Restaurante la Ermita de Hontanares
AtrásUbicado a unos cuatro kilómetros de Riaza, el Restaurante la Ermita de Hontanares no es simplemente un lugar para comer, sino el complemento de una experiencia en plena naturaleza. Situado junto a la histórica ermita del siglo XVII que le da nombre y en un paraje que supera los 1.400 metros de altitud, ofrece unas vistas panorámicas espectaculares de la Sierra de Ayllón. Este establecimiento se ha convertido en una parada casi obligatoria para quienes visitan la zona, ya sea para disfrutar del área recreativa, hacer senderismo o simplemente escapar del bullicio. Sin embargo, su particularidad más destacada, y un factor crucial a tener en cuenta, es su horario de apertura: opera exclusivamente durante los fines de semana y festivos, lo que exige una planificación por parte de sus potenciales clientes.
Una Propuesta Gastronómica Arraigada en el Terreno
La cocina de La Ermita de Hontanares se define por su honestidad y su apuesta por el producto local y de temporada. La gastronomía local aquí se manifiesta en platos que reconfortan y evocan sabores auténticos. La carta, aunque no es excesivamente extensa, está bien fundamentada en la calidad de la materia prima. Uno de los apartados más celebrados es el dedicado a la micología; las setas de la zona son protagonistas indiscutibles. Platos como el salteado de boletus con trompetas, las croquetas de boletus o las trompetas con huevos fritos y puré de patatas con boletus son altamente demandados y reflejan la riqueza del entorno.
Más allá de las setas, la oferta de comida casera se extiende a entrantes variados como las croquetas de jamón, los pimientos del piquillo rellenos de bacalao o una contundente morcilla de Burgos. La tempura de verduras con salsa de soja también ha recibido elogios por ser una opción más ligera y bien ejecutada. Para los platos principales, la carne adquiere un papel central. La carne roja a la piedra, un lomo alto de aproximadamente 800 gramos, es una de las estrellas para compartir, posicionando al local como uno de los restaurantes de carne a la brasa de referencia en la zona, aunque en este caso sea a la piedra. Otras elaboraciones como las albóndigas de cordero con una original salsa de ciruelas o las manitas de cerdo deshuesadas a la plancha con boletus demuestran una cocina tradicional con un toque distintivo.
El Ambiente: Calidez de Montaña
El interior del restaurante contribuye significativamente a la experiencia. Dividido en dos salones, el ambiente es descrito por los comensales como acogedor y familiar, con una decoración de estilo rústico o "tipo pueblo" que resulta muy apropiada para el entorno. En los meses de invierno, la chimenea se convierte en el corazón del local, ofreciendo un refugio cálido tras un paseo por la nieve o una jornada de trineo en la pradera cercana. La sensación de sentirse "como en casa" es un comentario recurrente, potenciado por un servicio que, en general, es calificado como atento, amable y efectivo. Esta atmósfera convierte una simple comida en un acto social y reconfortante, ideal para disfrutar sin prisas.
Aspectos a Tener en Cuenta Antes de la Visita
A pesar de las numerosas virtudes, existen varios puntos importantes que cualquier cliente potencial debe considerar para evitar sorpresas. El más relevante es la necesidad de reservar. Dado que es un restaurante con encanto de tamaño reducido y muy popular, especialmente durante los fines de semana soleados, encontrar una mesa sin reserva previa es extremadamente difícil. Varios clientes habituales insisten en este punto como algo fundamental.
Otro aspecto es el horario. Como se mencionó, su apertura se limita a sábados y domingos (y festivos) en un horario continuo de 12:00 a 20:00. Esto lo convierte en una opción exclusiva para escapadas de fin de semana, descartándolo para comidas o cenas entre semana. Además, algunos comentarios, aunque minoritarios, han señalado que el tamaño de las raciones puede parecer ajustado para el precio. La percepción general, no obstante, es que la relación calidad-precio es excelente, primando la calidad del producto sobre la cantidad. También es importante señalar que, aunque se ofrecen verduras, el restaurante no dispone de una sección específica para vegetarianos, centrándose principalmente en platos de carne y setas.
Más Allá de la Mesa: Un Entorno Privilegiado
Lo que realmente eleva la propuesta de La Ermita de Hontanares es su ubicación. El restaurante forma parte de un conjunto que incluye la ermita, una extensa pradera con columpios para niños y una zona de recreo con barbacoas. Esto lo convierte en el lugar ideal para familias y grupos que buscan un plan completo. La recomendación de muchos es combinar la comida con una ruta de senderismo, como la que lleva al cercano Mirador de Peñas Llanas, desde donde las vistas son aún más impresionantes. La posibilidad de disfrutar de un paseo digestivo por el robledal que rodea el prado es un valor añadido que pocos restaurantes pueden ofrecer.
En definitiva, La Ermita de Hontanares es una opción muy recomendable para quienes buscan dónde comer en la sierra de Segovia y valoran tanto la calidad de la comida tradicional como el entorno natural. Su enfoque en productos de temporada, un ambiente acogedor y unas vistas inmejorables son sus grandes fortalezas. Sin embargo, su éxito y sus particularidades (horario limitado y tamaño reducido) hacen imprescindible la planificación y la reserva. No es un restaurante para una visita improvisada, sino un destino para ser disfrutado con calma, como parte de una jornada memorable en la montaña.