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Restaurante Asador de Aranda | Asador de carne en Sevilla

Restaurante Asador de Aranda | Asador de carne en Sevilla

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C. Luis Montoto, 150, 41005 Sevilla, España
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8.6 (1263 reseñas)

Ubicado en la calle Luis Montoto, el Restaurante Asador de Aranda se presenta como un bastión de la cocina castellana en Sevilla. Este establecimiento forma parte de un reconocido grupo con una larga trayectoria que comenzó su andadura en 1983, especializándose en el arte del asado en horno de leña. Su propuesta se centra en ofrecer una experiencia clásica, tanto en el paladar como en el ambiente, atrayendo a una clientela que busca sabores tradicionales y un entorno con solera.

Un Escenario Clásico y Señorial

Uno de los aspectos más comentados del Asador de Aranda es, sin duda, su imponente puesta en escena. El local está diseñado para impresionar, con una decoración que evoca la elegancia de épocas pasadas. La madera tallada y la azulejería sevillana son protagonistas, creando una atmósfera cálida y distinguida. Este cuidado por el detalle se extiende a la mesa, donde los comensales encuentran elementos de alta calidad como la vajilla de la Cartuja de Sevilla y mantelería de hilo. Sin embargo, algunos clientes han señalado que, a pesar de estos detalles de lujo, la mesa puede parecer escasamente vestida, echando en falta elementos como manteles individuales que refuercen esa sensación de exclusividad acorde a los precios.

La Joya de la Corona: El Lechazo Asado

El plato estrella y la razón principal por la que muchos visitan este asador de carne es el cordero lechal asado. Se trata de un cordero de raza churra, criado en Castilla y León y alimentado exclusivamente con leche materna, lo que promete una carne de terneza y jugosidad excepcionales. El asado se realiza lentamente en un horno de barro tradicional, una técnica que busca potenciar el sabor y conservar las propiedades del producto. Las opiniones sobre este plato son polarizadas. Por un lado, muchos comensales lo describen como una delicia, destacando su suavidad y exquisito sabor, considerándolo una experiencia culinaria memorable. Por otro lado, un sector de los clientes ha expresado su decepción, calificando el lechazo como falto de intensidad en su sabor y, de forma recurrente, critican el tamaño de las raciones, considerándolas escasas para su coste. Un punto de fricción notable es la presentación de dos raciones en un único plato para compartir, lo que genera confusión y la sensación de haber recibido menos cantidad de la pagada.

Análisis de la Carta y Otros Platos

La carta del restaurante es deliberadamente reducida, una estrategia que suele asociarse a la especialización y al dominio de los platos ofertados. Más allá del lechazo, se pueden encontrar otras opciones de la comida española castellana. Entre los entrantes, el salmorejo recibe elogios consistentes, siendo calificado como "insuperable" por algunos clientes. También se ofrecen entrantes castellanos como la morcilla de Aranda y el chorizo de la olla. No obstante, no todos los platos mantienen el mismo nivel. El bacalao, por ejemplo, ha sido criticado por su falta de sabor, hasta el punto de ser irreconocible en una cata a ciegas. Lo mismo ocurre con los postres, como el helado, que algunos consideran demasiado simple y no a la altura de un restaurante de esta categoría y precio. Para quienes planean una cena o almuerzo en grupo, existen menús cerrados que combinan entrantes, el lechazo como principal y postre, con precios que rondan los 48 euros por persona sin incluir la bebida.

El Servicio: Entre la Excelencia y la Frialdad

El trato al cliente es otro de los puntos de fuerte contraste. Existen reseñas que alaban el servicio, llegando a mencionar a empleados concretos, como un camarero llamado David, por su profesionalidad, simpatía y respeto, factores que mejoraron notablemente la experiencia de los comensales. Sin embargo, abundan las críticas que describen un servicio correcto pero extremadamente frío y distante. Algunos clientes han llegado a sentirse tratados con cierta condescendencia, como si el personal asumiera que no comprendían el nivel del establecimiento. Esta dualidad en la atención es un factor de riesgo importante, ya que un servicio impersonal o altivo puede empañar por completo la calidad de la comida y el ambiente.

La Relación Calidad-Precio: El Debate Central

El coste de una comida en el Asador de Aranda es considerable. Un cuarto de lechazo asado tiene un precio de 60 euros. El debate entre los clientes se centra en si la experiencia global justifica este desembolso. Quienes salen satisfechos argumentan que la calidad del producto principal y la singularidad del entorno lo valen. En el lado opuesto, quienes salen con dudas sostienen que el precio no está en consonancia con la cantidad, la consistencia en la calidad de todos los platos y, sobre todo, con un servicio que no siempre es cálido y acogedor. El precio parece cubrir no solo la comida, sino también el alquiler de un espacio monumental y el uso de menaje de lujo, algo que no todos los clientes valoran por igual a la hora de decidir donde comer.

Aspectos Prácticos a Considerar

  • Horario: El restaurante abre para el servicio de almuerzo todos los días de la semana, pero el servicio de cena solo está disponible de miércoles a sábado.
  • Accesibilidad: Un punto negativo importante es la falta de entrada accesible para sillas de ruedas, lo que limita el acceso a personas con movilidad reducida.
  • Servicios adicionales: Ofrecen comida para llevar, salones privados para eventos y disponen de aparcamiento propio, un plus en la zona de Nervión.

el Restaurante Asador de Aranda en Sevilla es un establecimiento con una identidad muy marcada. Ofrece un viaje a la Castilla más tradicional a través de su imponente decoración y su plato insignia, el lechazo. Es una opción a considerar para ocasiones especiales donde el ambiente clásico sea un factor determinante. Sin embargo, los potenciales clientes deben ser conscientes de la variabilidad en las experiencias: el lechazo puede ser sublime o decepcionante, el servicio puede ser excelente o gélido y la relación cantidad-precio es un punto de controversia constante. Es un lugar de contrastes donde la satisfacción final dependerá en gran medida de las expectativas personales y de la suerte con el plato y el servicio del día.

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