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Restaurante La Corrada Del Obispo

Restaurante La Corrada Del Obispo

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C. Canóniga, 18, 33003 Oviedo, Asturias, España
Restaurante
8.8 (39 reseñas)

En el panorama de los restaurantes en Oviedo, existen nombres que perduran en la memoria colectiva mucho después de haber cerrado sus puertas. Uno de esos establecimientos es, sin duda, el Restaurante La Corrada Del Obispo. Situado en la emblemática Calle Canóniga, número 18, en pleno casco antiguo, este local no era solo un lugar dónde comer en Oviedo, sino un destino en sí mismo, recordado por su ambiente señorial y una propuesta culinaria que aspiraba a la excelencia. Hoy, aunque el local está permanentemente cerrado, su legado y las experiencias que ofreció merecen ser recordados y analizados.

El restaurante se alojaba en una antigua y preciosa casona asturiana del siglo XVIII, un detalle que definía por completo su carácter. La elección de este espacio no fue casual; proporcionaba un marco de historia y elegancia que pocos lugares podían igualar. Al entrar, los comensales se encontraban con una decoración cuidada que realzaba la arquitectura original del edificio. Los suelos de parqué, los detalles en madera noble y los muros de piedra vista creaban una atmósfera íntima y acogedora, descrita por muchos como ideal para una cena romántica o una celebración especial donde se buscaba impresionar. Grandes ventanales y un elegante mural completaban una puesta en escena que prometía una experiencia memorable incluso antes de probar el primer bocado.

Una Propuesta Gastronómica de Alto Nivel

La Corrada Del Obispo se especializaba en platos de la cocina española, con un claro enfoque en la calidad del producto. La carta, descrita como amplia, ofrecía creaciones que justificaban su posicionamiento entre los mejores restaurantes de la ciudad en su época. Las reseñas de antiguos clientes pintan una imagen clara de su oferta: carnes espectaculares, un atún marinado calificado de sublime y platos elaborados como el pastel de centollo, las croquetas de jamón ibérico o el rape con langostinos. Otros comensales recordaban con agrado las verduritas de temporada con jamón, los chipirones con boletus o un entrecot de primera calidad. Esta dedicación a la materia prima era uno de sus puntos más fuertes y una de las razones por las que muchos lo consideraban una visita obligada en la escena gastronómica ovetense.

Sin embargo, esta calidad tenía un precio. Diversos testimonios coinciden en que no era un restaurante barato. Con un coste por persona que podía rondar los 40-50 €, se posicionaba en un segmento premium. Este factor, si bien era visto por la mayoría como acorde a la calidad y el entorno, también lo convertía en una opción para ocasiones especiales más que para una comida casual. Este posicionamiento, aunque exitoso durante años, es un aspecto a considerar dentro de los puntos menos accesibles del negocio.

El Ambiente y Algo Más que una Cena

Una de las características que diferenciaba a La Corrada Del Obispo era su estructura. El establecimiento no se limitaba al comedor principal. En la planta baja albergaba un local de copas, conocido en un tiempo como "Cícero", que ofrecía un espacio con un ambiente selecto. Este bar estaba orientado a un público más maduro, generalmente por encima de los treinta años, algo que los clientes agradecían al encontrar un lugar sofisticado para tomar una copa antes o después de cenar, alejado del bullicio de locales más juveniles. Esta dualidad permitía ofrecer una experiencia completa, desde la cena hasta las últimas copas de la noche, todo dentro del mismo edificio histórico y con el mismo sello de distinción.

Aspectos a Mejorar y la Realidad del Servicio

A pesar de las abrumadoramente positivas valoraciones, existían pequeñas críticas que ofrecían una visión más completa. El punto más recurrente, aunque menor, era la agilidad del servicio. Un cliente mencionó que el tiempo entre platos podía ser algo lento, un detalle que, si bien no empañaba la experiencia general gracias a la amabilidad y profesionalidad del personal, sí representaba un área de mejora. Por otro lado, una crítica más aislada de sus últimos años de actividad apuntaba a una posible inconsistencia en la ejecución de los platos, como un tataki de atún con porciones resecas o un pescado demasiado cocido. Estas opiniones, aunque no mayoritarias, muestran los desafíos que cualquier establecimiento de alta cocina enfrenta para mantener la excelencia de manera constante.

El Legado de un Restaurante Icónico y su Cierre

La noticia de su cierre permanente fue recibida con tristeza por aquellos que guardaban un buen recuerdo del lugar. Comentarios como "Era precioso... una pena que no esté" reflejan el impacto que tuvo en su clientela. La Corrada Del Obispo no solo ofrecía comida asturiana y española de calidad, sino que vendía una experiencia completa: historia, elegancia y buena mesa. Su desaparición dejó un vacío en la oferta de restaurantes en Oviedo de corte clásico y señorial.

El local de la Calle Canóniga 18 no permaneció vacío. Con el tiempo, ha sido ocupado por otros proyectos gastronómicos, como el actual "Al Baile la Temprana", que ofrece un concepto diferente, fusionando sabores tradicionales con toques cosmopolitas. La casona, que incluso fue escenario de escenas en la película "Vicky Cristina Barcelona" de Woody Allen, sigue siendo un lugar de referencia, aunque el espíritu de La Corrada Del Obispo ya solo vive en el recuerdo. Su historia es un testimonio de la naturaleza cambiante del sector de la restauración, donde incluso los negocios más queridos y establecidos pueden llegar a su fin, dejando tras de sí una estela de nostalgia y lecciones sobre la importancia de la calidad, el ambiente y la capacidad de crear momentos inolvidables.

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