Restaurante el cenador del convento
AtrásEmplazado en un edificio con una profunda carga histórica, el Restaurante El Cenador del Convento se presentaba como una de las propuestas más singulares para quienes buscaban restaurantes en Llanes con algo más que una buena carta. Ubicado en lo que fue la capilla de un convento del siglo XVII, que también sirvió de cuartel napoleónico y de colegio, este establecimiento ofrecía una atmósfera difícil de igualar. Sin embargo, es fundamental que los potenciales comensales sepan que, según los registros más recientes, el restaurante se encuentra permanentemente cerrado. Este artículo analiza lo que fue una de las referencias gastronómicas de la villa, destacando sus fortalezas y debilidades a partir de la experiencia de sus clientes.
Un Escenario Histórico para una Cocina Tradicional
El principal atractivo de El Cenador del Convento era, sin duda, su emplazamiento. Comer bajo los arcos de una antigua capilla barroca no es una experiencia cotidiana. Los clientes describían el ambiente como tranquilo, elegante y encantador, un lugar ideal para disfrutar de una conversación sin prisas. La decoración cuidaba los detalles, como el uso de mantelería de tela incluso en la terraza exterior, un gesto de distinción que muchos apreciaban. Esta atmósfera única lo convertía en una opción predilecta para cenar en Llanes en un entorno especial. La historia del edificio, desde su función religiosa hasta su pasado militar y educativo, impregnaba cada rincón, ofreciendo a los comensales una experiencia inmersiva que trascendía lo puramente culinario.
La Propuesta Gastronómica: Sabor Asturiano con Raíces
La cocina de El Cenador del Convento se centraba en la comida asturiana tradicional, ejecutada con esmero y presentada con un toque cuidado. La calidad de la materia prima era uno de los puntos más elogiados por los visitantes. Platos como el pastel de cabracho casero, las fabes con almejas y el bonito de temporada recibían críticas consistentemente positivas, siendo calificados como espectaculares y de primera calidad. En su carta, también destacaban elaboraciones míticas en la zona como el rollo de bonito, la merluza a la sidra, el cachopo de ternera asturiana con IGP y el pitu de caleya. La oferta se complementaba con varios menús, incluyendo un "menú descubrimiento" que permitía degustar una selección de sus mejores platos a un precio ajustado. Esta variedad, junto a una buena relación calidad-precio, lo consolidaba como un sitio recomendable para dónde comer en Llanes.
Platos Estrella y Postres Memorables
Dentro de su oferta, ciertos platos se habían ganado un lugar especial en la memoria de los comensales. La cecina y la lubina eran mencionadas por su excelente calidad. Sin embargo, el postre que generaba más comentarios era la tarta de queso, descrita frecuentemente como "una locura" y "un espectáculo", convirtiéndose casi en un paso obligado para finalizar la comida. Este postre, junto a otros clásicos como el arroz con leche, buscaba honrar las recetas tradicionales de las abuelas asturianas. La carta también rendía homenaje a la cultura indiana, tan presente en el oriente de Asturias, con guiños a la cocina de ultramar, creando un puente gastronómico entre Asturias y América.
Aspectos a Mejorar: Ruido y Consistencia en los Postres
A pesar de las numerosas valoraciones positivas, el restaurante no estaba exento de críticas. Un aspecto negativo señalado por algunos clientes era el nivel de ruido. El local, debido a la arquitectura abovedada de la capilla, podía llegar a ser muy ruidoso, especialmente cuando estaba lleno, lo que dificultaba la conversación y restaba encanto a la tranquilidad que se le presuponía. Por otro lado, aunque la tarta de queso era un éxito rotundo, no todos los postres alcanzaban el mismo nivel. El arroz con leche, un clásico de la gastronomía asturiana, recibió críticas mixtas; mientras algunos lo consideraban el broche perfecto, otros comensales manifestaron que no fue de su agrado. La amabilidad del personal quedaba patente en su oferta de cambiar el postre sin coste, pero esta inconsistencia en un plato tan emblemático es un punto a señalar.
Servicio y Facilidades: La Atención Marca la Diferencia
El servicio era, consistentemente, uno de los puntos fuertes de El Cenador del Convento. Los clientes lo describían como inmejorable, atento y muy amable. El trato cercano y profesional del personal contribuía decisivamente a una experiencia positiva, siendo en ocasiones calificado como "lo mejor" de la visita. Además de la excelente atención, el restaurante ofrecía comodidades que mejoraban la experiencia. La posibilidad de utilizar el aparcamiento del Hotel Don Paco, al que pertenecía, era una ventaja considerable en una zona céntrica de Llanes. Otro detalle muy valorado era su política pet-friendly, permitiendo a los clientes comer en la terraza acompañados de sus mascotas, un plus que lo diferenciaba de otros restaurantes de la zona.
sobre un Referente que Cierra sus Puertas
El Cenador del Convento fue un establecimiento que supo capitalizar un entorno histórico único para ofrecer una experiencia gastronómica de calidad basada en la tradición asturiana. Su éxito radicaba en la combinación de un ambiente singular, una cocina bien ejecutada con productos de primera y un servicio excepcional. Sin embargo, detalles como el ruido ambiental y la irregularidad en algunos de sus postres más típicos eran sus puntos débiles. La noticia de su cierre permanente supone la pérdida de un lugar con encanto y una propuesta sólida en el panorama de restaurantes de Llanes. Aunque ya no es posible visitarlo, su recuerdo perdura como el de un lugar que ofrecía mucho más que una comida: una inmersión en la historia, la cultura y el buen sabor de Asturias.