Llantares de Mar
AtrásAl hablar de los restaurantes en Ribadesella que dejaron una huella imborrable, es inevitable mencionar a Llantares de Mar. Situado en la Calle Manuel Caso de la Villa, este establecimiento se ganó a pulso una reputación formidable, reflejada en una notable calificación de 4.4 estrellas basada en más de 850 opiniones. Sin embargo, es fundamental empezar por la noticia más relevante y desafortunada para sus antiguos y potenciales clientes: el restaurante ha cerrado sus puertas de forma permanente. Este artículo sirve como un homenaje a lo que fue, analizando los puntos que lo convirtieron en un referente y los escasos aspectos que admitían mejora, todo ello basado en la experiencia colectiva de quienes lo disfrutaron.
La propuesta gastronómica de Llantares de Mar era un canto a la comida asturiana, con un enfoque claro en los tesoros del Cantábrico. Los comensales destacaban de forma recurrente la calidad y frescura de sus productos, un factor no negociable en una villa marinera como Ribadesella. Los pescados y mariscos frescos eran los protagonistas indiscutibles de la carta, preparados con un saber hacer que realzaba su sabor natural. Platos como el besugo al horno o la merluza a la sidra eran aclamados por su punto de cocción perfecto y la excelencia de la materia prima.
Una Mariscada para el Recuerdo
Uno de los platos estrella que generaba más comentarios entusiastas era la mariscada. Descrita por muchos como "espectacular", no era simplemente una fuente de marisco, sino una experiencia culinaria en varias fases. Empezaba con unas almejas a la marinera, elogiadas por su gran tamaño y su salsa sabrosa, para continuar con un desfile de zamburiñas, navajas y gambas de una calidad y tamaño que sorprendían a los paladares más exigentes. El acto final, con bogavante y otros crustáceos, consolidaba la fama de este plato, convirtiéndolo en una elección casi obligada para quienes buscaban darse un homenaje.
Iconos de la Cocina Asturiana
Más allá del mar, Llantares de Mar dominaba los clásicos de la tierra. El cachopo asturiano era otro de los pilares de su éxito. Los clientes lo describían como jugoso, tierno y, siguiendo la tradición, de un tamaño enorme que superaba las expectativas. No menos importantes eran las fabes con almejas, calificadas por algunos como "inmejorables", demostrando que el restaurante cuidaba con el mismo esmero tanto los platos de cuchara como los productos del mar. Otros entrantes, como las anchoas con tomate, también recibían elogios por su sencillez y exquisito sabor, completando una oferta que representaba fielmente la riqueza gastronómica del Principado.
El Valor Añadido: Servicio y Ubicación
Un gran plato puede quedar deslucido por un mal servicio, pero en Llantares de Mar ocurría todo lo contrario: la atención al cliente elevaba aún más la experiencia. Las reseñas están repletas de halagos hacia el personal, especialmente hacia las camareras, descritas como encantadoras, atentas, profesionales y maravillosamente sincronizadas. Este buen servicio era un factor diferencial clave, haciendo que los clientes se sintieran bienvenidos y bien aconsejados durante toda la velada. La capacidad de atender a comensales que llegaban tarde, como a las cuatro de la tarde, sin mermar la calidad de la atención, habla del compromiso del equipo.
La ubicación del restaurante añadía el toque final. Con vistas al mar y a la desembocadura del río Sella, comer en Llantares de Mar era también un placer visual. Este entorno privilegiado, combinado con un ambiente tranquilo, lo convertía en el lugar ideal tanto para una cena íntima como para una celebración familiar. Además, un detalle muy apreciado por un sector creciente de la clientela era su política de aceptar mascotas, mostrando una sensibilidad y preocupación por ellas que muchos dueños agradecían profundamente.
Áreas de Mejora y el Inconveniente Final
Encontrar puntos débiles en un negocio tan bien valorado es una tarea compleja. Las críticas negativas son prácticamente inexistentes. Sin embargo, en un análisis exhaustivo, surge algún detalle menor que, más que un defecto, se presenta como una cuestión de gusto personal. Un comensal mencionó que el vino Albariño incluido en el menú de la mariscada le resultó demasiado dulce, sugiriendo optar por otra referencia de la carta. Este tipo de feedback, aunque aislado, es valioso, pues muestra que incluso en la excelencia siempre hay matices subjetivos a considerar.
Otro comentario apuntaba a una posible "salsa estrella" que se utilizaba en varios platos, desde pescados hasta fideuá, lo que podía hacer que los sabores resultaran algo repetitivos para quien probara varias elaboraciones en una misma visita. No obstante, el mismo cliente perdonaba este detalle gracias a la altísima calidad del producto principal.
Lamentablemente, el mayor aspecto negativo de Llantares de Mar hoy en día es su cierre definitivo. Para quienes buscan dónde comer en Ribadesella, la ausencia de este establecimiento es una pérdida significativa. Un lugar que consistentemente entregaba calidad, servicio y ambiente, y que se había convertido en una parada imperdible para muchos visitantes y locales, ya no forma parte del paisaje gastronómico de la villa. Su legado, sin embargo, perdura en el recuerdo de cientos de comensales satisfechos que lo consideraron, sin dudarlo, uno de los mejores restaurantes de la zona.