La batea
AtrásUbicado en la Calle de Bertrand Clisson, el restaurante La Batea se presenta como una opción culinaria en Santillana del Mar, con un horario continuado de 12:00 a 23:30 todos los días de la semana. Esta amplia disponibilidad lo convierte en una alternativa conveniente para visitantes y locales. Su propuesta se centra en la cocina tradicional, ofreciendo tanto un menú del día como una carta variada, aunque la experiencia de los comensales revela una notable dualidad entre la calidad del servicio y la consistencia de sus platos.
El Servicio: Un Pilar Fuerte y Consistente
Uno de los aspectos más elogiados de La Batea es, sin duda, la atención al cliente. Las opiniones coinciden de forma mayoritaria en describir al personal como amable, atento y altamente profesional. Los comensales destacan la disposición del equipo para atenderles "encantados" incluso sin reserva previa o al solicitar mesa a última hora. Este trato cercano y preocupado por el bienestar del cliente es un valor diferencial que genera una primera impresión muy positiva y fomenta el deseo de regresar, sentando una base de hospitalidad que muchos otros restaurantes podrían envidiar.
La Oferta Culinaria: Un Viaje de Contrastes
La carta de La Batea abarca una selección de platos que buscan representar la gastronomía de la región. Sin embargo, la ejecución de estos platos parece ser el punto más irregular del establecimiento, generando opiniones diametralmente opuestas dependiendo de la elección del comensal.
Carnes: Del Acierto a la Decepción
En el apartado de carnes a la brasa, el solomillo de ternera recibe alabanzas consistentes, siendo calificado como "tierno, sabroso y muy muy rico", un auténtico acierto para quienes lo han probado. No obstante, esta excelencia no parece extenderse a todos los cortes. El entrecot, por ejemplo, ha sido objeto de críticas por presentar una cantidad excesiva de grasa no comestible, lo que reduce considerablemente la porción de carne y deja una sensación de que el precio es elevado para la calidad final ofrecida. Platos del menú como el solomillo de cerdo a la pimienta o las carrilleras parecen cumplir sin generar quejas notables, pero la inconsistencia en las piezas de mayor categoría es un punto a tener en cuenta.
Pescados y Mariscos: Un Mar de Dudas
Siendo un establecimiento cuyo nombre evoca productos del mar, la sección de marisquería es donde se encuentran las críticas más severas y preocupantes. Mientras algunos clientes han disfrutado de zamburiñas, mejillones y ensalada de marisco, calificándolos de "perfectos", otros han tenido experiencias francamente negativas. Las rabas (calamares) han sido descritas con un "sabor fuerte", sugiriendo una posible falta de limpieza del producto. La merluza y las gambas han sido criticadas por estar "pasadas de cocción" y carentes de sabor, hasta el punto de ser dejadas en el plato. Incluso el arroz caldoso con marisco, un plato que debería ser una apuesta segura, ha generado dudas, con nécoras que daban la sensación de "estar algo pasadas". Esta disparidad sugiere una posible irregularidad en la frescura del producto o en los procesos de cocina, lo que convierte la elección de pescado o marisco en una apuesta arriesgada.
Platos de Cuchara y Entrantes
La oferta de entrantes también muestra esta dualidad. La "fabada asturiana" del menú, por ejemplo, es descrita como un plato de alubias blancas con sacramentos que, si bien no se ajusta a la receta tradicional de fabada, resulta "suave y buena". Aquí el problema no es tanto el sabor, sino la expectativa generada por el nombre. Por otro lado, entrantes como la cecina han sido bien recibidos. Sin embargo, un detalle alarmante mencionado por un cliente fue recibir croquetas acompañadas de patatas fritas "crudas y frías", un fallo básico de cocina que denota una falta de atención en momentos puntuales.
El Menú del Día: ¿Una Opción Recomendable?
La Batea ofrece un menú del día por un precio de 22€ que incluye primer plato, segundo, postre y una botella de vino. A primera vista, la relación cantidad-precio es atractiva. No obstante, existen detalles que merman la experiencia. Se ha señalado que, aunque en la mesa se exhiben botellas de vino crianza como decoración, la botella incluida en el menú es un tempranillo de inferior categoría, un cambio que se realiza sin previo aviso. Este tipo de prácticas, aunque menores, afectan la transparencia y la confianza del cliente. A pesar de ello, para quienes buscan una comida completa a precio cerrado, sigue siendo una opción popular.
Postres y Ambiente: El Dulce Final
Un área donde La Batea parece recuperar el consenso es en sus postres. La tarta de queso y el flan de huevo son consistentemente calificados como "muy ricos". Mención especial reciben las natillas con sobao pasiego, descritas por un comensal como un "gran descubrimiento". Este buen hacer en la repostería permite terminar la comida con una nota positiva. El local, por su parte, está bien decorado, ofreciendo un ambiente agradable y acogedor que complementa la experiencia gastronómica.
Análisis Final: Puntos a Considerar
La Batea es un restaurante en Santillana del Mar que vive en una encrucijada. Su mayor fortaleza es, sin lugar a dudas, un servicio al cliente excepcional que hace que los comensales se sientan bienvenidos y bien atendidos. Su ambiente agradable y sus postres caseros son otros puntos a favor.
- A favor: El servicio es consistentemente calificado como excelente, amable y muy profesional. El ambiente es acogedor y la ubicación es céntrica. Algunos platos, como el solomillo de ternera y los postres, reciben grandes elogios.
- En contra: La irregularidad en la calidad de la comida es su principal debilidad. Existe un riesgo real de decepción, especialmente con los pescados, mariscos y ciertos cortes de carne. Detalles como la falta de cocción en las guarniciones o la falta de transparencia con el vino del menú restan puntos a la experiencia global.
En definitiva, visitar La Batea puede resultar en una comida muy satisfactoria o en una decepción, dependiendo en gran medida de la elección de los platos. Es un lugar donde el servicio intenta compensar una cocina con altibajos. Los clientes potenciales deberían sopesar si priorizan una atención impecable, con el riesgo de una comida inconsistente, al planificar su visita.