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Restaurante Mas Sorrer

Restaurante Mas Sorrer

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Ctra. Torroella a Parlavà, GI-643, Km. 0,5, 17257 Gualta, Girona, España
Bar Centro de yoga Cine Cine al aire libre Club de jazz Club nocturno Coctelería Discoteca Gimnasio Restaurante Restaurante de cocina catalana
7.2 (2323 reseñas)

Ubicado en una masía en la carretera de Torroella a Parlavà, el Restaurante Mas Sorrer se presentó durante años como una propuesta multifacética que iba más allá de una simple experiencia gastronómica. Su concepto, que fusionaba restaurante, bar, club nocturno al aire libre e incluso cine de verano, lo convirtió en un punto de encuentro popular y de moda en la Costa Brava. Sin embargo, a pesar de un entorno visualmente atractivo y una idea ambiciosa, la información disponible y un análisis detallado de las opiniones de sus clientes revelan una historia con importantes claroscuros que, finalmente, ha culminado con el cierre permanente del establecimiento.

Un Concepto Atractivo con una Ejecución Cuestionada

La principal fortaleza de Mas Sorrer residía en su atmósfera. Descrito por algunos clientes como un espacio “hippie chic campestre”, el lugar ofrecía un ambiente original y relajado, ideal para eventos como bodas o para disfrutar de una copa en las noches de verano. La decoración era un punto consistentemente elogiado, incluso por aquellos que tuvieron una experiencia negativa en general. La idea de un gran jardín donde poder cenar fuera, escuchar música y disfrutar de diferentes actividades era, sin duda, su gran gancho comercial. Contaba con una zona de discoteca al aire libre que resultaba especialmente atractiva para el público que buscaba ocio nocturno.

No obstante, este enfoque en el ambiente al aire libre presentaba un inconveniente práctico significativo: la falta de zonas de sombra o de un resguardo adecuado en caso de lluvia. Esta carencia, mencionada por asistentes a eventos, podía arruinar por completo una celebración planificada, demostrando una falta de previsión para un negocio de estas características.

Conflictos en la Cocina: ¿Comida Local o Mexicana?

Uno de los aspectos más desconcertantes al analizar la oferta de Mas Sorrer es la discrepancia sobre su cocina. Mientras que la descripción oficial habla de “cocina local y de temporada”, varias reseñas de clientes pintan un cuadro muy diferente. Una opinión particularmente contundente afirma que, en contra de lo esperado, en el local “solo hay comida mexicana”. Esta aparente contradicción sugiere un posible cambio de rumbo en la cocina que no fue comunicado de manera efectiva o que no cumplió con las expectativas del público habitual.

Las críticas sobre los platos servidos son severas. Se mencionan nachos fríos, tacos “incomestibles” y una calidad general mediocre que no se correspondía con el nivel de precios del establecimiento (catalogado con un nivel 3, indicando un coste medio-alto). Otro cliente relata cómo se le sugirió un plato de rape fuera de carta asegurando que tendría un precio similar a otros de la carta, para después descubrir en la cuenta un sobrecoste de 10 euros. Estos incidentes no solo hablan de una pobre comida de calidad, sino también de prácticas que pueden ser percibidas como engañosas por el consumidor.

El Talón de Aquiles: Servicio y Gestión

Si hay un área donde las críticas son abrumadoramente negativas, es en el servicio al cliente. Los testimonios describen un patrón de desorganización y mal trato que parece haber sido una constante. Varios puntos débiles se repiten en las reseñas:

  • Tiempos de espera desmesurados: Un cliente narra haber esperado en una fila durante más de una hora y media para conseguir mesa, a pesar de que el local parecía medio vacío.
  • Gestión de reservas y favoritismos: La misma reseña denuncia que la persona encargada de la entrada daba prioridad a sus amigos, ignorando a la larga lista de personas que llevaban mucho tiempo esperando. Esta falta de profesionalidad genera una profunda frustración y una sensación de injusticia.
  • Servicio lento y desbordado: Se describe a un personal que, aunque voluntarioso, no daba abasto. Esto resultaba en errores graves como traer la comida antes que las bebidas o olvidar parte de los pedidos de mesas grandes.
  • Mala resolución de problemas: Ante un error reconocido por el propio personal (un “problema informático” que retrasó unos platos), la solución ofrecida fue una botella de vino a clientes que debían conducir. Al rechazarla, no se ofreció una alternativa satisfactoria hasta después de una larga discusión con el encargado.

Este cúmulo de experiencias negativas creaba un “ambiente tenso” y un trato “distante”, como lo describe un cliente, que hacía que la gente solo quisiera “salir cuanto antes”, independientemente de lo cuidado de la decoración. Incluso se menciona un detalle tan desagradable como ráfagas de mal olor provenientes de un perro grande que paseaba por las instalaciones, un factor inaceptable en un restaurante.

Crónica de un Cierre Anunciado

El Restaurante Mas Sorrer es el ejemplo de cómo una gran idea y una estética potente no son suficientes para sostener un negocio de hostelería. La calificación general de 3.6 sobre 5, basada en casi 1500 opiniones, refleja esta dualidad: un lugar que enamoraba por su concepto pero que fallaba en los pilares fundamentales de cualquier restaurante: la calidad de la comida, la eficiencia del servicio y una gestión profesional y honesta. Las numerosas críticas negativas, detalladas y consistentes, apuntan a problemas estructurales que erosionaron la confianza de su clientela. Aunque la propuesta de un restaurante con terraza y ocio en la Costa Brava siempre será atractiva, la experiencia final en Mas Sorrer dejó a muchos con un mal sabor de boca, justificando que sus puertas ya no vuelvan a abrirse.

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