Parador de Cruz de Tejeda
AtrásSituado a 1.560 metros de altitud en el corazón geográfico de Gran Canaria, el Parador de Cruz de Tejeda se erige no solo como un alojamiento, sino como un destino en sí mismo. Su principal y más aclamado atributo es, sin duda, su emplazamiento. Las vistas panorámicas que ofrece de la cumbre, con el imponente Roque Nublo como protagonista y los profundos barrancos cubiertos de verde, son un espectáculo que define la experiencia de cualquier visitante. Este entorno proporciona una atmósfera de calma y silencio, convirtiéndolo en un refugio ideal para quienes buscan desconectar del ritmo acelerado de la vida cotidiana y sumergirse en la naturaleza.
El edificio, cuyo diseño original data de 1937 y fue obra de los hermanos Miguel y Néstor Martín-Fernández de la Torre, combina con acierto la arquitectura tradicional canaria con las comodidades modernas. Esta fusión crea espacios cálidos y acogedores, desde las zonas comunes hasta las habitaciones. Los huéspedes destacan la amplitud, luminosidad y confort de las estancias, así como la limpieza impecable de todas las instalaciones, un factor crucial para una estancia placentera. El salón con chimenea, decorado con murales que reflejan el carácter canario, es uno de esos rincones que invitan al descanso y la contemplación.
El Restaurante: Sabor Canario con Vistas al Infinito
La oferta gastronómica es un pilar fundamental de la experiencia en el Parador de Cruz de Tejeda. El restaurante principal permite a los comensales disfrutar de la comida típica canaria mientras se deleitan con un paisaje que parece flotar entre las nubes. La carta está cuidadosamente elaborada para resaltar los productos locales y las recetas tradicionales de la isla. Entre los platos más representativos se encuentran el potaje de berros, el escaldón de gofio, las famosas papas arrugadas con sus mojos y los quesos de Tejeda.
La propuesta culinaria también incluye carnes como el baifo (cabrito) criado en la zona y pescados frescos de la costa como el cherne o el medregal. Un ingrediente estrella de la gastronomía local, la almendra, está muy presente, especialmente en postres como el célebre bienmesabe. La experiencia de cenar o almorzar en este entorno es, para muchos, inolvidable. Sin embargo, es importante señalar que las opiniones sobre la calidad de la comida son mixtas. Mientras que muchos alaban la autenticidad y el sabor de los productos, otras reseñas mencionan una inconsistencia en la elaboración, con platos que en ocasiones carecen de la sazón esperada y presentaciones que podrían mejorarse. Los precios, considerados elevados por algunos clientes, generan expectativas que no siempre se cumplen en su totalidad.
Servicios y Bienestar: Más Allá del Alojamiento
Uno de los grandes atractivos del Parador es su moderno spa. Diseñado para la relajación, cuenta con instalaciones completas que incluyen un baño de burbujas, baño turco, sauna y una piscina hidrotermal que se extiende hacia el exterior, ofreciendo vistas espectaculares del bosque de pinos circundante. Este espacio de bienestar es consistentemente elogiado por los visitantes, quienes lo consideran el complemento perfecto tras una jornada de senderismo por las numerosas rutas que parten desde las inmediaciones del hotel. El personal del spa, al igual que el de recepción, es descrito en general como extraordinario, profesional y muy atento, contribuyendo positivamente a la sensación de bienestar general.
Aspectos a Mejorar: La Cara Menos Favorable
A pesar de la alta calificación general y las numerosas virtudes, existen áreas de mejora que los potenciales clientes deben conocer. El punto más recurrente en las críticas negativas se centra en el servicio del restaurante, específicamente durante el desayuno. Varios usuarios han reportado una falta de atención por parte del personal, que a veces desaparece del salón, y una escasa disponibilidad de opciones calientes en el buffet, las cuales deben solicitarse expresamente a los camareros. Esta inconsistencia en el servicio desentona con la profesionalidad mostrada en otras áreas del hotel y es un detalle significativo para quienes valoran un buen comienzo de día.
Además del servicio, se mencionan pequeños detalles de mantenimiento en las habitaciones que, aunque no son graves, restan puntos a la excelencia. Cuestiones como mamparas de ducha que no cubren completamente la bañera o grifos de lavabo algo cortos son ejemplos de estos pequeños inconvenientes. Por último, debido a su privilegiada ubicación en plena naturaleza, no es extraño encontrar pequeños insectos en las terrazas o incluso en las habitaciones, un hecho comprensible por el entorno pero que puede resultar incómodo para algunos huéspedes.
Balance Final: ¿Es el Parador de Cruz de Tejeda para ti?
En definitiva, el Parador de Cruz de Tejeda ofrece una propuesta de valor muy clara, centrada en la desconexión, la naturaleza y unas vistas incomparables. Es una opción excelente para parejas, amantes del senderismo y cualquiera que busque un retiro de paz y tranquilidad en un entorno natural sobrecogedor. La calidad de las instalaciones, especialmente el spa, y la amabilidad general del personal son puntos fuertes indiscutibles.
Los potenciales clientes deben sopesar estos beneficios frente a los aspectos menos pulidos. Si se busca una experiencia gastronómica impecable y consistente, las opiniones divididas sobre el restaurante podrían ser un factor a considerar. Del mismo modo, quienes sean muy exigentes con el servicio de desayuno o los pequeños detalles de mantenimiento podrían encontrar algunos motivos de queja. No obstante, para la gran mayoría de los visitantes, la majestuosidad del paisaje y la sensación de paz que se respira en el Parador de Cruz de Tejeda superan con creces estos inconvenientes, convirtiendo la estancia en una experiencia memorable en la cumbre de Gran Canaria.