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Las pardelas park

Las pardelas park

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C. la Quemadita, 88, 35541 Orzola, Las Palmas, España
Jardín botánico Parque Parque infantil Restaurante Zoo Zoológico
9 (376 reseñas)

Las Pardelas Park fue una propuesta singular en Orzola, Lanzarote, que combinaba en un mismo espacio las funciones de parque, zoológico y restaurante. A pesar de haber cosechado una excelente reputación entre visitantes y locales, es fundamental señalar desde el principio que este establecimiento se encuentra permanentemente cerrado. La información que sigue es un reflejo de lo que fue y de las experiencias que ofreció durante su período de actividad, basada en las opiniones de quienes lo disfrutaron, pero ya no representa una opción visitable.

El principal atractivo del lugar residía en su enfoque familiar, consolidándose como un destino predilecto para quienes buscaban un plan de día completo, especialmente para comer con niños. La interacción con los animales era el punto de partida de la experiencia. Los visitantes, y en particular los más pequeños, tenían la oportunidad de alimentar a los animales de la granja, una actividad que generaba recuerdos imborrables. Las reseñas de los usuarios destacan de forma recurrente el excelente estado y cuidado de los animales, así como la limpieza general de las instalaciones, incluyendo los baños. Este compromiso con el bienestar animal y la higiene era un pilar de la confianza que las familias depositaban en el parque.

Una oferta gastronómica honesta y de calidad

El componente de restaurante en Las Pardelas Park no era un mero complemento, sino una parte central y muy valorada de su identidad. Lejos de ofrecer comida rápida o procesada, el establecimiento se enorgullecía de su apuesta por la comida casera. Los comensales elogiaban constantemente la calidad de los platos, describiéndolos como deliciosos y preparados con esmero. Un detalle diferenciador, mencionado por los clientes, era el uso de productos frescos, supuestamente provenientes de su propia huerta ecológica. Este factor no solo garantizaba un sabor auténtico, sino que también transmitía una filosofía de sostenibilidad y conexión con la tierra, muy acorde con el entorno natural del parque.

La carta incluía una variedad de opciones, destacando las tapas caseras que permitían disfrutar de un picoteo informal y sabroso. La relación calidad-precio era otro de sus puntos fuertes más comentados; los visitantes se mostraban gratamente sorprendidos por poder disfrutar de una comida de alta calidad a precios muy asequibles. Esto lo convertía en una opción muy atractiva para familias que buscaban dónde comer sin que el presupuesto fuera un impedimento. El ambiente del comedor, en sintonía con el resto del complejo, era relajado y acogedor, ideal para reponer fuerzas tras una mañana de actividades en el parque.

Más que un parque, un espacio de convivencia

Las Pardelas Park trascendía la simple suma de sus partes. No era solo un restaurante familiar con animales, sino un completo centro de ocio diseñado para el disfrute al aire libre. Contaba con un amplio parque infantil que servía de entretenimiento adicional para los niños. Además, disponía de merenderos exteriores que ofrecían una gran versatilidad. Estos espacios podían ser reservados para la celebración de eventos privados, como cumpleaños, brindando la opción de contratar un servicio de catering o que los propios grupos llevaran su comida para organizar paellas o asaderos. Esta flexibilidad lo posicionaba como un punto de encuentro social para la comunidad.

El trato humano era, sin duda, otro de los elementos que definían la experiencia. Los dueños y el personal recibían elogios constantes por su amabilidad, atención y humildad. Este servicio cercano y excepcional hacía que los visitantes se sintieran bienvenidos y cuidados, un factor clave que motivaba a muchos a repetir la visita. En un gesto que denotaba una mentalidad innovadora y adelantada a su tiempo, el establecimiento llegó a ofrecer la posibilidad de pagar con Bitcoin, un detalle sorprendente que contrastaba con su ambiente rústico y tradicional.

El legado de un lugar que ya no está

El punto negativo, y el más definitivo de todos, es su cierre permanente. Para cualquier potencial cliente que busque una experiencia similar en la actualidad, la realidad es que Las Pardelas Park ya no es una opción. Su clausura representa una pérdida para la oferta de ocio familiar en el norte de Lanzarote. Las razones detrás de su cierre no son de dominio público, pero su ausencia deja un vacío para aquellas familias que buscan un entorno seguro y entretenido donde la naturaleza, los animales y la buena cocina canaria de estilo casero se daban la mano.

Las Pardelas Park fue un proyecto muy querido que logró crear un entorno idílico de paz y tranquilidad. Se destacó por ser un restaurante donde la comida casera y los productos frescos eran la norma, por su impecable mantenimiento y por el trato excepcional de su personal. Aunque ya no es posible visitarlo, su recuerdo perdura en las opiniones de quienes lo consideran una visita imprescindible que enriqueció la oferta turística y local de Lanzarote.

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