La Alacena
AtrásUbicado en la calle San Andrés, La Alacena se presenta como uno de los restaurantes en Cercedilla con una propuesta culinaria bien definida y un ambiente que evoca el calor de un refugio de montaña. Su especialización en asados y cocina tradicional española se complementa con una atmósfera cuidada, que lo convierte en un destino popular para quienes buscan una experiencia gastronómica completa en la sierra madrileña.
Una oferta culinaria que convence
La base del éxito de La Alacena reside en su cocina. Los comensales destacan de forma consistente la alta calidad de sus platos, donde el sabor y la buena presentación van de la mano. La carta se centra en platos tradicionales con un toque personal, logrando un equilibrio entre la cocina de siempre y una elaboración más actual. Las raciones son generosas, y la relación calidad-precio es percibida como justa y adecuada a la experiencia global.
Dentro de su oferta, las carnes a la brasa y los asados son los protagonistas indiscutibles. Platos como el solomillo o el chuletón son frecuentemente elogiados por su punto de cocción perfecto, su terneza y jugosidad. El restaurante también ofrece otras especialidades como el codillo glaseado o el secreto ibérico, que amplían las opciones para los amantes de la buena carne. Los asados, como el cordero, se preparan por encargo, un detalle que subraya su compromiso con la frescura y la preparación dedicada.
Los entrantes no se quedan atrás. Propuestas como el hummus casero, las croquetas de jamón o bacalao, y las patatas revolconas reciben excelentes críticas. Además, el restaurante ofrece una "Degustación La Alacena", que permite probar varios de sus entrantes más representativos, una opción ideal para compartir. En el apartado de postres, la torrija con crema se ha ganado una fama especial, siendo descrita por muchos como un final espectacular para la comida.
Un refugio para comensales celíacos
Un aspecto diferenciador y muy valorado de La Alacena es su atención a las necesidades de las personas con celiaquía. Una gran parte de la carta, aproximadamente el 90%, es apta para celíacos o puede ser adaptada sin problemas. Esta flexibilidad lo convierte en un restaurante para celíacos de referencia en la zona, ofreciendo seguridad y una amplia variedad de opciones sin gluten, algo que no siempre es fácil de encontrar y que es celebrado por quienes requieren este tipo de dieta.
Ambiente y servicio: más allá de la comida
La Alacena no solo conquista por el paladar, sino también por su entorno. El interior está decorado con un gusto exquisito, simulando una acogedora y cálida casa de montaña. Detalles como las raquetas de nieve antiguas en las paredes y la cuidada iluminación contribuyen a crear un ambiente íntimo y confortable. Un toque original es la exhibición de obras de arte a la venta, que añade un componente cultural a la visita.
Sin embargo, la joya del lugar, especialmente durante el buen tiempo, es su terraza. Descrita por los visitantes como "un sueño" o un "ambiente increíble", este restaurante con terraza ofrece un espacio rodeado de árboles centenarios e iluminado de forma sutil por la noche. Comer o cenar al aire libre en este patio se convierte en una experiencia memorable, ideal para desconectar y disfrutar del entorno natural de Cercedilla.
El servicio es otro de los pilares de su buena reputación. El personal es consistentemente calificado como amable, atento y profesional. La atención cercana y eficiente asegura que los comensales se sientan bien atendidos desde el momento en que llegan, sumando puntos a una valoración general muy positiva.
Aspectos a tener en cuenta antes de visitar
A pesar de las numerosas virtudes, existen algunos puntos importantes que los potenciales clientes deben considerar para evitar inconvenientes. El más señalado es la dificultad para aparcar. El restaurante no dispone de parking propio y encontrar un sitio libre en las inmediaciones puede ser una tarea complicada, especialmente durante los fines de semana, cuando la afluencia a Cercedilla es mayor. Se recomienda ir con tiempo o considerar opciones de transporte público.
Otro factor clave es su horario de apertura. La Alacena concentra su actividad exclusivamente durante el fin de semana: abre para comidas y cenas los viernes y sábados, y solo para comidas los domingos, permaneciendo cerrado de lunes a jueves. Esta limitación hace que sea casi imprescindible reservar mesa con antelación, ya que la alta demanda y los días de servicio reducidos provocan que se llene con facilidad. Planificar la visita es, por tanto, fundamental.
Final
La Alacena de Cercedilla se ha consolidado como una apuesta segura para quienes buscan dónde comer en la sierra de Madrid. Su propuesta combina con acierto una comida casera de excelente calidad, un entorno con un encanto especial tanto en su interior como en su magnífica terraza, y un servicio a la altura. Su notable adaptación para celíacos es un valor añadido de gran importancia. Si bien el desafío del aparcamiento y la necesidad de reserva son factores a prever, la experiencia global que ofrece compensa con creces estos pequeños obstáculos, convirtiéndolo en un destino altamente recomendable.