para quienes buscaban comer bien y disfrutar de un sabor auténtico. También se mencionaban especialidades como las sartenadas, el chorizo criollo o el pulpo a la parrilla, este último calificado como excelente por muchos visitantes. La propuesta se completaba con una selección de pescados a la brasa, como lubina, dorada o bonito de temporada, asegurando opciones para todos los gustos. Este enfoque en la comida casera de calidad a precios asequibles era, sin duda, su mayor fortaleza.

Un Ambiente Familiar y un Servicio Elogiado

El Bau no era solo un lugar para comer, sino un espacio para compartir. Su atmósfera de sidrería tradicional, acogedora y sin pretensiones, lo convertía en el escenario perfecto tanto para una comida en familia como para una cena con un grupo grande de amigos. De hecho, varios clientes destacan su idoneidad para celebraciones y reuniones, gracias a un salón con capacidad para unos 80 comensales y un ambiente animado. El trato del personal es otro de los puntos más consistentemente elogiados en las reseñas. Los camareros eran descritos como "encantadores", "súper atentos" y eficientes, capaces de gestionar el servicio con rapidez incluso con el local lleno. Este factor humano contribuía enormemente a la experiencia positiva del cliente.

Un detalle que merece ser mencionado es su política amigable con las mascotas. Varios visitantes comentan agradecidos el buen trato recibido al acudir con sus perros, un punto a favor que diferenciaba al local y lo hacía más atractivo para un sector del público que busca opciones inclusivas para toda la familia.

Aspectos a Mejorar: Los Pequeños Detalles que Marcan la Diferencia

A pesar de la abrumadora mayoría de comentarios positivos, ningún negocio es perfecto. El Bau también presentaba algunos inconvenientes que fueron señalados por los clientes. El principal problema logístico era el aparcamiento. Ubicado en una carretera rural, el restaurante carecía de un parking propio, obligando a los comensales a dejar sus vehículos en los márgenes de la vía. Aunque se trataba de una zona con poco tráfico, esta circunstancia podía resultar incómoda, especialmente en días de alta afluencia.

Otro punto débil mencionado se centraba en su terraza. Algunos comensales que comieron en esta zona, descrita como un velador cerrado con plásticos, reportaron haber pasado mucho calor durante su estancia. Además, la presencia de moscas en este espacio fue un factor negativo que desmereció la experiencia para algunos, a pesar de que la calidad de la comida y el servicio se mantuvieran a un buen nivel. Estas críticas, aunque minoritarias, señalan la importancia de cuidar todos los aspectos del entorno para garantizar una experiencia completamente satisfactoria.

El Legado de un Referente Local

El cierre definitivo de Restaurante Parrilla El Bau representa la pérdida de un establecimiento que había logrado consolidarse como un referente para quienes buscaban dónde comer una auténtica y sabrosa comida asturiana en la zona de Ribadedeva. Su éxito se basó en una propuesta honesta: raciones abundantes, precios competitivos y una calidad notable en sus platos más icónicos, como el cachopo y las carnes a la brasa. A pesar de pequeños fallos logísticos, el balance general que sus clientes guardan es el de un lugar con alma, donde el buen hacer en la cocina y la calidez en el trato eran sus señas de identidad. Su recuerdo sirve como ejemplo de la importancia de la cocina tradicional bien ejecutada y de un servicio que hace sentir al cliente como en casa.

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