Restaurante Casa Royo
AtrásEl Restaurante Casa Royo, ahora oficialmente conocido como Antigua Casa Royo, es una institución con más de 75 años de historia en Zaragoza, situado en el Camino del Tomillar. Este establecimiento ha sido durante décadas un referente para quienes buscan comida tradicional aragonesa, con un enfoque claro en los productos cocinados a la brasa. Su amplia capacidad lo convierte en un destino frecuente para grandes grupos y celebraciones familiares, pero un reciente cambio de gerencia tras la jubilación de su anterior dueño, Félix Royo, ha generado un torbellino de opiniones encontradas que dibujan un panorama de luces y sombras.
El Legado de la Brasa y la Capacidad de Servicio
El principal atractivo de Casa Royo reside en su propuesta gastronómica, firmemente anclada en la tradición. El Ternasco de Aragón a la brasa es, sin duda, el plato estrella, alabado constantemente por su sabor y punto de cocción perfecto. Las reseñas positivas a menudo destacan también las costillas de ternasco, el morro, las puntillas crujientes y entrantes clásicos como la longaniza y el chorizo, que encarnan la esencia de un buen restaurante de parrillada. La nueva dirección ha manifestado su intención de mantener esta esencia, conservando proveedores y recetas, aunque también ha introducido novedades como el pulpo o pescados a la brasa.
Otro punto fuerte, destacado incluso en momentos de máxima afluencia, es su capacidad organizativa. La experiencia de un cliente durante el ajetreado Día del Pilar, que relata cómo el restaurante sirvió a la carta a casi 800 personas en pocas horas de forma eficiente, habla muy bien de la logística y la preparación del equipo. Esta habilidad para gestionar grandes volúmenes de comensales lo posiciona como una opción fiable para comidas de grupo y celebraciones, donde la coordinación es fundamental.
La Inconsistencia: El Talón de Aquiles de la Nueva Etapa
A pesar de sus fortalezas, la experiencia en Antigua Casa Royo parece haberse convertido en una lotería. El problema más recurrente que se desprende de las vivencias de los clientes es una marcada inconsistencia, tanto en la calidad de la comida como, y de forma más acusada, en el servicio. Este es el punto de fricción más evidente desde el cambio de gerencia en 2024.
Varios clientes han reportado experiencias decepcionantes que contrastan fuertemente con la reputación histórica del local. Se mencionan fallos graves en el servicio, como camareros con malas formas, olvidos a la hora de traer elementos básicos como el pan o los cubiertos, y un desconocimiento del menú. Uno de los comentarios más preocupantes detalla una práctica antihigiénica, al ver a un camarero introducir el dedo en un plato de sopa al servirlo. Además, la coordinación en la cocina parece fallar en ocasiones, con segundos platos que llegan a la mesa con hasta 20 minutos de diferencia, obligando a parte del grupo a comer mientras el resto espera.
Calidad de los Platos: Una Experiencia Desigual
La irregularidad se extiende también a la cocina. Mientras los platos de brasa insignia suelen recibir elogios, otros elementos de la carta generan críticas contundentes. Algunos comensales han calificado el pollo de "muy seco", las patatas fritas (antaño famosas) de "quemadas y aceitosas", y han señalado que platos del menú, como unas "albóndigas de pescado", resultaron ser simples croquetas congeladas. Los postres tampoco escapan a esta dualidad: la tarta de queso ha sido descrita como "durísima e incomible" y el arroz con leche como una textura más cercana a un "puré" sin grano perceptible.
Incluso en reseñas mayoritariamente positivas se cuelan pequeños "peros" que refuerzan esta idea de desigualdad. Un cliente satisfecho en general apuntó que su mixto de chorizo y longaniza llegó "escaso y frío", y que la ensalada, aunque buena, era pequeña para su precio. Estas críticas sugieren que, más allá de la especialidad de la casa, la atención al detalle en el resto de la oferta puede ser deficiente.
¿Vale la Pena Visitar Antigua Casa Royo?
Decidir si comer en Zaragoza en este establecimiento depende en gran medida de las expectativas y la tolerancia al riesgo del cliente. Si el objetivo es disfrutar de un buen Ternasco de Aragón a la brasa en un ambiente tradicional y con un grupo numeroso, Casa Royo sigue siendo una de las opciones más emblemáticas y preparadas de la ciudad, ofreciendo una buena relación calidad-precio cuando la experiencia es positiva.
Sin embargo, es crucial ser consciente de la realidad actual: el servicio y la calidad de los platos que se salen de su especialidad pueden ser muy variables. La transición a una nueva gerencia, aunque con la promesa de mantener la esencia, parece estar atravesando un periodo de ajuste con resultados desiguales. El Antigua Casa Royo de hoy es un restaurante capaz de ofrecer una comida memorable o una profunda decepción, a menudo dependiendo de la suerte del día, del plato elegido y del personal que atienda la mesa.