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Restaurante La Figar

Restaurante La Figar

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Calle Dr. Fleming, 2, 33686 Cabañaquinta, Asturias, España
Parrilla Restaurante Restaurante asturiano Restaurante de cocina castellana Restaurante mediterráneo
9.2 (1270 reseñas)

El Restaurante La Figar se ha consolidado como una parada de referencia en Cabañaquinta para quienes buscan una inmersión profunda en la cocina asturiana. Con una propuesta centrada en el producto de calidad y las recetas tradicionales, este establecimiento ha cosechado una notable reputación, reflejada en una alta valoración por parte de cientos de comensales. Su oferta se basa en los pilares de la gastronomía de la región, presentando platos contundentes y un servicio que, en general, recibe constantes elogios por su amabilidad y eficiencia.

La experiencia culinaria en La Figar está diseñada para ser generosa y satisfactoria. Los clientes habituales y los visitantes de paso coinciden en que las buenas raciones son una de las señas de identidad de la casa. Este enfoque en la abundancia, combinado con un nivel de precios asequible, lo convierte en una opción muy atractiva para comer barato sin sacrificar la calidad. El restaurante ofrece diversas modalidades para adaptarse a sus clientes, desde un menú del día hasta menús especiales para parejas y una completa carta, permitiendo una experiencia a medida según la ocasión y el presupuesto.

La Propuesta Gastronómica: Un Homenaje a la Carne y la Tradición

El menú de La Figar es un claro tributo a los sabores más auténticos de Asturias. Las carnes son las protagonistas indiscutibles, con el chuletón de carne roja a la cabeza, famoso por su sabor intenso y su jugosidad. Otro de los platos estrella es el cachopo, descrito por los comensales como espectacular y de un tamaño enorme, cumpliendo con las expectativas de uno de los iconos culinarios asturianos. Además, para aquellos que planifican su visita, el restaurante ofrece por encargo el tradicional cordero a la estaca, una elaboración que requiere tiempo y dedicación, prometiendo una experiencia memorable.

La oferta de comida casera se extiende a otros platos de cuchara muy arraigados en la región. El pote asturiano es frecuentemente mencionado como uno de los mejores, ideal para reponer fuerzas después de una ruta por el Valle de Aller. Así mismo, la fabada asturiana se prepara siguiendo la receta tradicional, con ingredientes de primera calidad que evocan la esencia de la cocina de la abuela. Para empezar, las croquetas de jamón caseras y la pata de pulpo sobre patata panadera son opciones muy recomendadas, destacando por su sabor y la ternura del producto.

Menús Especiales y Otras Opciones de la Carta

Una de las propuestas más interesantes de La Figar son sus menús diseñados para dos personas. Por un precio cerrado, las parejas pueden disfrutar de una comida completa que incluye entrantes como cecina con virutas de manchego o paté de cabracho, seguidos de un plato principal contundente como un chuletón o un entrecot, y postre casero. Esta fórmula ofrece una excelente relación calidad-precio y permite degustar varios de los puntos fuertes del restaurante.

Aunque la tradición es la base, la carta también incluye algunas opciones con un toque más actual, como el pan bao con pulled pork. No obstante, es en los platos clásicos donde La Figar parece brillar con más intensidad. Algunas opiniones sugieren que, si bien la mayoría de la oferta es sobresaliente, estas incursiones más modernas pueden no alcanzar el mismo nivel de excelencia que sus elaboraciones tradicionales, como se ha comentado sobre el taco de gambas.

El Ambiente y el Servicio: Calidez y Puntos a Mejorar

El trato al cliente es uno de los aspectos más valorados de La Figar. La mayoría de las reseñas destacan un servicio rápido, atento y muy amable, creando una atmósfera acogedora que invita a volver. El personal es a menudo descrito como admirable y eficiente, contribuyendo a una experiencia global muy positiva. El restaurante cuenta con un comedor interior, calificado como acogedor y familiar, y una agradable terraza exterior. Un detalle importante para muchos visitantes es que la terraza es apta para mascotas, permitiendo disfrutar de una buena comida en compañía de amigos de cuatro patas.

A pesar de la tónica general de excelencia en el servicio, algunos clientes han señalado que en momentos de máxima afluencia o al pedir los menús especiales, el ritmo puede ralentizarse considerablemente. Otro aspecto a tener en cuenta es el ambiente del comedor. Ciertos comensales han mencionado que cuando se sirven carnes a la piedra, el salón puede llenarse de humo, y que la acústica del local es mejorable, pudiendo resultar ruidoso cuando está lleno.

Información Práctica y Consideraciones Dietéticas

Para quienes planean una visita, es fundamental saber que La Figar cierra los lunes. Dada su popularidad, es muy recomendable reservar, especialmente durante los fines de semana o si se desea encargar alguna especialidad como el cordero. El restaurante está bien equipado, con acceso para sillas de ruedas, y ofrece opciones para grupos y celebraciones.

En cuanto a las dietas especiales, el menú es un paraíso para los amantes de la carne, pero presenta limitaciones significativas para los vegetarianos. La carta está fuertemente orientada a los productos cárnicos, y las opciones sin carne son escasas, limitándose principalmente a algún entrante como la ensalada templada. Por otro lado, es una grata sorpresa encontrar opciones para celíacos; algunas reseñas destacan la disponibilidad de cerveza sin gluten y, sobre todo, una deliciosa tarta de queso casera también sin gluten.

Final

Restaurante La Figar se erige como una apuesta segura para disfrutar de la cocina asturiana en su vertiente más contundente y sabrosa. Es uno de esos restaurantes donde la calidad del producto, las raciones generosas y un precio justo se dan la mano. Su dominio de los platos de carne, como el chuletón y el cachopo, junto a guisos tradicionales como el pote, lo convierten en un destino gastronómico destacado en el Valle de Aller. Si bien existen pequeños detalles a mejorar, como la gestión del servicio en horas punta o la acústica del local, la experiencia general es abrumadoramente positiva. Es el lugar ideal para una comida familiar, una cena en pareja o para culminar una jornada de turismo por Asturias, siempre y cuando se vaya con apetito y ganas de saborear la tradición.

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