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Restaurante Desde 1911

Restaurante Desde 1911

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C. del Vivero, 3, Moncloa - Aravaca, 28040 Madrid, España
Restaurante Restaurante de alta cocina
9.6 (838 reseñas)

Desde 1911 no es simplemente un nombre, sino una declaración de principios y un homenaje a una herencia centenaria. Este establecimiento es la materialización del sueño de la familia García Azpíroz, propietaria del prestigioso grupo Pescaderías Coruñesas, de crear un espacio en Madrid donde el pescado y el marisco fuesen los protagonistas absolutos. Ubicado en una antigua fábrica de motores en la Calle del Vivero, su propuesta se aleja de las modas pasajeras para centrarse en la esencia: la cocina de producto en su máxima expresión. Aquí, la carta no es un documento estático, sino un lienzo en blanco que se pinta cada mañana con lo mejor que las lonjas españolas tienen para ofrecer.

La Experiencia Gastronómica: Un Ritual en Torno al Mar

La dinámica en Desde 1911 rompe con el formato tradicional de los restaurantes en Madrid. No existe una carta fija. En su lugar, la experiencia se articula a través de un menú degustación cuya estructura depende del mercado diario. Al llegar, el comensal no elige de una lista, sino de una impresionante bandeja que exhibe el tesoro del día: pescados y mariscos de una frescura y calidad extraordinarias. Este primer contacto visual es fundamental para entender la filosofía del lugar. El cliente selecciona el número de entrantes que desea probar, con opciones que van de tres a seis platos, antes de pasar al pescado del día, que actúa como eje central de la comida.

El servicio, liderado por el reconocido maître Abel Valverde, es una coreografía de atención y conocimiento. Muchos de los rituales se realizan en sala, aportando un componente de espectáculo a la experiencia gastronómica. Un ejemplo es el corte del salmón ahumado de producción propia, que se sirve como aperitivo de la casa, o la preparación de jugos extraídos de las espinas del pescado para acompañar el plato principal. Este nivel de detalle y ejecución técnica impecable, a cargo del chef Diego Murciego, ha consolidado a Desde 1911 como un referente, obteniendo reconocimientos como una estrella Michelin y dos Soles Repsol.

Lo Bueno: Calidad Insuperable y Servicio Excepcional

Sin lugar a dudas, el mayor activo de Desde 1911 es su producto. La conexión directa con Pescaderías Coruñesas garantiza el acceso al mejor pescado y marisco del país, que llega a la mesa en menos de 24 horas desde su captura. Esta es la base sobre la que se construye todo lo demás: una cocina precisa que respeta y realza el sabor original sin artificios innecesarios.

A esta materia prima de élite se suma un servicio que roza la perfección. El equipo de sala demuestra una profesionalidad y atención que justifican el estatus de restaurante de lujo. La experiencia se completa con elementos que la elevan por encima de una simple comida:

  • Los Carros: La puesta en escena de los productos es memorable. Más allá de la bandeja de mariscos, destacan los imponentes carros de quesos, con una selección abrumadora, y el carro de postres, donde elaboraciones como el babà al ron reciben elogios constantes.
  • La Bodega: La carta de vinos es extensa y muy cuidada, con referencias nacionales e internacionales capaces de satisfacer a los paladares más exigentes y de armonizar a la perfección con la propuesta culinaria.
  • El Espacio: El local, de inspiración nórdica y ubicado en un edificio industrial rehabilitado, ofrece un ambiente sofisticado pero a la vez acogedor. Sus diferentes zonas, como el comedor principal con vistas a la cocina, un patio ajardinado y un reservado, aportan versatilidad y una atmósfera luminosa y elegante.

Lo Malo y Aspectos a Considerar: Exclusividad que tiene un Precio

La excelencia tiene un coste, y en Desde 1911 es considerablemente alto. El precio de los menús degustación, que parte de aproximadamente 190€ por el de tres entrantes y asciende hasta los 270€ por el más extenso (sin incluir bebidas), lo sitúa en el segmento más elevado de la alta cocina madrileña. Es un desembolso importante que debe ser tenido en cuenta, posicionándolo como un destino para ocasiones muy especiales o para presupuestos muy holgados.

Otro punto a considerar es la dificultad para conseguir una reserva. La alta demanda y la reputación del restaurante obligan a planificar la visita con meses de antelación. La espontaneidad no es una opción, lo que puede resultar frustrante para algunos comensales.

Finalmente, la propia naturaleza de su oferta puede no ser para todos. La ausencia de una carta tradicional y el enfoque exclusivo en un menú que cambia a diario implica ceder el control y confiar plenamente en la selección del chef. Aquellos con restricciones alimentarias específicas (no es un lugar apto para vegetarianos) o con preferencias muy marcadas podrían encontrar esta falta de elección un inconveniente. Además, su ubicación en el distrito de Moncloa-Aravaca, si bien le otorga un aire de exclusividad, lo aleja del circuito gastronómico más céntrico de la capital.

Final

Desde 1911 es un verdadero templo dedicado al mar. Ofrece una de las propuestas de pescado y marisco más puras y de mayor calidad no solo de Madrid, sino de toda España. La combinación de un producto inigualable, una ejecución culinaria magistral y un servicio de sala impecable lo convierten en una visita obligada para los amantes de la cocina de producto. Sin embargo, su elevado precio, la necesidad de reservar con mucha antelación y la rigidez de su formato menú degustación son factores cruciales que cualquier potencial cliente debe valorar. Es una inversión en una experiencia gastronómica memorable, donde la excelencia es la norma, pero que exige planificación y un presupuesto acorde a su altísimo nivel.

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