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Restaurante la Parrilla de Colmenar

Restaurante la Parrilla de Colmenar

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C. de Madrid, 2, 28770 Colmenar Viejo, Madrid, España
Restaurante
8.4 (1896 reseñas)

Restaurante la Parrilla de Colmenar se presenta como un establecimiento de cocina tradicional con una doble especialidad: las carnes a la brasa y los sabores de la gastronomía asturiana. Con un amplio recorrido y un volumen considerable de opiniones de clientes, emerge un perfil complejo con puntos fuertes muy marcados y debilidades significativas que cualquier comensal debería conocer antes de visitarlo.

El Fuerte de la Casa: La Parrilla y la Comida Tradicional

El nombre del local no engaña. El punto donde este restaurante cosecha sus mayores éxitos es, sin duda, en su parrilla. Múltiples comensales coinciden en la excelencia de sus carnes a la brasa, destacando platos como el solomillo y el entrecot por su ternura, sabor y punto de cocción preciso. La calidad de la materia prima en este apartado parece ser una apuesta segura, convirtiéndolo en un destino recomendable para los amantes de la buena carne. La carta de carnes es variada, incluyendo desde chuletones hasta cochinillo asado, paletilla de cordero o rabo de toro estofado, opciones que también reciben valoraciones positivas por su ejecución dentro de la comida casera tradicional.

Más allá de la parrilla, otros platos como el pulpo o las zamburiñas son frecuentemente elogiados, demostrando que la cocina maneja con acierto los productos del mar. Su propuesta se complementa con una oferta de cocina asturiana, donde el cachopo, las fabes o las patatas al cabrales son protagonistas. Además, la disponibilidad de un menú del día a un precio competitivo lo convierte en una opción atractiva para comidas entre semana.

Las Dos Caras del Servicio y la Cocina

A pesar de sus fortalezas, el restaurante muestra una notable inconsistencia que genera experiencias muy dispares entre los clientes. Este es, quizás, su mayor inconveniente. La calidad de la comida, aunque a menudo excelente, puede variar drásticamente. Mientras que las carnes a la parrilla suelen ser un acierto, algunos platos emblemáticos han generado quejas serias. Por ejemplo, algunos clientes han descrito el cachopo como ácido o de un tamaño decepcionante para lo que se espera de un plato asturiano. Mucho más grave es el caso de unas chuletas de cordero que un comensal calificó de incomibles y con un olor que sugería que no estaban en buen estado, un fallo inaceptable en cualquier restaurante de carnes.

Esta irregularidad se extiende a otros platos y a los postres. La salsa de las patatas al cabrales ha sido criticada por no tener el sabor característico de este queso, y postres como la mousse de chocolate o el arroz con leche han sido descritos con texturas extrañas o un exceso de canela que anula el resto de sabores. Incluso se ha mencionado una posible falta de atención a la higiene, al observar al personal manipular aperitivos directamente con las manos.

La Experiencia en la Sala: Un Factor Impredecible

El servicio es otro de los aspectos más polarizantes. Hay clientes que describen al personal como atento, rápido y amable, capaz de gestionar eficientemente mesas grandes y de ofrecer un trato impecable en la barra. Sin embargo, otras reseñas dibujan un panorama completamente opuesto. Un testimonio relata una experiencia muy desagradable con un camarero descrito como entrometido, irrespetuoso e impertinente, hasta el punto de arruinar la comida. Otro caso expone una mala gestión de una queja: tras servir las chuletas de cordero en mal estado, no solo se cobraron íntegramente (23 euros), sino que la reclamación fue recibida con una actitud soberbia por parte del empleado. Esta falta de un estándar de servicio consistente es un riesgo considerable para el cliente.

Ambiente y Precios

El local ofrece un ambiente de asador tradicional, a menudo concurrido y animado. Esto puede resultar en un nivel de ruido elevado cuando está lleno, un detalle a tener en cuenta para quienes busquen una velada tranquila. En cuanto a los precios, se sitúan en un rango moderado. Cuando la comida y el servicio son buenos, la relación calidad-precio es percibida como excelente, como demuestra la experiencia de un grupo de siete personas que pagó un precio muy razonable por una comida abundante y de calidad. No obstante, esta percepción se invierte por completo cuando los platos fallan y las quejas son ignoradas, haciendo que el coste parezca excesivo.

Final

Visitar La Parrilla de Colmenar puede ser una experiencia culinaria muy gratificante o una decepción. Es una opción sólida si el objetivo es disfrutar de buenas carnes a la brasa, donde parece concentrar su mayor calidad. Sin embargo, aventurarse con otros platos de la carta, especialmente los de influencia asturiana, o depender de un servicio al cliente homogéneo, puede ser una lotería. Los potenciales clientes deben sopesar sus puntos fuertes, como su reputación en restaurantes en Colmenar Viejo para comer carne, frente a los riesgos documentados de inconsistencia en la cocina y, sobre todo, en el trato en sala.

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