Me Va Me va Zaragoza
AtrásUbicado en la calle Josefa Amar y Borbón, en pleno Casco Antiguo de Zaragoza, Me Va Me Va se presenta como una propuesta gastronómica que busca combinar la cocina de mercado con un toque moderno y atrevido. Ocupando el antiguo local de Cierzo Brewing Co., este establecimiento se ha convertido en un punto de referencia del que muchos hablan, ofreciendo una experiencia que abarca desde los desayunos hasta las copas de madrugada en un espacio versátil con diferentes ambientes. Sin embargo, la experiencia de los comensales dibuja un cuadro de contrastes, donde la excelencia en algunos platos y la atención de parte del personal se enfrentan a importantes inconsistencias en el servicio y en la calidad de su oferta principal.
La cara amable: producto de calidad y un servicio que puede destacar
Cuando Me Va Me Va acierta, lo hace con nota. Numerosos clientes han destacado la alta calidad de su propuesta culinaria, elogiando platos concretos que demuestran una buena técnica y un producto bien seleccionado. El steak tartar, el cochinillo deshuesado a baja temperatura, el atún a la brasa y el risotto de otoño con foie son mencionados repetidamente como ejemplos de una cocina bien ejecutada. Los postres, descritos como caseros y deliciosos, especialmente la tarta de queso, también reciben un reconocimiento especial, consolidando la idea de que en sus fogones hay talento y dedicación.
El servicio también puede ser uno de sus puntos fuertes. Varios comensales han puesto en valor la profesionalidad y amabilidad del personal, mencionando por nombre a empleados como Eric o Pedro, quienes con su atención y acertadas recomendaciones han logrado mejorar significativamente la experiencia de los clientes. Detalles como avisar de antemano sobre los 40 minutos de espera para los arroces son gestos de transparencia que se agradecen y demuestran un compromiso con la satisfacción del cliente. El ambiente, calificado como tranquilo, acogedor y agradable, complementa los aspectos positivos, creando un entorno propicio para disfrutar de una buena comida.
Los puntos críticos: inconsistencia y falta de atención
A pesar de su potencial, el restaurante muestra una irregularidad que puede transformar una velada prometedora en una experiencia decepcionante. Estos son los principales puntos de fricción que los potenciales clientes deben considerar.
Los arroces: la especialidad que a veces falla
Me Va Me Va se enorgullece de sus arroces, elaborados con productos de calidad como el Arroz Molino Roca. En su carta figuran opciones apetecibles como el de borraja y cocochas de bacalao o el de bogavante. Muchos clientes salen satisfechos, calificando el arroz del señorito como "muy bueno". Sin embargo, una de las críticas más severas y detalladas apunta directamente a esta especialidad. Un grupo de comensales describe una experiencia nefasta con dos paellas: una de pato y setas excesivamente salada y, lo que es más grave, una paella del "senyoret" completamente insípida, de color pálido y con los ingredientes sin limpiar (gambas con cabeza, almejas con concha), contradiciendo la esencia misma de este plato. Esta disparidad de opiniones sugiere una alarmante falta de consistencia en lo que debería ser uno de los pilares del restaurante.
La lentitud del servicio: una prueba de paciencia
Otro problema recurrente es la lentitud. Varios clientes han reportado esperas excesivas, con testimonios de comidas que se alargan hasta tres horas para un menú sencillo de tapa, plato principal y postre. Una hora de espera para recibir el primer plato, aunque sea un aperitivo de cortesía, es un ritmo que puede frustrar a cualquiera y empañar la calidad de la comida. Esta falta de agilidad es un factor crítico para quienes buscan cenar en Zaragoza sin dedicar la noche entera a ello.
Transparencia y prácticas cuestionables
Quizás el aspecto más preocupante sea la falta de transparencia y ciertas prácticas de servicio que generan desconfianza. El caso más notorio es el de un cliente al que se le cobraron dos piezas de chuletón por un peso total de 3 kilos sin haberle informado previamente del tamaño o el coste final. En un plato cuyo precio se calcula por peso, es una práctica obligatoria y básica informar al cliente antes de cocinarlo. Este tipo de sorpresas en la cuenta final, que puede ascender a más de 60 euros por persona, es inaceptable en restaurantes de calidad.
A esto se suman otros detalles, como servir combinados de marcas específicas ya preparados desde la barra, sin mostrar la botella, o servir una botella de vino entera de golpe entre los comensales sin preguntar preferencias. Estos fallos, aunque puedan parecer menores, erosionan la confianza y denotan una falta de profesionalidad que no se corresponde con los precios y las aspiraciones del local.
final
Me Va Me Va es un restaurante de dos velocidades. Por un lado, tiene la capacidad de ofrecer platos excelentes, carnes a la brasa y una atmósfera agradable que, junto a un servicio atento, puede resultar en una experiencia muy positiva. Por otro lado, el riesgo de sufrir una larga espera, de encontrarse con una ejecución deficiente de sus platos estrella o de enfrentarse a una falta de transparencia en la cuenta es real y ha sido documentado por varios clientes. Hacer una reserva en restaurante aquí es una apuesta: puede salir muy bien, pero los fallos son lo suficientemente importantes como para tenerlos en cuenta antes de decidirse a comer en Zaragoza en este establecimiento.