Montesquiu

Montesquiu

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Carrer de Mandri, 56, Sarrià-Sant Gervasi, 08022 Barcelona, España
Bar Bar de tapas Bar restaurante Restaurante Restaurante mediterráneo
8.2 (2050 reseñas)

Montesquiu no es simplemente un establecimiento más en la calle Mandri; es una institución con más de 70 años de historia que ha sabido navegar las aguas del tiempo. Fundado en 1952 como una modesta bodega de venta de vino a granel y hielo, ha evolucionado hasta convertirse en un referente gastronómico en la zona alta de Barcelona. Desde 1991, la dirección del reputado empresario y maestro coctelero Javier de las Muelas ha marcado un antes y un después, inyectando una visión que busca, en sus propias palabras, "cambiar algo para que nada cambie". Este delicado equilibrio entre honrar el pasado y abrazar la modernidad es el eje central de la experiencia en Montesquiu, una experiencia que, como reflejan las opiniones de su clientela, está llena de matices, con puntos muy altos y algunas sombras que merecen ser analizadas.

Una Propuesta Gastronómica de Contrastes

La carta de Montesquieu es un reflejo de su filosofía ecléctica. Aquí conviven las tapas de toda la vida con platos de influencia internacional como el pollo tikka masala, el poke bowl o los wraps mexicanos. Esta diversidad, si bien es un atractivo, también parece ser el origen de una cierta inconsistencia en la calidad, un punto recurrente en las valoraciones de los comensales. No se puede hablar de Montesquiu sin mencionar sus famosas patatas bravas. Son tan icónicas que un contador en la barra registra las raciones servidas, acercándose al millón. Sin embargo, este plato emblemático genera opiniones divididas: mientras algunos las disfrutan, otros clientes las han calificado como decepcionantes, lo cual resulta sorprendente para un plato insignia.

Donde sí parece haber un consenso más favorable es en platos específicos que se desmarcan de lo común. El bocata de calamares, reinventado con pan de brioche y una mayonesa de cítricos, es descrito por muchos como espectacular. Otro acierto parece ser el surtido de ensaladillas, que ofrece una degustación variada y original. Por otro lado, las croquetas, tanto de jamón como de berenjena, reciben una calificación más modesta; se consideran correctas, pero hay quienes señalan que podrían ser más jugosas. Esta dualidad se extiende a la oferta general: algunos entrantes no logran convencer, mientras que los platos principales tienden a recibir mejores críticas. Este hecho lleva a una conclusión importante para el potencial cliente: en Montesquiu, la clave del éxito parece residir en saber elegir bien qué pedir.

La Influencia de un Maestro: Cócteles y Bebidas

La mano de Javier de las Muelas, propietario del mundialmente famoso Dry Martini, se siente con fuerza en la barra. La oferta de cócteles es uno de los pilares del local, aportando un nivel de sofisticación que lo diferencia de otros restaurantes de la zona. Para los amantes de la mixología, esta es una razón de peso para visitar el lugar. Además, se presta especial atención a la cerveza, con un tirador de la marca madrileña Mahou que garantiza cañas bien tiradas, un detalle muy apreciado por el público cervecero. La carta de vinos es correcta y complementa adecuadamente la oferta gastronómica, ofreciendo opciones para distintos paladares y presupuestos.

Servicio y Ambiente: Entre la Profesionalidad y la Lentitud

El local, ampliado en 2009 para alcanzar sus 270 metros cuadrados actuales, presenta un ambiente acogedor y elegante que fusiona elementos clásicos con un diseño moderno. La distribución del espacio, con una zona de barra más informal, un comedor principal y un área más reservada, junto con su codiciada terraza, lo convierte en un lugar versátil, apto tanto para un aperitivo rápido como para una cena más pausada. Sin embargo, el servicio es otro punto de fuerte contraste. Mientras numerosas reseñas alaban la atención como impecable, profesional y atenta, llegando a destacar nominalmente la labor de algunos camareros, otras críticas señalan una lentitud generalizada que puede empañar la experiencia. Esta discrepancia sugiere que la calidad del servicio puede variar dependiendo del día, la afluencia de público o el personal de turno, un factor de incertidumbre para quien decide cenar en Barcelona y elige este establecimiento.

Relación Calidad-Precio: El Debate Principal

Con un nivel de precios que se sitúa en una franja media (aproximadamente 25-35€ por persona), la percepción sobre la relación calidad-precio es, quizás, el aspecto más polémico de Montesquiu. Varios clientes consideran que el coste final es elevado para lo que se ofrece, especialmente cuando la cantidad en los platos es descrita como "algo escasa". Esta sensación se agudiza si la elección de platos no ha sido la más acertada. Por el contrario, otros comensales consideran que la calidad de la materia prima y el buen ambiente justifican el desembolso. Parece que el valor percibido está directamente ligado a la experiencia individual: una visita con un servicio ágil y platos bien ejecutados puede resultar muy satisfactoria, mientras que una combinación de servicio lento y entrantes decepcionantes puede dejar una impresión de haber pagado demasiado.

Veredicto Final: ¿Es Montesquiu una Opción para Ti?

Montesquiu es un lugar con una herencia innegable y un encanto particular. No es el típico bar de tapas, sino un espacio con la impronta de una figura de renombre en la coctelería y una historia que lo arraiga en el tejido social del barrio. Es una opción segura para quienes buscan un ambiente agradable en la zona de Sarrià-Sant Gervasi y valoran una buena oferta de bebidas y cócteles.

Para asegurar una visita positiva, es recomendable ir con la lección aprendida: investigar los platos mejor valorados, como el bocata de calamares reinventado, y quizás ser más cauto con las tapas más tradicionales que, paradójicamente, son las que más división generan. Es un lugar ideal para disfrutar en su amplia terraza o para una reunión de negocios en un entorno distinguido. Sin embargo, si lo que se busca es una experiencia gastronómica infalible de principio a fin o una relación cantidad-precio muy ajustada, puede que haya que gestionar las expectativas. En definitiva, Montesquiu sigue siendo, después de más de siete décadas, un actor relevante en el panorama de los restaurantes de Barcelona, un clásico que no deja indiferente y cuya visita, con la información adecuada, puede ser todo un acierto.

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