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Oyama restautante asiatico

Oyama restautante asiatico

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Carrer de Girona, 12, 17520 Puigcerdà, Girona, España
Buffet libre Restaurante Restaurante asiático Restaurante chino Restaurante de sushi
7.4 (2131 reseñas)

Situado en el Carrer de Girona, 12, en Puigcerdà, el restaurante Oyama se presenta como una opción para los aficionados a la comida asiática, operando bajo un modelo de buffet libre a la carta. Este establecimiento ha generado un volumen considerable de opiniones, dibujando un panorama de fuertes contrastes donde la propuesta culinaria y el ambiente compiten directamente con una experiencia de servicio notoriamente irregular. Es un lugar que encapsula una dualidad: por un lado, una oferta gastronómica amplia y asequible; por otro, una atención al cliente que puede variar drásticamente de una visita a otra.

La principal atracción de Oyama es, sin duda, su fórmula de buffet. Los clientes no se enfrentan a una barra de autoservicio, sino que piden platos de la carta de forma ilimitada por un precio fijo. Según la información de su web, el precio del buffet a mediodía entre semana es de 14,95€ para adultos, mientras que por las noches, fines de semana y festivos asciende a 19,95€. Esta estructura permite probar una gran diversidad de platos japoneses y chinos recién hechos, lo que supone un punto a su favor para quienes buscan dónde comer con variedad y en cantidad.

La Oferta Culinaria: Un Vistazo a la Carta

El menú es extenso y el sushi se posiciona como uno de los protagonistas. Numerosos comensales destacan positivamente el sabor y el tamaño de las piezas, considerándolos adecuados y de buena calidad para un formato de buffet. La carta de restaurante incluye desde los tradicionales makis y niguiris hasta otras elaboraciones más complejas, además de platos calientes como arroces, tallarines y carnes. Sin embargo, no todas las opiniones son unánimes. Algunos clientes han señalado que ciertos platos, especialmente las frituras, pueden resultar excesivamente aceitosos y que el tamaño de algunas raciones es más bien pequeño. Esta inconsistencia en la calidad es un factor a tener en cuenta, ya que la experiencia puede depender en gran medida de los platos seleccionados.

Un aspecto importante de su política de buffet, y que ha sido fuente de conflictos, es la penalización por dejar comida en el plato. El restaurante advierte que cobrará un extra por cada plato malgastado, una medida comprensible para evitar el desperdicio pero que, como veremos más adelante, ha generado situaciones tensas con el personal.

El Servicio: El Talón de Aquiles de Oyama

El punto más conflictivo y que genera las críticas más severas es, con diferencia, el servicio. Las experiencias de los clientes forman un mosaico de opiniones radicalmente opuestas. Mientras algunos visitantes han tenido la suerte de ser atendidos por personal amable y eficiente, mencionando incluso nombres de camareras que les brindaron un trato gentil, una proporción muy significativa de las reseñas describe una realidad completamente distinta. Las quejas recurrentes apuntan a un personal que es percibido como poco atento, que "ni te miran", y en los casos más graves, como maleducado, borde e incluso agresivo.

El Personal Humano: Una Experiencia Impredecible

Varios testimonios detallan interacciones muy negativas. Un caso describe cómo un error al pedir un plato de sushi (solicitar 16 piezas en lugar de 4) derivó en una confrontación con un camarero que, de muy malas maneras, obligó al grupo a comer todo bajo la amenaza de cobrarles un suplemento. Otro cliente relata una experiencia aún más grave, en la que un camarero le habló de forma "impresentable", se negó a escuchar su versión de un problema con el robot camarero y llegó a seguirlo hasta su coche con actitud intimidatoria. Estos incidentes, aunque no representen la totalidad de las interacciones, son lo suficientemente frecuentes como para constituir una seria advertencia para futuros clientes.

Los Camareros Robot: Novedad con Desafíos Operativos

Para añadir un toque de modernidad, Oyama ha incorporado camareros robot, una característica que resulta especialmente atractiva para las familias con niños y que muchos describen como "lo más cuqui" del local. Estos autómatas se encargan de transportar los platos desde la cocina hasta las mesas. Sin embargo, su implementación no está exenta de fallos. Los clientes reportan que los robots son a veces lentos y, lo que es más problemático, se retiran de la mesa a los pocos segundos, sin dar tiempo suficiente para recoger todos los platos. En ocasiones, tampoco avisan de su llegada, lo que puede causar confusión y llevar a situaciones como las descritas anteriormente, donde la comida se retira antes de ser servida.

Ambiente, Logística y Otros Detalles

A pesar de los problemas con el servicio, el espacio físico de Oyama recibe generalmente comentarios positivos. Se describe como un local grande, bien ambientado y con una atmósfera agradable. La popularidad del restaurante para cenar es evidente, con menciones a largas colas y tiempos de espera de hasta una hora para conseguir mesa, incluso con reserva. Esto sugiere que, para muchos, la oferta de comida supera los inconvenientes del servicio.

El proceso al llegar puede ser algo confuso. Se asigna una mesa, se entrega una hoja de comanda y el menú se consulta a través de un código QR, pero a menudo sin una explicación inicial por parte del personal. El pago se realiza directamente en la barra al finalizar la comida.

Información Práctica

  • Dirección: Carrer de Girona, 12, 17520 Puigcerdà, Girona.
  • Teléfono: 972 42 97 21.
  • Horario: Abierto de martes a domingo para comidas (12:30–15:30) y cenas (19:30–22:30). Lunes cerrado.
  • Servicios: Comida en el local, comida para llevar, acceso para sillas de ruedas.

En definitiva, Oyama es uno de esos restaurantes que se deben visitar con las expectativas bien ajustadas. Ofrece un buffet libre con una relación cantidad-precio atractiva y un sushi que suele satisfacer a la mayoría. Su ambiente es correcto y la novedad de los robots es un plus. No obstante, el riesgo de encontrarse con un servicio deficiente o directamente desagradable es real y significativo. La decisión de ir dependerá del umbral de tolerancia de cada uno ante un servicio potencialmente pobre, sopesando si la promesa de un festín asiático compensa la posibilidad de una experiencia frustrante.

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