Restaurant El Motel
AtrásEl Restaurant El Motel, vinculado inseparablemente al Hotel Empordà en Figueres, es más que un simple lugar dónde comer; es una institución con profundas raíces en la historia de la gastronomía catalana. Fundado en 1961 por Josep Mercader, este establecimiento se erigió como un pionero, un faro de la modernidad culinaria que importó conceptos de la nouvelle cuisine francesa para revitalizar y dar forma a lo que hoy se conoce como la nueva cocina catalana. Su legado, continuado por Jaume Subirós y ahora en transición hacia la tercera generación con Jordi Subirós al frente, mantiene viva una filosofía basada en el producto de temporada y una elegancia que parece detenida en el tiempo.
Una Experiencia Anclada en la Tradición y la Elegancia
Entrar en El Motel es realizar un viaje al pasado. El ambiente es descrito por muchos como clásico, apacible y elegante, con un servicio que evoca otra época. Los camareros uniformados de blanco, la figura omnipresente del maître y una atención al detalle que roza la perfección son señas de identidad de la casa. Esta atmósfera, que algunos clientes califican con una "vibra de los años 70", es precisamente uno de sus mayores atractivos para quienes buscan una experiencia gastronómica formal y sosegada. Personajes ilustres como Salvador Dalí y Josep Pla, quien tenía su propia mesa (la número 26), fueron asiduos, lo que añade una capa de historia y prestigio al comedor.
La propuesta culinaria sigue fielmente los principios de su fundador: respeto máximo por el producto de temporada y de mercado. Platos como la ensalada de tomates con higos, las croquetas de marisco, el arroz con calamar y chorizo o los fideos con salmonete de roca son ejemplos de una cocina que, sin necesidad de artificios vanguardistas, busca la excelencia en el sabor y la calidad de la materia prima. Es una comida tradicional ejecutada con una técnica depurada, que ha sabido mantenerse relevante a lo largo de las décadas.
Los Icónicos Carros: Símbolo de una Época
Si algo distingue a El Motel y ha quedado grabado en la memoria de sus comensales, son sus carros de servicio. El restaurante fue pionero en la introducción del carro de quesos y, sobre todo, del espectacular carro de postres. Este último es una tentación visual y gustativa, cargado de tartas caseras y elaboraciones clásicas que coronan la comida de manera memorable. Para muchos, dejar un hueco para el postre no es una opción, sino una obligación. Es un detalle de alta cocina clásica que pocos restaurantes mantienen hoy en día y que define el carácter del establecimiento.
El Gran Debate: El Precio y la Relación Calidad-Precio
A pesar de su historia y su reconocida calidad, El Motel es un lugar que genera opiniones fuertemente polarizadas, y el epicentro de la controversia es, sin duda, el precio. La percepción sobre si la cuenta final está justificada divide a los clientes de manera radical. Por un lado, están aquellos que consideran que la calidad de la comida, el servicio impecable y la atmósfera única justifican cada euro pagado. Lo ven como una inversión en una experiencia completa, un homenaje a la cocina catalana clásica que vale la pena vivir.
Sin embargo, en el otro extremo, se encuentran clientes que se sienten profundamente decepcionados, llegando a usar términos como "carísimo" o "estafa". Las críticas más duras apuntan a que los precios son desorbitados para lo que se ofrece. Un menú degustación de 70€ (sin bebidas) es calificado por un usuario como algo que no valdría ni 20€. Otro comensal relata haber pagado 30€ por persona por un par de ensaladas y quesos, considerando el precio excesivo y el tiempo de espera de 30 minutos para platos fríos, inaceptable. Esta disparidad de opiniones sugiere que la experiencia gastronómica en El Motel depende enormemente de las expectativas del cliente y de su disposición a pagar un alto precio por la tradición y el servicio de la vieja escuela.
¿Para Quién es Recomendable el Restaurant El Motel?
Analizando el conjunto, El Motel no es un restaurante con encanto para todos los públicos. Es una opción ideal para un perfil de comensal muy concreto:
- Amantes de la historia gastronómica: Aquellos interesados en conocer uno de los pilares de la cocina catalana moderna encontrarán aquí un lugar lleno de significado.
- Buscadores de clasicismo: Quienes valoran el servicio formal, los manteles de lino y una atmósfera tranquila por encima de las tendencias modernas se sentirán como en casa.
- Clientes de ocasiones especiales: Es un lugar para celebrar, donde el presupuesto no es la principal preocupación y se busca una experiencia memorable y tradicional.
Por el contrario, probablemente no sea la mejor elección para:
- Comensales con presupuesto ajustado: La relación calidad-precio es el punto más criticado y puede generar una gran decepción.
- Aficionados a la cocina de vanguardia: Aunque fue un innovador, hoy su propuesta es eminentemente clásica. Quienes busquen sorpresas y técnicas modernas no las encontrarán aquí.
- Clientes que buscan un ambiente informal: La formalidad del servicio y el ambiente pueden resultar demasiado rígidos para una comida o cena casual.
En definitiva, reservar restaurante en El Motel es optar por un viaje en el tiempo a una forma de entender la alta cocina que prioriza la elegancia, el producto y la historia. Una decisión que, para ser satisfactoria, debe tomarse conociendo tanto sus innegables virtudes como sus controvertidos precios.