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Picalagartos

Picalagartos

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Gran Vía, 21, Centro, 28013 Madrid, España
Bar Cervecería al aire libre Coctelería Restaurante
8.4 (10308 reseñas)

Ubicado en las plantas superiores del hotel NH Collection Gran Vía, Picalagartos se presenta como una oferta dual que combina un restaurante con vistas y un Sky Bar con una panorámica de 360 grados sobre el paisaje urbano madrileño. Este establecimiento, gestionado por Azotea Grupo, busca capitalizar su privilegiada posición en una de las arterias más icónicas de la ciudad, ofreciendo una experiencia que va más allá de lo puramente gastronómico. Sin embargo, el análisis de su propuesta revela una dualidad marcada por puntos muy altos y ciertas inconsistencias que los potenciales clientes deben considerar.

El Atractivo Principal: Un Balcón a Madrid

El mayor reclamo de Picalagartos es, sin duda, su entorno. El restaurante, situado en la octava planta, y la terraza-bar de la novena, proporcionan una perspectiva imponente de la Gran Vía y sus alrededores. La decoración es descrita como chic y moderna, creando una atmósfera sofisticada ideal para ocasiones especiales. Para quienes buscan cenar en Madrid en un lugar con un ambiente memorable, Picalagartos cumple con creces. Las opiniones de los clientes reiteran constantemente que las vistas son espectaculares, convirtiéndolo en un destino popular tanto para turistas como para locales que desean disfrutar de un cóctel al atardecer o una cena romántica con el skyline de fondo.

Una ventaja logística importante, y que no siempre se comunica claramente, es que cenar en el restaurante de la octava planta suele garantizar el acceso gratuito a la azotea de la novena. Esto permite a los comensales continuar la velada en el Sky Bar sin necesidad de hacer colas adicionales, un punto muy a favor considerando la popularidad de las terrazas en la ciudad.

La Propuesta Culinaria: Entre Aciertos y Desaciertos

La carta de Picalagartos se centra en una visión moderna de la comida española, con platos que buscan reinterpretar recetas tradicionales con un toque contemporáneo bajo la dirección del chef Manuel Berganza. Entre los platos que reciben elogios se encuentran entrantes como la stracciatella, el brioche tostado de carabinero con yema curada o el rape con boniato asado. Estos platos son descritos como sabrosos y bien ejecutados, demostrando que la cocina puede alcanzar un nivel notable.

No obstante, la experiencia culinaria parece ser inconsistente. Varios clientes han reportado experiencias decepcionantes, especialmente con el menú degustación. Una de las reseñas más críticas lo califica de "fracaso", mencionando croquetas casi congeladas, alcachofas duras y mal preparadas, y un arroz de marisco insípido y sin apenas ingredientes del mar. Esta variabilidad es un punto débil significativo para un restaurante con un nivel de precios elevado (marcado con un 3 sobre 4). Los postres también parecen ser un área de mejora, con comentarios que señalan texturas fallidas en la tarta de queso o un milhojas que no cumple las expectativas.

Análisis de la Carta y Precios

Un vistazo a la carta revela una estructura con entrantes que rondan los 15-28€, como el tartar de atún rojo o las setas de temporada, y principales que se mueven entre los 26€ y los 35€, como el bacalao asado o la chuleta de lomo bajo. También ofrecen platos para compartir entre dos personas, como la lubina a la espalda (56€) o los huevos rotos con carabineros (54€). Existe un menú de mediodía centrado en arroces por 42€ por persona (47€ en fines de semana y festivos), que incluye entrantes a compartir, el arroz principal, postre y dos bebidas. Si bien los precios están en línea con otros restaurantes de azotea en zonas prime de Madrid, la mencionada inconsistencia en la calidad hace que la relación calidad-precio sea un punto de debate entre los comensales.

El Servicio: Una Experiencia Variable

El servicio es otro de los aspectos que genera opiniones encontradas. Hay clientes que destacan una atención excepcional, mencionando específicamente a miembros del personal como Nicolás o Gabriela por su profesionalidad, gentileza y cercanía. Estos comentarios sugieren que el equipo puede ofrecer una experiencia a la altura del espectacular entorno.

Por otro lado, no faltan las críticas que apuntan a un servicio caótico o desatendido. Algunos clientes han sentido que su mesa era olvidada, lo que empaña la experiencia global. Esta falta de uniformidad en la atención es un riesgo, especialmente cuando se compite en un segmento donde el servicio impecable es un factor diferenciador clave para justificar el desembolso.

¿Para Quién es Picalagartos?

Picalagartos es una opción excelente para quienes priorizan el ambiente y las vistas por encima de todo. Es un lugar ideal para:

  • Tomar un cóctel: La carta de mixología, a cargo de Luca Anastasio, es uno de sus puntos fuertes, y disfrutar de una bebida en la azotea es una experiencia muy recomendable.
  • Una primera cita o celebración especial: El factor "wow" de las vistas puede compensar otras posibles deficiencias, creando un recuerdo imborrable.
  • Impresionar a visitantes: Para mostrar una de las mejores panorámicas de Madrid, es una apuesta segura.

Sin embargo, para los comensales más exigentes cuyo foco principal sea la excelencia gastronómica y un servicio consistentemente perfecto, podría no ser la elección más acertada. La incertidumbre sobre si la comida estará a la altura de las expectativas o si el servicio será atento es un factor a tener en cuenta. Reservar con antelación es casi imprescindible, sobre todo para cenar, y hacerlo asegura la posibilidad de disfrutar del plan completo de restaurante y posterior copa en la terraza.