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Merendero El Rinconín de Deva

Merendero El Rinconín de Deva

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Camin de la Rionda, 76, Periurbano - Rural, 33394 Deva, Asturias, España
Asador de cordero Bar Parque infantil Parrilla Restaurante Restaurante asturiano Restaurante de cocina española Restaurante especializado en barbacoa Sidrería
8 (5619 reseñas)

Situado en el entorno rural de Deva, a poca distancia del centro de Gijón, el Merendero El Rinconín de Deva se presenta como una opción arraigada en la tradición gastronómica local desde 1968. Este establecimiento ha sabido conjugar su larga trayectoria con una renovación reciente, buscando mantener su esencia de merendero clásico asturiano mientras ofrece unas instalaciones actualizadas y funcionales. Su propuesta se centra en una cocina asturiana tradicional, con un enfoque claro en la calidad del producto y las recetas de siempre, atrayendo a un público diverso que va desde familias a grandes grupos de amigos.

La Oferta Gastronómica: Tradición con Aciertos y Desaciertos

El pilar fundamental de El Rinconín de Deva es su carta, profundamente anclada en los sabores de la tierra. Los comensales encontrarán una sólida selección de platos que definen la comida casera de la región. Uno de los grandes protagonistas es, sin duda, el cachopo asturiano. El restaurante ofrece al menos dos variantes que han recibido elogios consistentes: la clásica de jamón y queso, y una más intensa con cecina y queso de Cabrales, satisfaciendo tanto a los puristas como a los que buscan un toque diferente. Junto al cachopo, las carnes a la parrilla ocupan un lugar de honor, con especialidades como el cordero a la estaca, una preparación que evoca las fiestas y celebraciones campestres. Platos como el cabrito, el pollo al ajillo o los tortos con revuelto complementan una oferta robusta y contundente.

No se puede hablar de un restaurante asturiano sin mencionar los platos de cuchara. La fabada y el arroz con pitu de caleya son opciones que, según múltiples opiniones, mantienen un nivel de calidad excelente, con sabores auténticos y preparaciones cuidadas. Los postres, descritos como totalmente caseros, ponen el broche final a la experiencia culinaria, con clásicos como el arroz con leche o tartas caseras. Un punto muy destacable y que lo diferencia de otros restaurantes tradicionales es su atención a las necesidades dietéticas especiales. Ofrecen opciones vegetarianas bien valoradas y pan sin gluten para celíacos, un detalle que amplía enormemente su público potencial y demuestra una notable capacidad de adaptación.

Sin embargo, la experiencia culinaria no es uniformemente perfecta. Ha habido informes, aunque minoritarios, de inconsistencias en la calidad de la comida. Un grupo grande de comensales reportó una experiencia decepcionante, donde varios platos no cumplieron con las expectativas, lo que sugiere que en momentos de alta demanda o con pedidos muy variados, la cocina puede flaquear. Esta dualidad de opiniones indica que, si bien la norma es una comida sabrosa y bien ejecutada, existe la posibilidad de una experiencia menos satisfactoria.

Ambiente, Instalaciones y Servicio: Una de Cal y Otra de Arena

El entorno es uno de los grandes atractivos de El Rinconín de Deva. Su ubicación en Deva proporciona un ambiente tranquilo y natural, ideal para desconectar. La reciente reforma, que según su web tuvo lugar en 2025, ha sido un acierto rotundo a ojos de los clientes. Se describe el local como "espectacular" y "muy chulo", logrando mantener la esencia del merendero de toda la vida pero con un aspecto moderno y cuidado. Dispone de amplios comedores interiores con capacidad para hasta 200 personas y una enorme terraza exterior que puede acoger a 600 comensales, con los característicos bancos corridos bajo toldos.

La orientación familiar del establecimiento es evidente. La presencia de una zona infantil bien equipada lo convierte en una opción predilecta para comer con niños. La facilidad para aparcar, con dos aparcamientos propios, y la entrada accesible para sillas de ruedas son otros puntos prácticos que suman valor a la experiencia. Es un lugar pensado para grandes celebraciones como comuniones o bautizos, gracias a su gran capacidad y espacios versátiles.

El Factor Humano: El Servicio como Punto Crítico

El servicio es, quizás, el aspecto más polarizante de El Rinconín de Deva. Por un lado, una gran cantidad de clientes alaba el trato recibido, describiendo al personal como rápido, atento y amable. Se destaca positivamente la figura de un camarero de mayor edad, cuyo trato es especialmente apreciado. Las recomendaciones del personal suelen ser acertadas, guiando a los comensales hacia las mejores opciones de la carta.

No obstante, existe una cara B que no puede ser ignorada. El testimonio de un grupo de doce personas detalla una serie de fallos graves en el servicio que empañaron por completo su visita. Relatan una mala comunicación entre la cocina y el personal de sala, enterándose de que varios platos de la carta no estaban disponibles mucho después de haberlos pedido. El punto más crítico fue la actitud de una camarera que, ante el olvido de un café, optó por discutir con el cliente en lugar de solucionar el error, mostrando una falta de profesionalidad preocupante. Este tipo de incidentes, aunque puedan ser aislados, representan un riesgo significativo para la reputación de cualquier negocio y son un aviso para futuros clientes sobre la posible variabilidad en la calidad del servicio.

General

El Merendero El Rinconín de Deva es un establecimiento con una propuesta sólida y muchos puntos a su favor. Su apuesta por la cocina asturiana tradicional, con platos estrella como el cachopo y el cordero a la estaca, suele ser ganadora. Sus instalaciones renovadas, su enorme capacidad, el ambiente familiar con zona infantil y la atención a clientes con necesidades especiales (vegetarianos y celíacos) lo posicionan como una opción muy competitiva en la oferta de restaurantes de Gijón.

Sin embargo, los potenciales clientes deben ser conscientes de sus debilidades. La principal es la inconsistencia en el servicio, donde una experiencia mayoritariamente positiva puede verse truncada por fallos de comunicación y una mala gestión de los errores. Asimismo, aunque la comida recibe mayoritariamente elogios, no está exenta de críticas puntuales que sugieren una posible variabilidad en la calidad. En definitiva, es un lugar con un enorme potencial y que, en un buen día, ofrece una experiencia asturiana auténtica y muy disfrutable, pero que necesita pulir la consistencia de su servicio para garantizar que cada visita sea memorable por las razones correctas.

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