Restaurante Mesón del Norte Tenerife
AtrásUbicado en la carretera de Las Portelas, en pleno Parque Rural de Teno, el Restaurante Mesón del Norte Tenerife se ha consolidado como una parada casi obligatoria para quienes recorren el noroeste de la isla. Desde 1999, este establecimiento ofrece una propuesta centrada en la cocina tradicional, con un marcado énfasis en las carnes a la brasa, atrayendo tanto a locales como a visitantes que buscan reponer fuerzas tras una excursión por el cercano caserío de Masca. Su reputación se fundamenta en una combinación de producto de calidad, un servicio notablemente cercano y un ambiente que evoca la calidez de un hogar canario.
La propuesta gastronómica: carnes como protagonistas
El principal atractivo del Mesón del Norte reside en su parrilla. Los comensales destacan de forma recurrente la calidad de sus carnes, siendo la chuleta de Angus una de las estrellas indiscutibles de la carta. Las críticas la describen como jugosa, tierna y cocinada al punto exacto solicitado, una delicia para los paladares más exigentes. Acompañando a esta pieza, la oferta incluye una variada parrillada de carne y el "solomillo mesón", otra de las especialidades de la casa. La apuesta por el producto de calidad se extiende a otras opciones, como pescados frescos y platos de cuchara tradicionales, como el rancho canario, el conejo o la cabra, que refuerzan su identidad de restaurante de comida casera.
Más allá de los platos principales, son los detalles los que a menudo marcan la diferencia. Muchos clientes mencionan con agrado las croquetas caseras de calabaza que se ofrecen como cortesía de la casa, un gesto de bienvenida que predispone positivamente. El queso asado con mojos o con salsa de arándanos es otro de los entrantes más celebrados, elogiado por su punto de cocción perfecto y la calidad de sus acompañamientos. Incluso platos aparentemente sencillos, como la ensalada de la casa, sorprenden con combinaciones atrevidas y acertadas de tomate, aguacate y melón, demostrando una cocina que, sin perder su base tradicional, no teme incorporar toques creativos.
Un servicio que fideliza y un ambiente acogedor
Si la comida es el pilar, el servicio es sin duda el alma del Mesón del Norte. Las reseñas están repletas de elogios hacia el personal, descrito como encantador, atento, amable y dotado de un sentido del humor que enriquece la experiencia. Los camareros no solo atienden con profesionalidad, sino que reciben a los clientes con una sonrisa sincera y se muestran dispuestos a ofrecer recomendaciones acertadas, haciendo que los comensales se sientan genuinamente bienvenidos. Esta hospitalidad es tan consistente que incluso aquellos que llegan a horas intempestivas o sin reservar mesa se sienten bien recibidos.
El local contribuye a esta sensación de bienestar. Su decoración es rústica y acogedora, con elementos que evocan una casa canaria tradicional, como aperos de labranza adornando las paredes, techos de madera y una balconada característica. Algunos comensales destacan la agradable experiencia de comer en una sala con vistas a la vinoteca del restaurante y a productos frescos expuestos, como quesos y tomates. Además, desde su terraza se puede disfrutar de vistas al pico Baracán, añadiendo un componente paisajístico a la comida.
Aspectos a tener en cuenta antes de visitar
A pesar de la abrumadora cantidad de valoraciones positivas, existen algunos matices que los potenciales clientes deben considerar. Un punto de ligera controversia son las patatas fritas. Mientras que algunos platos van acompañados de unas excelentes papas caseras, otros, como la parrillada de carne, han sido servidos en ocasiones con patatas congeladas, un detalle que desentona con el alto nivel de comida casera del resto de la oferta. Es una inconsistencia menor, pero señalada por varios comensales.
Por otro lado, aunque la calidad general es muy alta, alguna opinión apunta que, si bien es un sitio más que recomendable, no alcanza la categoría de "excelencia" gastronómica. Esto sugiere que el Mesón del Norte brilla por su ejecución de una cocina tradicional sabrosa y bien hecha, más que por la innovación o la alta cocina. Es un lugar para disfrutar de sabores auténticos y reconocibles en un ambiente inmejorable.
Finalmente, es importante planificar la visita teniendo en cuenta su horario. El restaurante cierra los lunes y domingos (aunque la información de los horarios puede variar, por lo que se recomienda confirmar). De martes a jueves, su servicio se limita al almuerzo, mientras que los viernes y sábados abren en horario partido de almuerzo y cena. Dada su popularidad, especialmente los fines de semana, es muy recomendable reservar mesa para asegurar la disponibilidad.