Mesón La Cerca
AtrásEl Mesón La Cerca, hoy cerrado permanentemente, fue durante años una parada casi obligatoria para muchos visitantes de Santa Eulalia de Oscos. Este establecimiento no era un simple restaurante; era una experiencia de contrastes, un lugar capaz de generar opiniones diametralmente opuestas y que, para bien o para mal, dejó una huella imborrable en quienes cruzaron su puerta. Ubicado en una antigua casona de piedra con más de 200 años de historia, su propuesta se cimentaba en la autenticidad, tanto de su entorno como de su oferta culinaria, aunque su ejecución a menudo resultaba inconsistente.
El Alma del Mesón: Trato Familiar y Platos Estrella
Uno de los pilares fundamentales del Mesón La Cerca era, sin duda, la figura de Raúl, el anfitrión. Las reseñas positivas coinciden de forma unánime en describir un trato excepcionalmente cercano y amable. Los comensales se sentían acogidos como si fueran de la familia, un detalle que muchos valoraban por encima de cualquier otra cosa. Raúl no solo atendía las mesas, sino que se preocupaba activamente por el bienestar de sus clientes, asegurándose de que la chimenea tuviera leña en los días fríos o que la comida estuviera al gusto de todos. Esta hospitalidad convertía una simple comida en una vivencia memorable y es, probablemente, el recuerdo más grato que conservan sus defensores.
En el ámbito de la gastronomía asturiana, el mesón contaba con varios platos que le ganaron una merecida fama. Entre ellos destacaban tres principalmente:
- El Cachopo: Calificado por muchos como "increíble" o "de los mejores de Asturias", el cachopo asturiano de La Cerca era un auténtico imán para los amantes de la buena mesa. Su tamaño generoso y su jugosidad eran sus señas de identidad.
- El Chuletón: Otro de los protagonistas de la carta era el chuletón. Varios testimonios lo describen como el mejor que habían probado en su vida, destacando la calidad de la carne y su preparación, a menudo a la brasa, que realzaba todo su sabor.
- Tablas de Embutidos y Queso: Antes de los platos principales, era habitual disfrutar de sus tablas de productos locales. Eran conocidas por ser espectaculares tanto en tamaño como en calidad, una perfecta introducción a los sabores de la comarca de Oscos-Eo.
El entorno acompañaba a la perfección. Comer bajo un hórreo tradicional, en un comedor que parecía un museo etnográfico donde el tiempo se había detenido, aportaba un encanto rústico difícil de replicar. Para muchos, este era el lugar ideal dónde comer para desconectar y disfrutar de la comida casera en un ambiente único. Además, el hecho de que permitieran la entrada de perros al comedor era un gesto muy apreciado por los dueños de mascotas.
Las Sombras de La Cerca: Desorganización y Servicio Deficiente
A pesar de sus notables virtudes, el Mesón La Cerca adolecía de graves problemas estructurales y de gestión que generaron experiencias muy negativas para otros clientes. El contraste entre las opiniones es tan marcado que parece hablar de dos restaurantes diferentes. La crítica más recurrente se centraba en el estado de las instalaciones y la falta de personal.
Algunos visitantes describieron un panorama desolador al llegar: coches desmontados y oxidados en el prado de acceso, y una sensación general de suciedad y desorden en el interior, con mesas sin recoger y alimentos crudos a la vista. Esta primera impresión caótica chocaba frontalmente con la belleza de la casona y su potencial. En días de frío, el comedor podía resultar gélido, empañando la experiencia que debería haber sido acogedora.
Un Servicio Llevado al Límite
El problema más grave era, sin duda, la falta de personal. Aparentemente, una sola persona (el ya mencionado Raúl) se encargaba de todo: recibir a los clientes, tomar nota, servir las mesas, cocinar y cobrar. Esta situación, insostenible para cualquier restaurante, especialmente durante fines de semana o puentes festivos, provocaba consecuencias nefastas.
Aspectos negativos derivados de la falta de personal:
- Tiempos de espera desmesurados: Los clientes reportaban esperas de más de una hora para recibir platos como un cachopo, lo que convertía una comida placentera en una prueba de paciencia.
- Calidad inconstante en la comida: La sobrecarga de trabajo en la cocina llevaba a errores graves, como servir un cachopo completamente crudo por dentro, un fallo imperdonable para el plato estrella del local.
- Problemas de higiene: La falta de manos y el desorden general generaban dudas razonables sobre las condiciones higiénicas del establecimiento, un aspecto crítico para cualquier negocio de hostelería.
El Legado de un Restaurante de Extremos
El Mesón La Cerca es el ejemplo perfecto de un negocio con un alma innegable pero un cuerpo débil. Tenía todos los ingredientes para ser uno de los mejores restaurantes de la zona: una ubicación preciosa, un edificio histórico con un encanto arrollador, un anfitrión carismático y una oferta de platos potente y de calidad. Sin embargo, fracasó en lo fundamental: la gestión operativa. La incapacidad para mantener el local en condiciones óptimas y, sobre todo, para contar con el personal necesario para ofrecer un servicio mínimamente eficiente, terminó por eclipsar sus muchas virtudes.
Su cierre definitivo marca el fin de una era para un lugar que, sin duda, formó parte del paisaje gastronómico de Santa Eulalia de Oscos. Su historia sirve como lección: en el mundo de la restauración, no basta con tener una buena receta o ser un gran anfitrión; la organización, la limpieza y la capacidad para gestionar la demanda son igual de cruciales para la supervivencia. Quienes tuvieron la suerte de visitarlo en un buen día, lo recordarán por su comida memorable y su trato familiar. Quienes lo padecieron en un mal día, no olvidarán la frustración de la espera y la decepción. Esa fue, en esencia, la dualidad del Mesón La Cerca.