Hotel Ovetense
AtrásEl Hotel Ovetense es una institución en Oviedo, un negocio familiar que desde 1959 forma parte del paisaje social y gastronómico de la ciudad. Aunque funciona como hotel, su verdadera fama y el motivo por el que atrae a multitudes reside en su sidrería y restaurante. Su propuesta se centra en la comida tradicional asturiana, con platos que se han convertido en auténticos referentes para locales y visitantes. Sin embargo, la experiencia global que ofrece el establecimiento presenta marcados contrastes, generando opiniones radicalmente opuestas, especialmente en lo que respecta al servicio.
Una Cocina de Culto: El Sabor que no Falla
El punto fuerte indiscutible del Ovetense es su oferta gastronómica. Si hay un plato que define a este lugar, ese es su famoso pollo al ajillo. Descrito por muchos clientes como espectacular, crujiente y posiblemente uno de los mejores de España, es la razón principal por la que muchos deciden comer aquí. A su lado, brilla con luz propia otra especialidad de la casa: el jamón asado al estilo Serafín, una receta jugosa y llena de sabor que sorprende a quienes lo prueban por primera vez.
La carta no se detiene ahí. Platos como los calamares a la plancha frescos, los chipirones en salsa, el hígado encebollado y los fritos de merluza o bacalao reciben elogios constantes, consolidando una oferta culinaria robusta y de calidad. Es el tipo de cocina que evoca tradición y buen hacer, ideal para quienes buscan dónde comer en Oviedo sabores auténticos y reconocibles. La relación calidad-precio es a menudo destacada como uno de sus atractivos, ofreciendo raciones generosas a precios considerados justos por la mayoría de sus comensales.
El Servicio: Una Experiencia Incierta
Aquí es donde el Hotel Ovetense muestra su mayor debilidad y genera la mayor controversia. Las opiniones sobre el personal son un reflejo de dos realidades completamente diferentes. Por un lado, numerosos clientes describen una atención inmejorable, con camareros atentos, amables y de gran profesionalidad, especialmente en el salón comedor de la primera planta. Estos comensales se llevan una impresión excelente del trato recibido.
Sin embargo, una cantidad significativa y preocupante de reseñas relatan experiencias totalmente opuestas. Se mencionan de forma recurrente problemas graves con el servicio, describiendo a parte del personal como desagradable, maleducado y con un trato despectivo. Algunos testimonios detallan situaciones concretas, como la de un camarero específico que atendía en la terraza con una actitud inaceptable o el caso de una familia a la que se le impidió la entrada por llevar un carrito de bebé, calificando el incidente de discriminatorio. Esta inconsistencia convierte la visita en una lotería: la experiencia puede ser fantástica o profundamente decepcionante dependiendo del personal que esté de turno. Este factor es, sin duda, el mayor riesgo para cualquier potencial cliente.
Instalaciones y Alojamiento: Entre lo Clásico y lo Anticuado
El establecimiento goza de una ubicación privilegiada, a escasos metros de la Catedral de Oviedo y del Teatro Campoamor, lo que lo convierte en un punto de partida ideal para recorrer el centro. La sidrería en la planta baja y la terraza ofrecen un ambiente animado y tradicional, siendo un punto de encuentro concurrido.
El Hotel: Necesita una Actualización
En lo que respecta al alojamiento, las opiniones tienden a ser menos favorables. Si bien la ubicación es su gran baza, las instalaciones del hotel son descritas como antiguas y necesitadas de una reforma urgente. Las críticas apuntan a habitaciones pequeñas, mobiliario anticuado y una limpieza que, en ocasiones, deja mucho que desear, con menciones a manchas en la ropa de cama o falta de higiene en los baños. La ausencia de aire acondicionado es otro de los puntos negativos señalados por los huéspedes, lo que puede ser un inconveniente considerable durante los meses más cálidos.
¿Merece la Pena la Visita?
Decidir si cenar o comer en el Ovetense depende de las prioridades de cada uno. Si el objetivo principal es degustar algunos de los platos típicos más emblemáticos de Oviedo, como un pollo al ajillo de leyenda, a un precio razonable y en un local con historia, la respuesta es sí. La calidad de su cocina es un valor seguro.
No obstante, es fundamental ir con la mentalidad de que el servicio puede ser una lotería. Quienes valoren por encima de todo un trato amable y un ambiente acogedor podrían encontrarse con una experiencia desagradable. El Ovetense es un restaurante de contrastes: una cocina excelente que se ve empañada por una alarmante inconsistencia en la atención al cliente. Es un clásico con luces brillantes en la cocina y sombras profundas en el servicio.