Mesón El Monasterio
AtrásEl Mesón El Monasterio se erige en una finca de aproximadamente 100.000 metros cuadrados en La Montañeta, un complejo gastronómico que aprovecha la estructura de un antiguo monasterio del siglo XVIII para ofrecer una experiencia que va más allá de la simple comida. Su principal carta de presentación es, sin duda, su entorno. Los visitantes se encuentran con amplios jardines, paseos, e incluso animales de granja, lo que lo convierte en una opción atractiva para familias y para quienes buscan un lugar con encanto. Las vistas panorámicas del Valle de La Orotava son uno de los activos más elogiados y un poderoso imán para atraer comensales. Además, un detalle muy práctico y valorado por los clientes es la disponibilidad de un aparcamiento propio y amplio, eliminando una de las preocupaciones habituales al visitar restaurantes en zonas concurridas.
El complejo no alberga un único establecimiento, sino que se divide en diferentes espacios, cada uno con su propia oferta culinaria, aunque todos bajo el paraguas de la comida española y canaria. Esta diversificación permite al visitante elegir entre distintas atmósferas y especialidades, desde tapas y platos tradicionales en la zona principal del mesón, hasta propuestas más específicas en otros salones. El servicio es otro de los puntos que recibe frecuentes halagos. Las reseñas describen al personal como profesional, amable, rápido y atento, factores que contribuyen de manera significativa a una experiencia positiva y a que muchos clientes decidan volver.
Valoraciones Positivas: Entorno y Abundancia
Muchos de los comensales que salen satisfechos del Mesón El Monasterio destacan la excelente relación entre la cantidad y el precio, especialmente en los desayunos y brunchs. Las opiniones describen estas comidas como muy abundantes, sabrosas y con un coste coherente, lo que las convierte en una opción ideal para empezar el día, sobre todo durante el fin de semana. La oferta de menús cerrados, a menudo disfrutados a través de bonos de descuento, también genera críticas positivas. Un ejemplo es el menú "Sabores del Mar", donde platos como el arroz caldoso son especialmente aplaudidos y las cantidades se consideran más que generosas. La atmósfera, calificada como acogedora y agradable, sumada al buen trato del personal, redondea una vivencia que muchos no dudan en recomendar.
Aspectos Críticos: La Irregularidad en la Cocina
A pesar de sus muchas fortalezas, el Mesón El Monasterio presenta una notable inconsistencia en la calidad de su oferta gastronómica, lo que genera experiencias muy polarizadas. El principal punto débil parece residir en la cocina, donde la ejecución de ciertos platos y la calidad de los productos no siempre están a la altura del espectacular entorno ni de los precios. Una de las críticas más detalladas y severas apunta a una serie de fallos que pueden ensombrecer por completo la visita de un cliente que busca dónde comer con garantías.
Se han reportado incidentes específicos que generan desconfianza. Por ejemplo, una ensalada de aguacate servida sin este ingrediente fundamental, sustituido por un único espárrago sin previo aviso y sin ajustar el precio de 15,50€, es un fallo grave tanto en la cocina como en el servicio. Este tipo de situaciones denota una falta de comunicación con el cliente y una gestión deficiente de la materia prima. La decepción se extiende a otros platos que deberían ser un escaparate de la gastronomía local:
- Tabla de quesos: Algunos clientes esperaban una selección de productos canarios, especialmente de cabra, y se encontraron con una tabla genérica, sin acompañamientos como mermeladas o panes especiales que realcen el producto.
- Entrecot a la piedra: La experiencia con este plato ha sido descrita como muy deficiente. Una pieza de carne de 250 gramos servida sin cortar, para ser preparada por el propio comensal en una piedra con calor insuficiente y con un cuchillo de mesa normal, resulta en una cocción inadecuada. Además, las salsas de acompañamiento han sido calificadas como de baja calidad, industriales e incluso con sabor a estar pasadas.
Estos fallos sugieren que, mientras algunas áreas de su oferta como los desayunos están bien consolidadas, la carta de almuerzo o cena puede ser un campo de minas. La sensación de algunos clientes es que pagaron la cuenta más cara de su estancia en la isla por la que fue, en sus palabras, la peor experiencia culinaria.
Un Lugar de Contrastes
El Mesón El Monasterio es un establecimiento de dos caras. Por un lado, ofrece un entorno único, unas vistas espectaculares y un servicio generalmente competente. Es un lugar perfecto para disfrutar de un brunch abundante en un ambiente agradable o para una comida familiar sin complicaciones si se elige con acierto. La facilidad de aparcamiento es un plus innegable. Sin embargo, los potenciales clientes deben ser conscientes de la notable irregularidad en la calidad de la comida. La experiencia puede variar drásticamente dependiendo del día y, sobre todo, de los platos que se elijan. No parece ser el restaurante más fiable para quienes buscan una inmersión profunda y auténtica en los productos de calidad y la cocina canaria más cuidada, ya que existe el riesgo de que la comida no esté a la altura del magnífico continente. La recomendación es visitarlo por su ambiente y vistas, gestionando las expectativas culinarias y quizás optando por las ofertas que reciben mejores críticas de forma consistente.