La Montaña
AtrásAlejado de los circuitos costeros y de las rutas más transitadas, se encuentra La Montaña, un restaurante que hace honor a su nombre, enclavado en la tranquilidad de la Sierra de Cabrera, en la pedanía de El Campico, Bédar. Este establecimiento no es un lugar al que se llega por casualidad; es un destino en sí mismo, una elección deliberada para quienes buscan una experiencia gastronómica auténtica y un refugio del bullicio. La propia travesía hasta sus puertas, por carreteras de montaña, ya anticipa que lo que espera es algo especial, un lugar con carácter propio.
El edificio que alberga La Montaña es un antiguo cortijo andaluz, con más de 250 años de historia, lo que le confiere un encanto rústico y genuino. Su interior está distribuido en varios salones pequeños e íntimos, donde las mesas son escasas, garantizando así un ambiente sereno y relajado, ideal para disfrutar de una comida sin el ruido excesivo de grandes comedores. Esta disposición favorece la privacidad y crea una atmósfera acogedora, casi como si se estuviera comiendo en la casa de un amigo. Para los días de buen tiempo, su terraza exterior ofrece un espacio adicional para disfrutar de las vistas de la sierra, convirtiéndose en un lugar perfecto para una comida de mediodía o una cena bajo las estrellas.
Una Propuesta Culinaria con Identidad
La cocina de La Montaña se define por su calidad y su creatividad, fusionando la base mediterránea con toques internacionales bien integrados. La atención al detalle en la presentación y la calidad de los ingredientes son dos de sus pilares. Los comensales que han compartido su experiencia destacan de forma recurrente varios platos recomendados que se han convertido en insignias de la casa.
Entrantes que Dejan Huella
La carta de entrantes ofrece creaciones que demuestran la personalidad del restaurante. Uno de los platos más aclamados y considerado casi obligatorio es el Paté de hígado de pollo y morcilla con chutney de albaricoque y ciruela. Esta combinación de sabores intensos y texturas suaves, equilibrada por el dulzor y la acidez del chutney, es una clara declaración de intenciones. Otros entrantes muy valorados son las peras al horno, un plato original y delicioso, y los pimientos del piquillo, elaborados con esmero. Para quienes buscan algo más fresco y con un toque exótico, los langostinos marinados en ajo, jengibre, guindilla y salsa de soja con espinacas y mango ofrecen una explosión de sabor que prepara el paladar para los platos principales.
Platos Principales: Sabor y Contundencia
En los segundos platos, La Montaña sigue demostrando su buen hacer. La pata de cordero deshuesada es una de las estrellas, elogiada por su ternura y sabor profundo, evocando la cocina tradicional de la sierra pero con una presentación refinada. Para los amantes de los sabores especiados, el curry con langostinos se presenta como una opción intensa y picante. Otra elección destacada es el magret de pato a la plancha con salsa hoisin, acompañado de verduras y patatas, un plato que equilibra la potencia del pato con el dulzor característico de la salsa asiática, mostrando la versatilidad de su cocina.
Postres para un Final memorable
El broche de oro de la comida lo ponen sus postres caseros. Entre los favoritos se encuentran el clásico brownie de chocolate y una refrescante tarta de limón. Recientemente, se ha incorporado a la carta un tiramisú que ya está recibiendo excelentes críticas, consolidando una oferta de postres que satisface tanto a los más golosos como a quienes prefieren un final más ligero.
El Servicio y el Ambiente: Claves del Éxito
Más allá de la comida, un factor determinante en la excelente reputación de La Montaña es la calidad de su servicio. Las reseñas describen al personal, incluyendo a su propietaria, Carol, como excepcionalmente amable, profesional y atento. La sensación general es la de recibir un trato cercano y cuidado, donde cada detalle cuenta para hacer que el cliente se sienta bienvenido. Esta hospitalidad, combinada con el entorno tranquilo y una cuidada selección musical de fondo, completa una atmósfera que invita a la sobremesa y al disfrute sin prisas.
Aspectos a Tener en Cuenta Antes de Visitar
Si bien las valoraciones son abrumadoramente positivas, hay ciertas características de La Montaña que los potenciales clientes deben conocer para planificar su visita adecuadamente. La primera y más evidente es su ubicación. Al estar en un paraje aislado, es imprescindible el uso de vehículo propio y la disposición a conducir por una carretera de montaña. Este aislamiento es, a la vez, su mayor encanto y un factor logístico a considerar.
Otro punto crucial son sus horarios de apertura. El restaurante concentra su actividad exclusivamente durante el fin de semana: abre para almuerzos y cenas los viernes y sábados, y únicamente para almuerzos los domingos. Permanece cerrado de lunes a jueves. Esta limitación hace que la reserva de mesa sea prácticamente indispensable para asegurar un sitio, especialmente en temporada alta.
Finalmente, algunas opiniones señalan que el ambiente puede estar más orientado hacia un público internacional, particularmente británico. Esto, lejos de ser un inconveniente, refleja su popularidad entre la comunidad de expatriados de la zona y le confiere un carácter cosmopolita, aunque es un detalle que puede interesar a quienes buscan dónde comer en un entorno puramente local.
Información Práctica
- Política de mascotas: El establecimiento admite mascotas, un detalle importante para quienes deseen acudir con sus animales de compañía.
- Accesibilidad: Cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas.
- Precios: El nivel de precios es moderado (marcado como 2 sobre 4), con una relación calidad-precio considerada muy buena por la mayoría de los visitantes. Una comida para dos personas, con entrantes, platos principales y postre, sin vino, ronda los 60 euros.
En definitiva, La Montaña es una propuesta sólida y muy recomendable para quienes valoran una cocina de calidad, elaborada y con toques creativos, en un entorno único que invita a la desconexión. Su éxito radica en una combinación bien ejecutada de buena comida, un servicio excelente y una atmósfera íntima y especial, siempre que se planifique la visita teniendo en cuenta su particular ubicación y sus horarios restringidos.