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La Trece tasca/bar

La Trece tasca/bar

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Avenida general, 38618 Los Abrigos, Santa Cruz de Tenerife, España
Restaurante
9.6 (270 reseñas)

Un Recuerdo Gastronómico: Lo que Fue La Trece Tasca/Bar en Los Abrigos

Al hablar de La Trece tasca/bar, es inevitable empezar por el final: el establecimiento se encuentra permanentemente cerrado. Esta noticia supone una pérdida para la escena gastronómica de Los Abrigos, en Tenerife, sobre todo al considerar la altísima valoración que mantenía, un 4.8 sobre 5 con más de 170 opiniones. Este dato no es menor, pues refleja una consistencia en calidad y servicio que muchos restaurantes aspiran a conseguir. Aunque ya no es posible reservar mesa ni disfrutar de su propuesta, analizar lo que hizo especial a este lugar sirve como referencia de un trabajo bien hecho y permite a los potenciales visitantes de la zona entender el nivel de exigencia culinaria que los comensales valoran.

La propuesta de La Trece se movía con soltura entre la tradición y toques de vanguardia, ofreciendo una carta variada que invitaba tanto a comer como a cenar. Era un lugar versátil, funcionando como bar y tasca, donde se servían desde desayunos hasta cenas, siempre con una notable atención al detalle. Su cocina era un reflejo de pasión, algo que los clientes percibían en cada plato y en el trato recibido.

Una Carta Recordada por su Sabor y Originalidad

El menú de La Trece tasca/bar destacaba por su equilibrio entre creatividad y sabores reconocibles. Varios platos se convirtieron en insignia del lugar, mencionados repetidamente por quienes tuvieron la suerte de probarlos. Las croquetas, por ejemplo, eran un capítulo aparte; lejos de ser un mero acompañamiento, se presentaban en una extensa variedad de sabores, siendo especialmente aclamadas las de pollo al curry y las de chistorra. Demostraban que un clásico de la comida española puede reinventarse constantemente.

Otro de los entrantes estrella era la ensaladilla de batata. Los comensales la describían como suave, equilibrada y muy original, una vuelta de tuerca a la tradicional ensaladilla que sorprendía gratamente. Platos como los huevos de la casa, las gyozas de langostinos o los montaditos de bacalao también formaban parte de las recomendaciones habituales, mostrando una carta diseñada para compartir y disfrutar sin prisas. La generosidad en las raciones era otro punto a favor, asegurando que la experiencia, además de sabrosa, fuera satisfactoria.

Para quienes buscaban algo más contundente, la hamburguesa era calificada de "exquisita", elaborada con ingredientes frescos y una salsa especial que realzaba su sabor. También se mencionaban platos como un arroz meloso, arepas (disponibles por encargo), un sabroso pollo frito y unas albóndigas que algunos calificaron como las mejores que habían probado. Esta diversidad en la oferta hacía de La Trece un lugar ideal para distintos tipos de público, desde familias hasta grupos de amigos.

El Factor Humano: Un Servicio que Marcó la Diferencia

Si la comida era el corazón de La Trece, el servicio era sin duda su alma. Las reseñas coinciden de forma unánime en describir el trato como cercano, cordial, atento y muy profesional. Este no era un restaurante de servicio impersonal; el equipo, a menudo incluyendo al propietario, se implicaba para que la experiencia fuera memorable. Un detalle que ilustra este compromiso era la costumbre del cocinero, Joaquín, de salir a las mesas para preguntar a los clientes si todo estaba a su gusto. Este gesto, pequeño en apariencia, denota un profundo respeto por el comensal y un gran orgullo por el trabajo realizado.

Este enfoque personalizado creaba una atmósfera cómoda y accesible, donde los clientes se sentían bienvenidos. La combinación de una gastronomía de calidad con un servicio humano y atento fue, sin lugar a dudas, la fórmula de su éxito y la razón por la que dejó una huella tan positiva.

Puntos Fuertes y Débiles de La Trece Tasca/Bar

Lo que Brillaba en La Trece

  • Calidad-Precio Insuperable: La mayoría de los clientes destacaban que la calidad de los productos y la elaboración de los platos superaban con creces los precios, que eran considerados muy razonables. Se mencionaba un coste aproximado de 15€ por persona, una cifra muy competitiva para la experiencia ofrecida.
  • Innovación y Sabor: La capacidad de fusionar la cocina tradicional con ideas modernas y presentaciones cuidadas era su gran distintivo. No se limitaban a ejecutar recetas, sino que las interpretaban, dando lugar a una oferta de tapas y raciones única en la zona.
  • Atención al Cliente Excepcional: El trato familiar y profesional era, posiblemente, su mayor activo. La implicación del personal y del chef creaba un vínculo de confianza y aprecio con la clientela.
  • Ambiente Acogedor: El local era descrito como cómodo y familiar, un espacio versátil apto para cualquier ocasión, desde una comida rápida hasta una cena prolongada.

El Único Aspecto Negativo

Resulta difícil señalar puntos débiles en un negocio tan bien valorado. Incluso una reseña con una puntuación más baja (3 estrellas sobre 5) describía el servicio y la comida en términos positivos. Por lo tanto, el único aspecto negativo real, y el más definitivo de todos, es que La Trece tasca/bar ha cerrado sus puertas permanentemente. Para cualquier cliente potencial que lea sobre sus virtudes, la imposibilidad de visitarlo es la mayor de las decepciones. Su cierre representa una baja sensible en la oferta de restaurantes en Tenerife, especialmente en la localidad de Los Abrigos, dejando un vacío que será difícil de llenar.

En definitiva, La Trece tasca/bar fue un claro ejemplo de cómo la pasión por la buena cocina y el respeto por el cliente pueden convertir un negocio en un referente local. Aunque ya no forme parte del circuito gastronómico, su recuerdo perdura como un estándar de calidad, sabor y calidez humana.

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